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domingo, 22 de julio de 2012

10 dudas teoLógicas

Cuando conozco a alguien joven tiendo a pensar que es ateo. El sentido común me dice que la religión por inercia era algo más propio de la época de mis padres, y que ahora son pocos los beatos veinteañeros que quedan por ahí. Craso error. En mi grupito íntimo de clase soy el único ateo, y lo que es peor, los demás ni siquiera es que  crean en Dios porque tengan una profunda fe, sino porque... bueno, hay que hacerlo. Religiosidad por costumbrismo, por no salirse del tiesto, por ser lo que han mamado y no plantearse nada más. Me parece más triste eso que quien realmente tiene una fe inquebrantable, basada en el convencimiento profundo de las monsergas místicas que haya aprendido desde la infancia.
Cuando comienzo a oir cosas como "Yo no soy religiosa, pero me voy a casar por la iglesia" o "Yo no creo en Dios, pero sí en la virgen de Candelaria, porque cuando mi padre estaba enfermo le recé y se curó", me dan ganas de zarandear a la persona y decirle: "¿Pero tú te estás oyendo? ¿no ves que te estás contradiciendo?" Claro que peor es cuando ven que conmigo no hay nada que hacer, y surge el mismo diálogo una y otra vez:

- Pe...pero... ¿tú no crees en Dios? :o
- Pues no
- ¿Pero y cómo es posible? ¿No diste religión de pequeño?
- De pequeño vi las películas de Disney, y no por eso me creo que los animales hablen.
- ¡Pero en algo tienes que creer! ¿No crees en nada?
- Creo en la ciencia y el sentido común, y en esos esquemas no cabe adorar a un fulano mágico que hace 2000 años murió y resucitó como un zombi, y que ahora nos cuida a todos desde las nubes. No se sostiene lo mires como lo mires.

Y es ahí cuando algunos de los creyentes por inercia caen. Les planteas un par de cuestiones que desafíen toda lógica, y por un momento ves ese atisbo de luz en sus ojos, reflejo de la lucha interior entre darme la razón ante algo que se cae de maduro, y dar un paso en falso en aquello en lo que siempre han confiado. A los católicos que me estén leyendo, les planteo una serie de dudas, no para desafiarles ni insultarles, sino por pura curiosidad científica, porque de verdad no entiendo cómo pueden defender unos postulados divinos que contradicen a otros o al sentido común,  y sobrellevarlo todo mirando a otro lado. Por ejemplo:

1 - La santísima trinidad. Que alguien me la explique, porque yo lo único que saco por ahí es algo parecido a las paradojas de los viajes en el tiempo. No puedes ser tu propio padre ni tu propio hijo, por mucho que lo recubras todo con una capa de fe y un halo de magia. El tiempo es lineal, y la descendencia también. Me encantan los capítulos de Futurama en los que al viajar en el tiempo ocurren cosas como que Fry acabe convitiéndose en su propio abuelo, pero asumo que es ficción imposible y ya está. ¿Por qué nunca se ha dado una explicación racional a esta patraña, más allá de excusas vagas que aludan a la grandeza del "altísimo" o que es "un misterio"? Lo que es un misterio es que la gente lo asuma y punto. ¡Un poco de razocinio, señores!

2 - La inmaculada concepción: Una mujer virgen (que ya me dirán ustedes cómo tenían forma de saberlo), se queda embarazada sin necesidad de que ningún hombre deposite su material genético dentro de ella, y nace el mago más poderoso de todos los tiempos, un ser con poderes sobrehumanos que resulta ser "el elegido": Harry Potter Jesús.
Señores, no nos engañemos. Para que nazca un bebé debe haber semen de por medio sí o sí. Así que ante esta situación tenemos dos opciones: 

opción a) - Llamamos a las cosas por su nombre, y asumimos que la tal María no tenía de virgen ni el aceite de oliva con el que cocinaba, y que ante al marrón de su deslíz, le dijo a José: "Cari, no te lo vas a creer, pero esta tarde, mientras estabas trabajando vino...eh... esto... un angel, sí, eso e;, y con un rayo de luz cósmica me quedé embarazada porque dice que yo soy especial, así que vamos a criar un hijo que no es tuyo. ¿Cómo lo ves? Eso sí, que conste que yo no he estado con ningún otro, ¿eh? Esto es brujería de la buena."

opción b) - Nos creemos cualquier otra cosa. Si alguien es capaz de creerse tal incoherencia sin más, igual que las curaciones milagrosas o el creacionismo, ¿por qué no hacer lo mismo en cuanto a la existencia de sirenas, unicornios y dragones? Al fin y al cabo, también está "documentado", y en el segundo caso, diría que de una forma más "rigurosa". ¿No?


3 - ¿Cuál es el objetivo de rezar? Es decir... En teoría uno junta las manos, mira al cielo, y eso activa un mecanismo para que Dios (que está en todas partes y todo lo ve... otra de las muchas inconsistencias) te escuche, y decida si te ayuda o no, porque esa es otra; es todo bondad y misericordia, pero tienes que cogerle de buenas, que si no, pasa de tu culo. En cualquier caso la duda que me surge es la siguiente:

Se supone que cuando algo ocurre es porque "él" lo ha querido así, porque era "el destino". Si se parte de esto, ¿rezar no supone un acto de soberbia, al tratar de modificar los planes divinos que nos tiene reservado el altísimo? ¿Qué sentido tiene hacerlo si, en cualquier caso, él hará su voluntad porque es lo que toca?
Asimismo, aceptar que todo ocurre porque él así lo quiere, supondría pensar que ha planificado todos y cada uno de los detalles de la vida de todos los seres que han ocupado el planeta y que lo ocuparán, desde el inicio hasta el final de los tiempos, pues todos estamos relacionados, y el nacimiento y muerte de todo el mundo es fruto de esas interrelaciones. Es decir, que antes de que el primer ser humano existiera, él ya había planeado todo el desarrollo y declive de la humanidad hasta el milímetro, individuo por individuo durante los siguientes miles de años. ¿Dónde quedó entones el supuesto libre albedrío? ¿Soy el único al que le parece una flipada demasiado grande, incluso para el más creyente entre los creyentes?

4 - ¿Cómo puede la gente tener su fe tan arraigada, y considerarla como la única y verdadera, si se trata únicamente de una cuestión geográfica? No nos engañemos, uno no elige su religión por ir comparando todas las existentes y quedarse con la menos absurda, sino que allá donde naces, mamas la que toca y rechazas las demás, convencido de que todas las otras creencias son erróneas. Además de ser arrogante es absurdo; cualquier católico español que hubiera nacido en un país musulmán sería musulmán. Y estaría convencido de haber "elegido" correctamente.


5 - ¿No es demencial seguir rigiéndose por un libro de relatos moralistas de hace dos mil años, en una sociedad moderna totalmente diferente, y en la que se supone que el pensamiento humano ha evolucionado hacia el saber racional y empírico?


