7- Encuentros en la tercera fase:Es una película de culto y no se le puede reprochar que sea horrible, pero me dejó muy indiferente. No me atrapó, me aburrió soberanamente y me dejó con mal sabor de boca cuando terminó. Sentí que había perdido dos horas de mi vida que no volveré a recuperar. Con Ed Wood (8) me pasó algo similar, y eso que prodigo veneración por su director. Me resultó tan coñazo que para verla entera tuve que
hacerlo de varias veces, y ni así pude terminarla.9- Boys don´t cry:
La oscarizada interpretación de Hilary Swank es eficiente y destacable, pero no salva del desastre a la película. Interpreta a una chica de rasgos andróginos (por no decir masculinos) que se traviste para parecer chico y vivir su vida bajo esa falsa identidad. En este contexto empieza a relacionarse con un grupo de gente entre quienes se encuentra una joven a la que logra conquistar, que permanece junto a él (ella), a pesar de descubrir su verdadera realidad. Escrito así suena muy bonito pero visto en pantalla me resulta poco creíble. Al
margen de estar basada en una historia real no me llega. Por muy enamorada que estuviera la chica en cuestión, no me cabe en la cabeza que le dijera: “vaya, así que en vez de tener pene tienes vagina…no importa, yo le echaré imaginación y trataré de pasármelo bien”. La que tenía un problema con su identidad sexual era Hilary Swank, no su novia, y el lesbianismo espontáneo por cariño es absurdo.Además, las reacciones de su grupo de amigos, así como de la familia en la que es acogid@ son muy confusas, destacando especialmente el día en que leen algo en el periódico sobre un chico con el apellido de la protagonista, y en lugar de pensar que se trata de otra persona o de una errata, enseguida concluyen que el chico que tienen en casa es en realidad una chica. No me creo nada en esta historia.
10- La vida secreta de las palabras:
Esta celebrada película es extraña: No es mala, es coherente, es distinta, es sensible... pero no me gustó. Sarah Polley interpreta a una joven de la
que más que ser triste, introvertida o sosa, se puede decir que es la definición pura del nihilismo: nada le gusta, nada le disgusta, nada le motiva, nada la alegra, nada le entristece... no le mueve NADA. Está muerta por dentro.Su jefe la obliga a tomarse unas vacaciones por estar demasiado volcada en su oficio y las emplea cuidando a un quemado en una plataforma petrolífera. La personalidad del enfermo acaba haciendo que esa mujer gris y apagada vaya abriéndose, y acabe encontrando en él a esa persona afín con la que puede mostrarse y sacar todo el dolor que lleva dentro. Se supone que la escena clave en la que ella le confía el terrible secreto de su pasado y ambos lloran de emoción tendría q poner los pelos de punta, pero no. En absoluto.
11- Brokeback mountain:
Otro de esos casos en los que uno se
siente un bicho raro frente a la unanimidad social. La premisa de la película suena bien y me gustan los actores y el director, pero hay algo que no funciona, y es que no se dice nada nuevo en todo el metraje; me explico: Ennis y Jack aceptan un trabajo en la montaña en donde el roce hace el cariño y acaban enamorándose. La época y el lugar en el que les ha tocado vivir les obliga a resignarse a una doble vida: Son ejemplares maridos y padres de familia, pero una semana al año se escapan a la montaña para quererse con libertad y sin prejuicios. La película cuenta sus encuentros a lo largo de dos décadas, reiterando cansinamente el mensaje de “nuestras vidas son una mierda y estas escapadas son lo único que merece la pena para no pegarnos un tiro”, así incesantemente mientras un pésimo maquillaje nos intenta hacer creer que pasan los años, hasta que aparece el “the end”.A pesar de todo esto tengo ganas de darle otra oportunidad, pero en versión original, a ver si así consigo que la llantina de Heath Ledger me emocione y no me de vergüenza ajena.
12- El aviador:
Un coñazo con mayúsculas. La cinta se detiene
continuamente en mostrar las manías enfermizas del protagonista, en escenas demasiado largas en las que realmente no se nos cuenta nada. Cuando uno termina de verla le queda más que claro que al personaje de Dicaprio no lo ganaba nadie a quisquilloso, pero aparte de eso la película no aporta absolutamente nada. Lo único que merece la pena es la presencia de la siempre perfecta Cate Blanchett, pero aún así es un auténtico asco.No están todas las que son pero desde luego son todas las que están.






