







Muchos de los que leen esto habrán visto o leído las noticias de supuestos hallazgos de cadáveres de sirenas en diferentes partes del planeta. El último mail que ha dado la vuelta al mundo nos descubre a un extraño ser entre pez y mamífero de apariencia semi humana, aparecido en las costas de Malasia. El bicho en cuestión, al igual que los otros “hallazgos” que se han publicado a lo largo de los años, es feo a matar. En el imaginario colectivo están esas bellas mujeres de cuerpos perfectos y esbeltos, con largas cabelleras perfectamente cuidadas a pesar de pasarse la vida en el agua salada, y de repente nos llevamos la cachetada de ver cómo, no sólo la mitología no siempre las pinta tan bonitas como en los dibujos animados, sino que además "las reales" dan miedo y grima.
Según la Real Academia de la Lengua Española una sirena es “cualquiera
de las ninfas marinas con busto de mujer y cuerpo de ave, que extraviaban a los navegantes atrayéndolos con la dulzura de su canto.” En el arte griego las sirenas aparecen representadas como mujeres-ave, bien aisladas, bien en la escena junto a la nave de Ulises. Existían mujeres-pez dentro de la mitología griega pero eran otro tipo de ninfas marinas, como el caso de las Ondinas, e incluso las Nereidas en la cultura grecolatina. La tradición nos cuenta que por culpa de su belleza, en un momento dado se atrevieron a competir con las Musas, y en la pelea éstas las derrotaron y les arrancaron las plumas. Llenas de vergüenza por la derrota se retiraron a las costas de Sicilia, donde cambiaron sus alas inservibles por largas colas de pez. Sea como fuere, las sirenas son, junto a otros especímenes como unicornios o dragones, bien conocidos por relatos medievales y cuentos populares, unos de los seres mitológicos preferidos por la gran mayoría de la gente, pues provocan una especial fascinación y las vemos más cercanas y "creíbles" de lo que podría llegar a ser un basilisco por ejemplo.

cada pequeña maravilla que podría descubrir al adentrarme en lugares desconocidos para los seres humanos, y sabiendo que en cuanto quisiera no tendría mas que volver a la orilla para volver a mi casa y seguir con mi vida.
Todos somos víctimas de nuestras circunstancias, y si no lo somos, siempre podemos ampararnos en este tópico manido para justificar nuestras acciones desafortunadas, así, he llegado a la conclusión de que si un día se sucedieran todas esas pequeñas jodiendas que alteran mi día a día, y además lo hicieran sin un intervalo de tiempo entre cada una para poder quitarme el enfado que producen individualmente, es posible que, dada mi facilidad para enfadarme con objetos cotidianos, acabara asesinando a alguien. Imaginemos un hipotético día de autos:
mano, y el brick a medio abrir. Ante tal despropósito de la creación yo sigo abriéndolos con un corte de tijera, como toda la vida, que además es más higiénico que muchos de estos revolucionarios sistemas modernos.
breve se bloqueará y deberás apagarlo. Si estos son los avances que me ofrece su aparente modernidad, puede meterse la pantalla plana y las formas aereodinámicas por donde le plazca.
que es él, y no yo, quien elige los discos que vas a oír. Debe tratarse de eso que llaman "inteligencia artificial". Yo, la verdad, prefiero a las máquinas estúpidas y obedientes de anataño.
hasta que no las matas, no entienden que no te hace ni puta gracia que zumben, se posen en ti, las espantes, y vuelvan una, y otra, y otra vez, hasta que la rabia hace que al aniquilarlas actúes con la ira propia de un enfermo. Asimismo, los mosquitos trompeteros también se multiplican en la época estival, y joden en todas sus modalidades; cuando no te amargan la noche zumbándote al oído cada vez que estás a punto de quedarte dormido, te desangran dejándote lleno de ronchas picantes. Encima los muy rastreros tienen la osadía de pasearse inflados de tu sangre, para que observes con impotencia que se han pegado un festín sin que tu hayas podido hacer nada al respecto ¡Qué hijos de puta!