6 - Si cuando oímos hablar de la mitología de los pueblos antiguos, como los romanos o los egipcios, nadie se plantea que no sea ficción, ¿qué tiene de diferente la religión católica para que la metamos en una categoría aparte, si es exactamente lo mismo? 

7 - ¿Cómo es posible que nos vendan al resucitado de la túnica como un hombre benevolente y sabio, de una misericordia infinita, pero que luego este nos castigue a vagar en el limbo o el infierno en caso de que no nos bañen la cabeza siendo bebes, o no comulguemos con sus castrantes preceptos? Eso por no mencionar las mil barbaridades recogidas en la biblia, ejecutadas hacia sus disertores. ¿O conmigo o contra mí, como los matones?

8 - En concordancia con lo anterior... ¿de verdad cualquier creyente puede comulgar con la idea de que todas las desgracias y putadas que ocurren en el mundo, son porque Dios las quiere así y punto? ¿A qué clase de sádico cabrón le rezáis?

9 - Aquellos que defienden a pies juntillas las barbaridades que escupe la iglesia... ¿no os dais cuenta de que todas las discriminaciones que promueve esa institución contradicen el mensaje de amor, respeto y tolerancia que predicaba vuestro mesías? ¿No os sentís cómplices de esos hipócritas al no condenar sus ideas retrógradadas e inomorales? 

10 - ¿Cuántos radicales sin capacidad para ver la sátira de mi post, o plantearse hacer uso del pensamiento crítico para reflexionar sobre las incoherencias que planteo, estarán planificando mi busca y captura, por faltarle el respeto a su amigo imaginario?


*Vídeo IMPRESCINDIBLE de una de las mejores series de sketches de la historia

sábado, 19 de marzo de 2011

Investigar es de buenos cristianos

Sé que la religión empieza a ser un tema demasiado recurrente en el blog, pero de verdad que no me lo propongo, es que me lo ponen a huevo. Ayer pasé por delante del centro evangélico de al lado de mi casa, y me paré un segundo en seco al escuchar lo que decía el entusiasmado predicador:

- ... y hay crisitianos que no leen, que no leen ni siquiera la biblia. Hay que leer todo lo que se nos ponga por delante, aunque no estemos de acuerdo con lo que diga. Así podremos ver lo que cuentan Platón, Einstein, Darwin y "todos esos"... y una vez que los leamos, podremos darnos cuenta de todas las MENTIRAS que inventan y que quieren que creamos. Y es que no os equivoquéis hermanos: la ÚNICA y sagrada verdad es la que viene de Cristo. Todo lo demás se ha creado para intentar confundiros.

Con dos cojones.
Aún me pregunto cómo puede no ser ilegal manipular así a la gente.

martes, 1 de marzo de 2011

Dios me persigue... pero yo soy más rápido

Empiezo a pensar que los testigos de Jehová ven en mí a un posible nuevo adepto, porque no sé ya cuantas veces han venido a comerme la oreja con polladas. Eso sí, aunque es entretenido hacer caer a los beatos en sus propias trampas, presentándoles argumentos lógicos que invalidan los agujeros e inconsistencias en su guión, esta mañana me deshice pronto de la mujer que volvió a intentarlo, más que nada porque tenía que estudiar. Me siento orgulloso: apenas unos minutos y sin recurrir a la violencia verbal o el portazo en las narices:


- Hola

- Hola

- ¿Nunca te has preguntado por qué va tan mal el mundo, hacia dónde vamos y cuál es la solución?

- Sí, y ya sé por dónde vas, pero no te esfuerces; soy ateo.

- Ya entiendo. Pero yo no vengo a hablarte de religión, vengo hablarte de la situación mundial. Has visto que sólo vamos a peor, ¿verdad? Los conflictos cada vez son mayores, y fíjate cómo será, que hay incluso lugares en el mundo donde no podrías decir eso de que eres ateo. Qué horror, ¿no?

¿Tú piensas que esto va a solucionarse solo, o que estamos avocados a destruirnos entre todos? Está claro que si seguimos así no vamos a encontrar la solución, así que la salvación tendrá que venir de un salvador, que es Dios.

- Ajá... Oye, en serio, no te quiero hacer perder tiempo; llevo toda una vida de ateísmo convencido que no vas a cambiar en 5 minutos.

- Eso está bien, que creas en tus convicciones, porque hay que ser fuerte para ello. Yo por ejemplo soy la única testigo de Jehová en mi familia, pero no fue algo que naciera conmigo, sino que lo abracé luego cuando descubrí a nuestro señor. Ahora dices que eres ateo, pero creo que si investigaras un poco podrías cambiar de opinión, ¿no?

- No. Precisamente por investigar es por lo que soy ateo. Si estamos avocados a la destrucción es lo que pasara, pero no creo que haya un hombre mágico milenario que vive en las nubes y que en el último momento vaya a impedirlo. Por esa regla de tres, si un testigo de Jehová investigara, también podría hacerse ateo, ¿no crees?

- (Silencio...) Bueno... encantada de haber hablado contigo. ¿Cómo te llamas?

- Pablo

- Anda, ¡qué curioso! Tienes el nombre de un personaje bíblico que, tras perseguir las creencias, cambio de opinión cuando se le apareció Jesús. A ti te podría suceder igual.

- Pues eso, cuando se me aparezca cambiaré de opinión. Encantado.


Estoy pensando en poner un letrero en la puerta, que diga algo así como: "Soy ateo, creo que la religión es un cáncer y no voy a cambiar de idea, así que no se molesten en intentar convencerme. Gracias", pero algo me dice que o bien la ambigua tolerancia que promulga la iglesia no la aplicarían a mí por cuestionar la obra divina, o bien se correría la voz y vendrían más lobotomizados a intentar convencerme, en plan reto. ¡Qué cruz!


(Para leer mi primer encuento ÉPICO con ellos, clicar AQUÍ.
El segundo está aquí)

sábado, 13 de noviembre de 2010

Los Visitantes

Llego tarde para postear este vídeo, pero creo que cuando se hacen cosas tan buenas, hay que compartirlas. ¡Fuera lagartos invasores!



Por cierto, ya que no tengo tiempo para escribir como Transilmonio manda, échenle un ojo a este artículo sobre los "nuevos milagros", que no tiene desperdicio.
La paz sea con vosotros

lunes, 11 de octubre de 2010

El flagelamiento anual

En el último mes he ido dos veces a misa por compromiso. La primera vez llegué justo cuando había empezado el sermón, así que me senté en uno de los últimos bancos en lugar de buscar a algún conocido. Nada más hacerlo, escuché cómo el cura decía lo siguiente:

- "… porque si un pastor tiene 100 OVEJAS y pierde una, no se queda con las 99, sino que va detrás de esa oveja para reunirla con las demás. Eso es lo que hace el señor: ir detrás de la oveja descarriada, del pecador, en lugar de conformarse con quienes ya ha acogido en su seno. Por eso en el cielo hay más gloria entre los ángeles cuando el señor consigue llegar a un pecador, evitando que viva al margen de la sociedad y así salvarlo."
Estupendo: voy a una historia religiosa sin ganas, y me mandan puyitas de que soy un indecente recurriendo al eufemismo de las ovejas. ¿Quién le habrá dado la dirección de mi blog?

El caso es que en ambas ocasiones se trataba de misas “de aniversario” (no sé si existe un término para eso), es decir, el acto que se celebra en nombre de alguien, un año (o varios) después de su muerte. A primera vista suena bonito, pues no deja de ser un homenaje, pero más allá de la primera vista lo veo absurdo. Me explico:

Como la sociedad es la que es, y ante un fallecimiento hay que comerse actos católicos impersonales, uno se resigna y pasa por el aro. Bien. Una vez pasado el velatorio, la misa y el entierro, ¿qué sentido tiene seguir con la parafernalia? Es decir, ¿no es acaso reiterativo? Es como si alguien celebrase un cumpleaños, y a la semana volviera a reunir a todo el mundo para recordar que es un año mayor... para volver hacerlo al mes, y a los tres meses, y de nuevo un poco más adelante. Los amigos de esa persona acabarían pasando de él por cansino, porque no estaría aportando nada nuevo, y sobre todo porque no se sentirían en la obligación de acudir a las nuevas “fiestas”.

Es muy jodido pasar por los momentos posteriores a una muerte, teniendo que mantener el tipo y “recibir” a los demás para que te den ánimos, cuando lo único que quieres es meterte en casa y olvidarte del mundo. Luego viene el funeral, que supone aceptar la realidad que no terminamos de creernos, pero no es hasta pasado un tiempo, al evidenciarse la ausencia de esa persona, cuando de verdad nos hacemos conscientes de la pérdida.
Con el tiempo todo vuelve a su sitio, de modo que no entiendo la imposición de revivir una y otra vez el funeral. ¿No es acaso regodearse en la tristeza? ¿Acaso llorar las penas en casa no es suficiente, y por eso tenemos que poner a los demás en el compromiso de llorarlas con nosotros en público? ¿No nos conformamos con que lo hayan hecho en su momento, y por eso les seguimos “animando” a hacerlo año tras año? ¡Qué engorro!

Por otro lado, cuantas más misas se celebran más significado pierden, pues se convierten en un mero trámite, y menos gente acude a las mismas. Al final serán únicamente los familiares más cercanos quienes sigan sometiéndose a esa pequeña tortura. ¿Para qué insistir entonces? Si se trata de recordar a alguien, ¿no es mejor hacerlo en la intimidad?

Tengo una amiga cuya familia se reúne en el día en que su hermano fallecido cumpliría años. Eso sí me parece una forma adecuada y bonita de recordarle; es una forma de decir “no te olvidamos”, sin necesidad de poner a nadie en un compromiso, ni pasar por el mal trago de lo institucional. Si siguieran convocando misas después de todos estos años se encontrarían solos en la iglesia. ¿Es necesario pasar por algo así? ¿No es acaso más triste?

Lo más absurdo es que esas misas ni siquiera tienen que ver con el difunto, sino que se suelta la misma perorata de siempre sobre magia e imposibles, para luego añadir una lista de nombres al final. Como cuando los locutores de radio, previa petición de terceros, dedican una canción a varios oyentes.

Se da además otro elemento a tener en cuenta: si se hacen varias en el primer año, y luego una cada doce meses, ¿cuándo hay que parar? ¿A los tres años? ¿A los cinco? ¿Veinticinco años quizás? Digo yo que cuando empiezas la rutina, luego sentirás que si paras de hacerlo al par de años, será una falta de respeto o aprecio… ¿no? ¿Acaso hacerla dos años supone alguna diferencia con hacerlo cuatro o ninguno? Será que mi nula espiritualidad me impide comprender estos rituales de flagelamiento, pero lo veo un engorro para todas las partes: La familia protagonista "no pasa página" porque se ve moralmente obligada a no dejar de hacerlo nunca, y los “invitados” sólo van para no quedar mal.

El día que muera me gustaría que me recordasen por haber dejado huella, o porque aparezco en el pensamiento de los demás en cualquier momento, pero no porque reciban una llamada anual instándoles a acudir a la iglesia para escuchar que Dios es la polla. Eso no tiene ningún sentido, y lo veo una falta de respeto hacia la memoria de cualquiera.

lunes, 14 de junio de 2010

Teología infantil

Conversación con mi primo de 5 años:

- Oye Pablo, ¿Qué número es cuando hay un 2 y tres ceros?

- Dos mil.

- ¿Y se pueden vivir 2000 años?

- No; lo más que vive la gente son ciento y pico, pero no tanto.

- Pues en el cole me dijeron que hay un hombre que tiene más de 2000. Se llama Dios. Y hace magia.


Esto es lo que pasa cuando impartes religión a los niños pequeños, que al colársela después de de "conocimiento del medio", la asumen como otra verdad científica más. ¿Cómo van a mentir los profes?

Me pregunto cuántos creyentes habría en el mundo, si no hubieran mamado estas absurdeces desde la más tierna infancia...





viernes, 19 de marzo de 2010

¡Cállense, por Dios!

¿Recuerdan lo que conté de los evangelistas escandalosos que había frente a mi casa? Cada vez que les oía mi mente se ponía en funcionamiento para idear cómo acabar con ellos; daba por hecho que ir a dialogar no serviría de nada, porque sería como pedir que en una catedral las campanas replicaran más bajito. Siendo así la cabeza se me iba siempre por otros derroteros, casi todos ilegales.

El caso es que al día siguiente de postear la entrada (hace dos meses), había quedado y me dejaron tirado; me empezó a arder la cara de rabia y me fui, pero antes decidí pasar por una tienda que me quedaba al lado, para no sentir que mi viaje había sido totalmente inútil. Entré para preguntar por una cosa específica, y no hubo un puto vendedor que pudiera o supiera atenderme; la vena del cuello se me fue hinchando más, estaba a punto de soltar espuma por la boca y evité cualquier contacto social de camino a mi casa. Estaba entrando en mi edificio cuando escuché a los disminuídos psíquicos de enfrente cantándole a Dios a todo volumen, y entonces supe que ese era el momento; tenía la dosis suficiente de mala hostia, como para entrar en un sitio lleno de devotos lobotomizados y mandarlos a callar; estaba en clara minoría, pero me daba igual.

Guardé las llaves en el bolsillo y me dirigí con paso firme hasta la entrada; me quedé observando el panorama pensando en cómo iba a actuar. El local estaba distribuído como una iglesia, con dos filas de bancos flanqueando un pasillo central que miraba hacia un altar, en el que unos cristianos enrollados cantaban polladas místicas. Pensé en subir al escenario, coger el micro y pedirles que se callaran de una puta vez; lo haría de forma que no me apedrearan desde el primer minuto, diciendo algo así como: "Hola... sólo quería decir que creo que la enseñanza más valiosa que nos dio nuestro señor es que debemos repetarnos los unos a los otros, por eso creo que deberían predicar con el ejemplo y ¡BAJAR LA PUTA MÚSICA, JODER! Muchas gracias."