Siendo justos, los insectos carecen de razón, así que se les tolera que sean tocapelotas, algo que no aguantamos con tanta facilidad de la gente comemierda, petarda o irritante, que parece levantarse con la consigna en mente de ponerte de los nervios en un día en que no haga falta demasiado para que lo consigan. Pueden joder a través de las ondas radiofónicas o televisivas, al encender la radio esperando oír algo de música que te relaje y que te salga una descerebrada canción veraniega, o al encender la tele y descubrir que la programación está dirigida a marujas aburridas y morbosos conformistas; pero lo que de
verdad llena es que jodan en directo. Aquí ya entran en juego las manías personales de cada uno: gente que habla demasiado alto, que te repitan una anécdota mil veces o te expliquen el chiste 5 veces por si no has tenido suficiente con tres, que mientras te cuentan algo te den toquitos en el hombro con el dedo… ¡hay un catálogo infinito para elegir! A mi personalmente me pone de mal humor oír a mi padre estornudar. Sé que es algo raro y el pobre no puede controlarlo porque es de origen alérgico, pero cuando lo oigo estornudar estruendosamente hasta 20 veces en un minuto me va entrando una mala hostia por dentro que me da ganas de acabar con su sufrimiento.
¿Qué pasa si a un niño se le quita un caramelo? Llora, berrea, grita. La fotógrafa Jill Greenberg retrató a 30 infantes en ese preciso instante, captando un emotivo catálogo de emociones humanas que, en su opinión, simboliza el tiempo en el que vivimos. Sus críticos la tachan de “sádica que merece ser castigada”
Las 25 imágenes finales de la colección, a la que tituló “End times”, representan para la autora una metáfora sobre la compleja situación mundial en la que estamos, gracias a la política de la Administración Bush, y el
poder de los sectores religiosos de derechas en Estados Unidos, mensaje que enfatizó al titular cada foto con nombres como "Tortura", "Oración", "El gran y viejo partido político", "¿Fe?", o "Sobrecogimiento".
Aquellos que critican la amoralidad de la artista por provocar deliberadamente emociones en los niños, deberían tener en cuenta que ésta (quitar la piruleta para provocar el llanto), es exactamente la misma técnica que se utiliza en anuncios de televisión y películas, y
mientras no rocé la crueldad, y se quedé en una pataleta momentánea, de las 20 que tienen los niños todos los días, creo que no habría que darle la importancia que le están dando. Además, tal y como dice el reputado galerista Kopeikin, "los blogs, territorio en el que realmente se libró la batalla, los escriben unos pocos. Nadie serio en el mundo del arte está debatiendo nada, y tampoco nadie serio en el mundo de la protección a la infancia"
fuimos. Durante la sesión, a ratos lloró, a ratos rió. Como sucede en casa todo el tiempo. Mi hija tenía menos de tres años y ni siquiera lo recuerda, ni le enseño la imagen. Estuve todo el rato con ella. No sé… ¡yo veo la foto y la encuentro muy bonita!”
En una entrevista de EL PAÍS a Anna Wintour (directora de la revista Vogue, y la mujer en la que está inspirado el papel de Meryl Streep en El diablo viste de Prada), ésta aclara que, al contrario de lo que se piensa, no es tan distante como parece, tan sólo es tímida. Esta confusión suele darse a menudo al conocer gente a la que enseguida tachamos de borde (al margen de que haya imbéciles a puñados por ahí).
pero con gracia, gusta.
Afortunadamente, no espanto lo suficiente como para ser rechazado de forma irrevocable, y cuando me conocen mejor destierran para siempre esa idea inicial. Éste, es un problema para todos en general, y para los que no rebosamos habilidades sociales en particular (tampoco es que sea un antisocial, que me estoy vendiendo de una forma...). Una vez leí que tardamos siete segundos en hacernos una idea sobre otra persona, infiriéndola a partir de muchos de datos; tantos, y en tan poco tiempo, que aunque quisiéramos, nunca podríamos controlarlos todos, para dar aquella que realmente nos gustaría que captaran los demás ¡Cuántos encuentros, amistades, relaciones y amores, habrá flotando para siempre en ese limbo de los sucesos que no existen, por culpa de una preconcepción inadecuada!
sonreirle, te irás de allí con tus cosas y sin mirar atrás. El otro se quedará con la idea de que eres un imbécil, rompiéndose para siempre esa posibilidad de futuro idóneo... y todo por una mala impresión. ¡Qué putada!