El plan tenía lagunas, siendo la principal que posiblemente no saldría vivo de ahí, pero me daba igual, el cabreo me impedía pensar, y sabía que tenía que aprovechar ese subidón de adrenalina o luego me arrepentiría. No estuve ni dos segundos maquinando cuando comprobé con tristeza que ya se estaban despidiendo, y no sólo los asistentes estaban recogiendo la cosas, sino que estaban desmontando todo el tema del sonido. ¡Mierda!

Mientras estaba en la puerta trazando un plan alternativo, se me acercó un Ned Flanders a recibirme con alegría, pero mi cara debía ser lo más expresivo del mundo, porque su acogida se desinfló enseguida y decidió irse para otro lado:

-"¡Hola! Bienvenido a nuestro centro. ¿Buscabas información o sólo querías entrar y... esto... nada, yo... eh..."

Me dirigí entonces al técnico de sonido y le di un toque en la espalda para llamar su atención; se quitó los cascos y bajó el volumen para poder oírme:

- ¿Qué querías?

- ¿La música tiene que estar tan alta?
-¿Cómo?
- Que si es necesario poner las cancioncitas a todo volumen, porque estoy en el edificio de enfrente y no puedo estudiar, y además lkjiñqwojcnbqñrebfvpqivuqbpoefhqwpifgpqfalta de respetowoufegpqirgfppoca educaciónqkdbcwsdbhjkdcñkjnccierren la puertaqdklcnsfdjbspidfbpid !!!!!!



No se les ha vuelto a oír, y yo me siento más en armonía con el universo que nunca. ¿Será cosa de "El Señor"?




domingo, 7 de febrero de 2010

La misa más surrealista

El otro día fui a una nueva misa por mi abuela, y desde que entré por la puerta supe que aquella no iba a ser como las demás. No estoy muy puesto en el tema, pero por lo que he visto son rituales, en los que un cura habla de las cosas bonitas que hace un superhéroe con barba, y por qué hemos de estar agradecidos de que las haga. Generalmente son un coñazo moralista desesperante, pero esta no tuvo nada que ver, y tuve que sujetar mi lengua para no hacer con mi hermana los chistes fáciles que nos ponían a huevo. ¿Cómo pretenden que no se me despierte la malicia, al escuchar frases como “San Fulanito mártir, que gozó él sólo por su cuenta”? ¡San Fulanito se la estaba cascando!

Para empezar el cura era chino, o coreano, o de por allí… vamos, que de Logroño no era. Hablaba bien español pero con acento de guiri, y quiso hacer más dinámica la celebración mostrándose cercano a los asistentes. Para ello nos hacía partícipes del sermón, poniéndonos ejemplos cotidianos que todos pudiéramos reconocer, y haciendo preguntas directas a sus feligreses, a los que llamaba con confianza por su nombre. Sólo le faltó gritar entusiasmado: "¿¡Cómo están ustedes!?"
Una de las mejores intervenciones fue esta:

- “Todos estamos preparados para la alegría… bueno, alguno habrá que no; que vaya buscando la tristeza, pero es muy raro, ¿no? Por ejemplo Zutanito, tú que tienes una hermana pequeña; cuando le haces cosquillas y carantoñas, ¿cómo reacciona? Con alegría, ¿verdad?”
- “No. Se pone llorar”

- “Eh… jeje… bueno, qué cosas ¿eh? Esto… pero si te pones a hacerle gracias y ruidos, ¿se ríe?”
- “Eh… psee, supongo que sí…”

- “¿¡Lo ven!? ¡Eso es porque todos estamos preparados para la alegría!”

Me entristece haber llegado tarde a la parroquia, porque al final hasta me lo pasé hasta bien con las miradas maliciosas que cruzábamos La exorsister y yo. Lo primero que escuché al entrar, además de las canciones de guitarra que tocaba un cuarteto en el altar, fue lo siguiente:

- “Habrán notado que la tercera vela es… a ver, ¿de qué color es? ¿Saben decirme? ¿La ven bien desde ahí? ¿Cómo dices Fulanito? ¡Exacto, es violeta! Tendría que ser rosa, pero es que cuando fui al chino no les quedaban, y claro, busqué una que fuera parecida. Tenían una naranja pero era muy pequeña, y claro, no es plan, así que al final me llevé esta violeta, que también queda bonita. ¿no?”
Estaba claro que aquello prometía, y no había hecho más que empezar.
Más adelante estaba intentando explicar algo que resultaba lógico, no recuerdo el qué porque todos los discursos religiosos me suenan a disparate mágico irreflexivo, pero el caso es que quería dejar claro que aquello se caía de maduro, y no se le ocurrió mejor forma de ejemplificarlo que esta:

- “Por ejemplo: ¿El perro hace "Miau"? No, no lo hace. ¿Verdad? El perro hace "Guau"; De hecho, si encuentran algún perro que haga "Miau", digánmelo para colgarlo en Youtube.
¿Han entrado en Youtube? Se encuentran cosas muy curiosas, se los recomiendo.”

Al acabar, cuando hizo la recaudación de calderilla, nos retuvo para contarnos todas las actividades que tenía programadas para las próximas semanas, por si queríamos apuntarnos a alguna y eso. Una de las cosas que propuso fue la recolecta de comida, puntualizando que había que traer comida en lata y no fresca. Por si se prestaba a equívoco, lo aclaró:

- “Pa que nos entendamos: la panceta déjenla en casa para comérsela, que bien rica que está, aunque engorde; en vez de eso traigan las judías… pero no las de la abuela, sino en lata. Podrían traer las de la abuela en una lata, pero no sería lo mismo…”
A ver si al final le voy a coger el gusto a ir a misa…



jueves, 21 de enero de 2010

El evangelio según Diego Torres

Enfrente de mi casa hay una asociación evangelista con nombre de revista de salud, cuyos miembros se reúnen a menudo para compartir su fe. Me parece fantástico. El problema es que no lo hacen calladitos, concentrados y sobando un rosario, sino con entusiasmo, a puerta abierta y con música buenrollista a todo volumen. La selección va desde desesperantes canciones religiosas sobre los trucos mágicos perpretados por "El señor", a temas alegres y pacifistas como el Color esperanza de Diego Torres, que repiten en especial con DEMASIADA frecuencia.

Es paradójico el contraste que se da con esta situación, pues mientras ellos predican el amor cogidos de la mano y cantando a gritos con una sonrisa, yo, que estoy en mi casa tratando de estudiar, siento ganas de matarlos a palos sin ninguna piedad y tirarlos a una fosa común. Eso sí, luego les proporcionaría los auxilios espirituales de los que hablan en las esquelas; que no se diga que soy un salvaje.



miércoles, 9 de diciembre de 2009

El crucifijo en el aula

La religión es posiblemente el tema que más me hace hervir la sangre, ya sea haciendo un repaso del cáncer que ha supuesto históricamente, o en las múltiples ramificaciones que toma actualmente a la hora de dar por saco. El día que cada cual crea en lo que quiera y eso sólo influya a la hora de juntas las manos y pedir imposibles, no supondrá un problema (ya que vas a hablar solo, mejor hacerlo con un objetivo), pero lamentablemente ese día queda muy lejos, tanto, que quizás no llegue nunca.

En este caso los tiros van por la polémica de los crucifijos en las aulas. A grandes rasgos, el esquema de los hechos sería el siguiente:

- Vivimos en un estado aconfesional.
- La religión no debería tener cabida en la vida pública. No más allá de que la gente decida ir voluntariamente a adorar a quien quiera en los lugares creados con tal fin.
- Los colegios son lugares públicos (los privados son otra historia), así que imponiendo los símbolos religiosos nos estamos pasando ese principio por el forro de los cojones.
- Aunque retirarlos parece la evolución natural, del mismo modo en que se han eliminado otro tipo de símbolos fuera de lugar, la derecha y los grupos conservadores, encabezados por la muy rancia iglesia católica, se tiran de los pelos y tratan de invalidar la propuesta.

- Ahora estamos en una lucha en la que la coherencia y libertad establecidas constitucionalmente, tienen que hacer frente a las pajas mentales de los fundamentalistas intransigentes, incapaces de ver más allá de lo que intentan imponer.
Le comentaba al Zorrocloco hace no mucho, que la principal diferencia que veía entre conservadores y liberales, era la tiranía ególatra de los primeros frente a la permisividad liberal de los segundos. Me explico antes de que me empiecen a llover guantazos:

Durante mucho tiempo se prohibió el divorcio en España, y allá por los años 80, después de que el caudillo hubiera muerto, se habló de la posibilidad de volver a instaurarlo; al fin y al cabo había sido suprimido porque a Franco le salió del huevo (por lo visto sólo tenía uno), y si te llevas a matar con tu pareja o se te ha acabado el amor, no hay razón para seguir juntos. ¿No?
Pues sí, al menos para la parte más rancia de la población; si te habías casado era para siempre, y si tu marido te pegaba o tu mujer se follaba al vecino, te jodías; haber elegido muerte.

- “¡Es que si se aprueba va a divorciarse todo el mundo!” – sostenían muchos.

Obviando lo imbécil que es ese razonamiento, como si sólo por la novedad la gente fuera a acudir a los juzgados en masa, ¿dónde hubiera estado el problema en que hubiera pasado así? Mejor solos que mal acompañados, ¿no?
Los fachas se sublevaron y gritaron a los cuatro vientos el despropósito que aquello suponía, y finalmente, como tenía que ocurrir, la sociedad avanzó y el divorcio es ya una realidad de lo más cotidiana… ¡incluso entre la derecha!

Luego vendrían el aborto, los métodos anticonceptivos, la investigación con células madre, la eutanasia o la equiparación de derechos de los homosexuales, y de entrada todo les ha parecido una aberración. La filosofía de “Vive y deja vivir” es algo que no conocen; se decantan más por el “Lo que no encaje en mi moral retrógrada está mal, así que hay que prohibirlo”. Me pregunto qué coño les importará a ellos si Pepita se divorcia, Fulano y Mengano se casan entre sí o Zutano decide poner fin a una vida agonizante; ¿no quieren divorciarse aunque lo pasen mal? ¿Prefieren tener un hijo aunque tengan todas las condiciones en contra? ¿No quieren casarse con otro tío? ¡Joder, pues no lo hagan, pero dejen vivir al resto del mundo, pesados del carajo!

La historia ha sido así por los siglos de los siglos, y si antaño fue la desigualdad social de la mujer y ahora el crucifijo, dentro de un tiempo la tomarán con quien decida abolir la injusta inmunidad legal de la que gozan los altos cargos del clero. Lo crucial es taparse los oídos para no oír argumentos y montar bulla.

El caso, que me estoy desviando mucho, es que ahora están en contra de la retirada del crucifijo, argumentando que forma parte de nuestra historia. Siendo así Franco también forma parte de ella, y no por eso seguimos colgando fotos suyas en todos lados; ¿por qué no volvemos a imponer las humillaciones y los castigos físicos en las clases? Puestos a mantener la vieja escuela, hagámoslo del todo. ¿no? ¡Hay que preservar la historia! ¬¬
Si todos veríamos raro que hubiera símbolos de los diferentes partidos políticos distribuidos por las aulas, ¿cómo aceptamos con tanta naturalidad que prevalezca el del mayor poder político de todos? ¿Y si yo fuera profesor y me diera por colgar una bandera republicana en el aula? No podrían decirme que está mal; al fin y al cabo forma parte de la historia. ¿O no?
En ese sentido me quito el sombrero ante el director de mi colegio, que en plena dictadura, cuando era obligatorio tener el crucifijo y el retrato de Franco, los sacaba del cajón sólo cuando recibían alguna visita del inspector, y luego los devolvía a su sitio. ¡Con dos cojones!

Pasando por alto la aberración que supone la permanencia de la religión como asignatura, de la que ya hablé aquí (último párrafo en verde) y que retomaré otro día para no extenderme ahora demasiado, voy a zanjar este escrito con la misma radicalidad de la que hacen gala para invalidar lo que huele a progreso social, aunque sólo sea por tratar de ponerme en su piel: ¡Métanse el crucifijo por el culo!

sábado, 17 de octubre de 2009

El cuerpo de Cristo


*Esta entrada es muy hereje; absténganse de comentar los fanáticos religiosos sin sentido del humor.


Hay un aspecto de las misas que siempre me ha llamado la atención: el empeño de los curas por engañarnos a la cara con algo que estamos viendo claramente. Me refiero al tema de las hostias, que nos presentan levantándolas en alto, mirándolas con cara seria y sentenciando con voz profunda:

- ¡Esto es el cuerpo de Cristo!


Pues qué decepción oye, porque si todo el cristianismo se basa en adorar a una galleta, ya podría
ser la de Shrek, que al menos tiene forma humana. Está claro que se trata de un barquillo rancio y transparentoso, lo mires por donde lo mires, y si ya es imposible digerir lo de la inmuculada concepción (no engañas a nadie, María), que no hablen de la grandeza de “El señor” para acabar concluyendo que es parte de mi desayuno diario. Ya puestos deberían poner una Chips Ahoy, que tiene más categoría, o mejor una rodaja de mortadela, que además de mantener la apariencia de la hostia, es de carne como nosotros.

A todas estás, ¿eso no es apología del canibalismo? ¿Cómo pudo la iglesia criticar tan duramente a los supervivientes del accidente aéreo de Los Andes, si desde siempre nos han animado a comernos a “El salvador”? ¡Si es que no se aclaran!

Fíjense si los curas son conscientes de que suena inverosímil, que en cada misa repiten varias veces la frase cuando toca repartir las hostias, quizás en un intento de convencer a los más escépticos; ya se sabe que tanto en política, como en los adoctrinamientos demagógicos en general, la máxima que más funciona es la siguiente:

“Una mentira repetida el suficiente número de veces se convierte en una verdad”.
Por otra parte, ya que estamos en materia, ese momento en el que los asistentes se congregan en el altar, para recibir una galleta con la boca abierta, es una guarrada con mayúsculas. Ese hombre habrá tocado de todo, incluso sus sagradas partes íntimas; puede 
incluso que se haya rascado la almorrana ante un picor insoportable, pero claro, al ser del clero pensamos que sus manos están impolutas. Pues no señores, tienen tanta mierda como las de cualquiera, ¿o es que alguien ha visto que se las limpie con jabón en el agua bendita?

Crecemos con la enseñanza de que hay que lavarse las manos antes de comer y que no aceptemos caramelos de desconocidos, y en cuanto nos dan una señal, lo obviamos todo para que un extraño al que hemos visto toquetear media iglesia, nos ponga algo directamente en la lengua, pasando de una boca a la siguiente. ¡Qué asco por Dios!

En la misa de una semana de mi abuela (que por cierto coincidió con mi cumpleaños), el párroco innovó con algo que aún me tiene desconcertado: sacó una oblea amarillenta, la miró desafiante, y dijo con solemnidad:

- ¡Esto es el cordero de Cristo!
¿Cristo tenía un cordero? ¿Se trata una de sus múltiples personalidades, entre las que ya se encuentra una paloma? ¿Es una galleta con sabor a cordero?

¡Qué complicado es comprender lo que no tiene ni pies ni cabeza!

viernes, 3 de julio de 2009

¡¡Arrepentíos!!

Cuando le comenté a la gente de mi entorno que había estado charlando con unos testigos de Jehová, y que había llegado a ser estimulante, todos se llevaron las manos a la cabeza e hicieron funestas predicciones. Me advirtieron que había hecho mal, que con esa gente no hay que tener consideración, porque como nadie les hace ni puto caso, a poco que les des cancha ya no te dejan en paz. Como los que me habían tocado a mí habían sido bastante “abiertos”, o al menos, no tan fundamentalistas como me esperaba, pensé que estaban exagerando… pero no. En absoluto.
Volvieron un día que tenía follón en casa y no les abrí, y volvieron una segunda vez para dejarme el manual sobre creacionismo que me habían ofrecido en nuestro primer encuentro, en el que exponían argumentos tan demagogos y simples como: “Si un reloj tiene tanta precisión gracias a un relojero, el universo tiene tanta precisión gracias a un técnico”. ¬¬

En ese segundo encuentro me dijeron que estarían por la zona, y que en unos días se pasarían por ahí para preguntarme qué me había parecido el libro y debatir cuestiones que no entendiera. Siendo más tajante que en un principio, les dije que no se molestaran, que no iba a cambiar de idea, que tenía muy claras mis creencias, que nunca adoptaría una religión, y que además iba a estar muy ocupado porque tenía exámenes… pero entonces me pareció que dejaron caer que volverían a por más en verano. Mi tía, que peca de radical y de falta de mano izquierda (no en vano, la llamamos la muñonera), me contó cuáles eran sus estrategias en estos casos: o bien no abría y decía en alto: “No abras, que son los madelman”, o abría y gritaba en plan apocalíptico: “¡¡ARREPENTÍOS!!”Alguna vez, como yo, había intentado razonar con ellos, pero la edad es un grado, y ya sabe que dialogar con esta gente es como enseñar a cantar a un cerdo: pierdes el tiempo y molestas al cerdo.

Me propuso varias alternativas para dejarlos perplejos, como abrirles la puerta desnudo o recibirles con pintas de gótico, pero como ya me conocen como "el chico que en lugar de mandarlos a la mierda, charló con ellos", lo tengo jodido para buscar estrategias de evasión efectivas. Si vuelven, haré honor a la imagen que tienen de mí, zanjando su insistencia con una pregunta: ¿Cómo es posible que prediquen la salvación, los buenos valores, la fraternidad, la familia y el amor, pero dejen morir a sus hijos por negarse a las transfusiones de sangre?

Para eso no hay respuesta divina que me valga.

martes, 2 de junio de 2009

Palabra del señor


El otro día estaba en casa y tocaron el timbre; me extrañaba que mi padre no hubiera usado sus llaves, pero tampoco era la primera vez que tenía que abrirle al llegar del trabajo, así que fui a la puerta, y sin prestar mucha atención a lo que veía por la mirilla, abrí.


Afuera esperaban dos testigos de Jehová, biblia en mano, dispuestos a convertirme a su fe. Podría haberlos despachado sobre la marcha, pero no sé por qué, me picó la curiosidad, y me pareció una ocasión interesante para confrontar puntos de vista; recordaba mis
deseperantes
estimulantes charlas con la evangelista de mi instituto, y si conversaba con ellos, tendría a un tercer grupo religioso, al que apuntar en la lista de gente con la que he debatido teorías divinas.

Además, recordé una anécdota protagonizada por una profesora de mi hermana: la mujer era monja (ella fue a un colegio de monjas y yo a uno 100% laico, cosas de la vida); la intentaron convencer de los errores en los que caían los católicos y las leyendas urbanas de la Biblia, y cuando acabó, les tumbó uno por uno todos los puntos en los que habían basado su argumentación. Al final dijo algo así como “Soy monja y estoy empollada en esto, así que no me toquen las narices”, y aunque yo no tuviera en mente hacer lo mismo,
no tenía ganas de estudiar
pensé que podría resultar ameno, así que les di una oportunidad.


No podría transcribir toda la conversación, porque fue muy larga y hablamos de todo, pero a grandes rasgos, y tomando los extractos más significativos, fue algo así:


-¿Nunca te has parado a pensar en lo mal que está el mundo, en cómo estamos enfrentados unos con otros y lo divididos que estamos?

-Si, claro, todos lo hemos pensado alguna vez.

-¿Y qué piensas, que esto va a seguir así o que se va arreglar? ¿Crees que alcanzaremos la paz?

-Bueno… soy realista, pero también me gusta ser optimista, así que cruzo los dedos y pienso que sí.

(En realidad esto lo dije para zanjar el tema)


-Ya… bueno… eso está bien, pero… ¿Cuál crees que es la forma real de alcanzar la paz y vivir en armonía? Espera que te enseñe un libro, porque hay alguien que nos puede ayudar, en realidad sólo él puede, y si hacemos caso a sus enseñanzas lo podremos lograr. ¿Sabes de lo que hablo?

-Pues teniendo en cuenta el aspecto del libro, me puedo hacer una idea de por dónde van los tiros.



-Jajajaja, bueno, pues… ¿qué piensas tú de todo esto? ¿no crees que existe una entidad superior que vela por nosotros, y que es nuestro guía para la salvación?

-Pueeees, no, la verdad, tengo muy claras mis convicciones religiosas.

-Ah sí, ¿y cuales son, si no es indiscreción?

-Soy ateo.

-Jajajajaja ¿ateo? Entonces no tienes convicciones religiosas.

-Sí, si las tengo, mis creencias religiosas son no tener religión.



-Claro, me imagino que si te han inculcado eso, no habrás tenido oportunidad de ver más allá, porque resulta que…

-No, no me han inculcado nada; en mi entorno hay tanto gente religiosa, como gente no creyente; mi tío sin ir más lejos fue fraile, y a mí no me han dicho que deba seguir un camino u otro. Yo soy ateo porque es con lo que me he quedado; he tenido a mi disposición diferentes corrientes y modos de entender la vida, y yo he tirado por ese camino, igual que podría haber tirado por el otro. Soy un hombre de ciencia, y la religión no entra en mis esquemas.

-Bueno, eso es admirable, la verdad, que hayas sido tú mismo quien haya elegido tu sendero, pero, ¿por qué piensas que religión y ciencia son 
incompatibles? Es cierto que han estado enfrentadas durante muchos siglos y que parecen posturas irrecoinciliables, pero no tiene por qué ser así. En ambos casos se trata de creencias ¿no?

- No exactamente; son posturas antagónicas.

- ¿Y en qué se diferencian?

- Pues en el "modus operandi". La ciencia funciona del siguiente modo: Observas algo para lo que no tienes explicación, estudias por qué puede ocurrir, elaboras una teoría, lo sometes a experimentación mediante el método empírico, y lo demuestras, dejando que los datos de tus investigaciones sean públicos y comprobables, para que cualquiera pueda ver que siempre se cumple lo que postulas. En cualquier caso, siempre está sujeto a revisión, así que cualquier teoría nueva que venga, siempre será bienvenida, porque puede suponer un avance.

La religión, sin embargo, es todo lo contrario: Una persona cree algo, lo defiende con todos sus fuerzas pregonándolo a los cuatro vientos, aún cuando no tiene ninguna prueba de rigor más allá de su fe; si alguien trata de cuestionarlo o invalidarlo (como le ocurre a los científicos), ni escuchan ni presentan pruebas que lo confirmen, sino que atacan al que ponga en duda sus creencias, e incluso arremeten contra él, como se ha hecho históricamente y se sigue haciendo. Ahí radica la diferencia, que yo creo en base a hechos, y ustedes en base a ilusión, que es muy bonito, pero no va conmigo.

Tardaron en reaccionar, pero pasados unos segundos, volvieron a tomar el rumbo, pues esta gente puede carecer de otras cosas, pero a labia y paciencia no les gana nadie:



- Pero esas teorías de las que hablas, no dejan de ser teorías, es decir, algo que se cree pero no está comprobado, como la teoría de la evolución. Es algo que piensan unos cuantos, 
pero no tiene base.

- No nos perdamos en la semántica por usar la palabra teoría (lo sé, me quedó muy pedante), puesto que una teoría comprobada sigue llamándose teoría. En cualquier caso, ¿qué tiene más base, pensar que la vida ha surgido por fruto de la selección natural de billones de años, o que alguien chasqueó los dedos y aparecieron cientos de animales complejos sobre La Tierra?

- Es que no fue así, no surgieron en un día como dice en la biblia, sino a lo largo de miles de años.

- ¿Y eso no viene siendo la teoría de la evolución?

- No, porque la teoría de la evolución dice que la vida surgió de la nada, y está claro que alguien la tuvo que poner ahí.

- ¿Alguien? ¿Y quién puso ahí a ese alguien? Al fin y al cabo, si la vida tiene que venir de la vida, Dios tuvo que venir de alguien, ¿no?

- No, porque el está por encima de los conceptos del tiempo. Él nos hizo a su imagen y semejanza; primero separó la luz de la oscuridad, creó las estrellas, creó…

- Vamos a ver, al margen de que eso pueda quedar muy poético, “separar la luz de la oscuridad...”, ¿qué quiere decir? Es decir, no es que quiera ofender, pero comprenderán que me cueste creer que “alguien” estaba ahí flotando, antes de que existiera nada ni nadie, más aburrido que una ostra, y de repente dijera… ¿Y si creo un planeta y le pongo animales, plantitas y tal? Venga, a ver... voy a hacer uno verde y de ojos saltones que viva en charcas, que seguro que me queda gracioso, y ahora uno sin extremidades 
que se arrastre e inyecte veneno… ¡Tachán!

- Emmm… es que en la naturaleza hay un diseño tan inteligente, que está claro que hay inteligencia detrás de todo eso.

- O no… Lo vemos como un diseño inteligente, porque la adaptación al medio se ha encargado de que así sea, pero si no lo fuera tanto, lo seguiríamos viendo igualmente inteligente.

- Es que hasta los científicos lo piensan, que es imposible que todo eso haya surgido sin más; consideran que debe haber una entidad superior que lo supervisara todo.

- ¿Qué científicos conocen ustedes? ¬¬ 

- Hay gente de ciencia que es creyente y piensa estas cosas, pero no se atreve a compartirlo.

- Hombre, es que dedicar tu vida a la ciencia, para acabar concluyendo que nos va mal por culpa de una manzana, es un tanto contradictorio…

- Es que nuestro planeta reune unas condiones tan únicas, que es imposible que sea casualidad, tiene que haber alguien superior detrás. Fíjate que en ninguno de los demás planetas del sistema solar es posible la vida, y aquí se da en múltiples modalidades.

- No es posible la vida tal y como la conocemos, pero eso no quiere decir que no sea posible o que no la haya habido. La carrera espacial tiene menos de un siglo, así que estamos aún en pañales. Quizás descubramos lo que hasta ahora hemos sido incapaces de ver, e incluso, ampliemos las miras más allá de nuestro sistema solar. Si así fuera, si se descubriera que existen bacterias, o lo que sea, a tomar por saco de aquí, ¿En qué lugar quedaría Dios con su sistema milimétrico e inteligente? ¿Resultaría que hizo un diseño único y perfecto para La Tierra, pero pasó del resto del universo? O bueno, aunque fuéramos los únicos con vida, ¿qué pasa con todo lo demás? Es que me parece muy arrogante pensar que siendo un grano de arena en el cosmos, seamos los que tenemos la exclusiva, y que además, se la debamos todo a “alguien” que decidió que nos tocara la chochona.

- ¡Es que no puede ser todo porque sí! ¡Debe haber una respuesta! ¿Cómo se explica que el mundo de vueltas alrededor del sol, y que por su inclinación tengamos cuatro estaciones? ¡Alguien tuvo que idear eso!

- ¿Por qué? ¿Por qué no puede ser sencillamente 
así? Si en lugar de tener cuatro estaciones, viviéramos permanentemente en una, también nos parecería una obra maestra.

- Bueno, y ¿qué me dices de la evolución?, no está demostrada; si no crees en lo que no ves, ¿cómo puedes creer en eso sin pruebas?

- ¿Sin pruebas? Están en todos lados, ¿alguna vez han ido a un museo de naturaleza? ¿Han leído una enciclopedia u oído hablar de Atapuerca? ¿O acaso alguien se ha dedicado a crear restos biológicos a los largo de los siglos, para esconderlos por todo el planeta e invalidar la ciencia? Un poco enrevesado ¿no?

- Pero si así fuera, ¿por qué no hay más? Si hemos pasado por diferentes estados desde los simios, ¿por qué no hay más? ¿dónde están todos esos huesos?

- Repartidos por el mundo... estamos hablando de restos que han resistido a lo largo de los milenios por estar bien resguardados; lo que no iban a hacer los neandertales, es ir depositándolos todos en una cámara de frío, para que nos llegaran perfectos y en cantidades industriales, ¿no?

- Pero hay cosas de la ciencia o la teoría de la evolución que no han sido demostradas…

- Si, pocas y poco importantes; y si ya hubiera sido descubierto y demostrado todo, no seguiría existiendo la ciencia, pero que no haya sido demostrado no quiere decir que no vaya a serlo. En cualquier caso, me resulta más prudente creer en lo tangible y comprobable, con lagunas por desentrañar, que en lo místico porque sí. Si el día de mañana hay evidencia científica de que toda esa parafernalia de los milagros es cierta, seré el primero en quitarme el sombrero; mientras tanto, prefiero seguir confiando en lo racional y probado.

- (…)



- Entonces ¿no crees en nada? ¿No piensas, en base a cómo está el mundo, que debe haber una base moral para 
que todos vivamos en armonía, una serie de principios que nos hagan estar en paz, y…?

- Sí creo en algo; creo en el hombre. Y desde luego estoy de acuerdo en que deberían replantearse muchos valores, pero no creo que la religión sea el único camino para lograrlo. Si hay algo encomiable de la religión es precisamente eso, que prediquen valores positivos con los que ser mejores personas (porque de resto ha sido un cáncer histórico). Pero eso no deja de ser un planteamiento de vida que puedes hacerte sin una entidad superior de por medio. Yo soy consecuente con mis principios y mi ética, y los tengo en base a mi educación, no por adoración a un tercero, o lo que es peor, por miedo a las consecuencias de no hacerlo, como es y ha sido práctica habitual.

- Eso está bien, que tengas tus propios principios, pero... respóndeme a esto, ¿por qué estamos en el mundo? ¿Tienes respuesta a eso? La Biblia las tiene…

- Yo, personalmente, estoy en el mundo para vivir lo mejor que pueda y hacerle la vida agradable a la gente de mi etorno, pero más allá de eso, no creo que tenga un propósito en particular.
En realidad, es nuestro ego el que nos hace pensar que necesitamos estar aquí por algo, que fuimos concebidos para hacer algo grande en el mundo, porque es más duro aceptar que estamos aquí igual que podríamos no estar. Son miles de años de historia de la humanidad, con sus billones de personas pululando por ahí, ¿de verdad todos y cada uno vamos a tener un propósito? ¿Por qué no aceptamos sencillamente que estamos, y punto?

- Ya bueno, es una forma de verlo, pero la Biblia dice claramente que…


- Con el debido respeto, la Biblia no deja de ser un libro escrito hace tropecientos años por una serie de personas. Si aún me dijeras que fue el mismísimo Dios quien la redactó y luego repartió ejemplares a las puertas, todavía, pero no deja de ser un libro con cuentos. No dudo de la exisencia de Jesús como personaje histórico; puede que existiera, que tuviera mucha labia y llegara a cosechar muchos seguidores, pero de ahí a creer historias de magia, va un trecho.

- ¿Historias de magia? ¡Está escrito! Cuando el señor dijo que tal y que cual... (no recuerdo cuál de las historias bíblicas contó, pero vamos, es lo de menos)

- Pero a ver… seamos serios, ¿no estarán diciéndome que realmente se creen todo eso, ¿no? Es decir... la propias personas religiosas son las primeras que te dicen que son historias; metáforas con moralina para inculcar unos valores, pero que ni llovió durante 40 días y 40 noches, ni se separaron las aguas, ni nadie nació de una costilla. Además, si el argumento principal es que está en un libro, yo también conozco otro del estilo, que es adorado por millones de personas en el mundo, y que también se sirve de la magia y la fantasía para defender valores positivos, siendo también el protagonista un "elegido". Se llama Harry Potter y son siete tomos.
Podría llegar a a ser una guía espiritual en 500 años, y no por ello tendría más validez.
En este punto, uno de ellos tiró de su compañero, porque veía que no había nada que hacer, pero el otro siguió insistiendo:


- Jejeje, esto… bueno, al menos estamos de acuerdo en que hay falta de valores, y quizás si desde los colegios no se impusiera tanto la ciencia, sino que le dieran cabida a la religión, que ha sido siempre el camino natural para…

- Ah no, lo siento pero por ahí no puedo transigir de ninguna manera; soy un firme defensor de la religión al margen de la educación, entre otras cosas, porque existen cientos de religiones en el mundo, y adoctrinar a todos en la misma, sin que puedan elegir por ellos mismos, me parece discriminatorio y fascista. Otra cosa sería que absolutamente todo el mundo fuera católico, por ejemplo, o que enseñaran historia de las religiones, tal y como se propuso cuando surgió toda la polémica de "Educación para la ciudadanía". Sin entrar en que la gente puso el grito en el cielo sin saber de qué se trataba, cuando en realidad era inculcar ética, pero sin santos de por medio, no lo vería mal, porque ayudaría a comprender el mundo y no dejaría de ser cultura, que siempre es bien recibida. Pero la religión ha de estar en las iglesias, no en los centros de enseñanza. Cada uno en su casa y Dios en la de todos… en la de todos los que quieran recibirle, claro.


Como en anteriores ocasiones, acabaron reculando, y tras una hora en la que hablamos de 
creacionismo y evolución, religión, fe y ciencia, valores, salvación y senderos divinos, se despidieron estrechándome la mano y dándome las gracias por haber sido tan educado y abierto de mente, que no estaban acostumbrados a que les dieran tanta cancha (al resumir e irme a las partes más interesantes, parece q fui borde, pero nada más lejos de la realidad). Les dije que me imaginaba que se llevarían muchos portazos, y me contestaron resignados que era parte del trabajo.

Me comentaron que había un libro que no solían difundir, pero que les gustaría prestarme sin compromiso; era un manual que confrontaba la teoría de la evolución, con las “evidencias religiosas” que la invalidaban, y aunque no me di por aludido, me temo que volverán por aquí.

¡Qué Dios me coja confesado!