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sábado, 18 de agosto de 2007

La maté porque era mía

El escrito copiado a continuación pertenece a un manual de 1958 de la sección femenina de educación, sobre Economía doméstica para Bachillerato y Magisterio.

Leído como algo cómico, desde la distancia privilegiada que proporciona el paso del tiempo, no tiene desperdicio; la nota amarga, más que de saber que esta bazofia sexista y degradante era transmitida desde los centros de estudios, viene de que a pesar de que haga 50 años que se escribió, hay mucho neandertal que tiene tatuadas a fuego las máximas aquí expuestas. El texto dice así:

"(...) Ten preparada una comida deliciosa para cuando él regrese del trabajo. Especialmente su plato favorito. Ofrécete a quitarle los zapatos. Habla en tono bajo, relajado y placentero.

Prepárate: retoca tu maquillaje, coloca una cinta en tu cabello, hazte un poco más interesante para él. Su duro día de trabajo quizá necesite un poco de ánimo, y uno de tus deberes es proporcionárselo.

Durante los días más fríos deberías preparar y encender un fuego en la chimenea para que él se relaje frente a él. Después de todo, preocuparse por su comodidad te proporcionará una satisfacción personal inmensa.

Minimiza cualquier ruido. En el momento de su llegada elimina zumbidos de lavadora o aspirador. Salúdale con una cálida sonrisa y demuéstrale tu deseo de complacerle. Escúchale, déjale hablar primero; recuerda que sus temas de conversación son más importantes que los tuyos. Nunca te quejes si llega tarde o si sale a cenar o a otras lugares de diversión sin ti. Intenta, en cambio, comprender su mundo de tensión y estrés, y sus necesidades reales. Haz que se sienta a gusto, que repose en un sillón cómodo, o que se acueste en la recámara. Ten preparada una bebida fría o caliente para él. No le pidas explicaciones acerca de sus acciones, o cuestiones su juicio o integridad. Recuerda que es el amo de la casa.
Anima a tu marido a poner en práctica sus aficiones e intereses y sírvele de apoyo sin ser excesivamente insistente. Si tú tienes alguna afición, intenta no aburrirle hablándole de ésta, ya que los intereses de las mujeres son triviales comparados con los de los hombres. Al final de la tarde, limpia la casa para que esté limpia de nuevo en la mañana. Prevé las necesidades que tendrá a la hora del desayuno. El desayuno es vital para tu marido si debe enfrentarse al mundo exterior con talante positivo.

Una vez que ambos os hayáis retirado a la habitación, prepárale para la cama lo antes posible, teniendo en cuenta que, aunque la higiene femenina es de máxima importancia, tu marido no quiere esperar para ir al baño. Recuerda que debes tener un aspecto inmejorable a la hora de ir a la cama... si debes aplicarte crema facial o rulos para el cabello, espera hasta que él esté dormido, ya que eso podría resultar chocante para un hombre a última hora de la noche. En cuanto respecta a la posibilidad de relaciones íntimas con tu marido, es importante recordar tus obligaciones matrimoniales; si él siente la necesidad de dormir, que sea así; no le presiones o estimules la intimidad. Si tu marido sugiere la unión, entonces accede humildemente, teniendo en cuenta que su satisfacción es más importante que la de una mujer. Cuando alcance el momento culminante, un pequeño gemido por tu parte es suficiente para indicar cualquier goce que hayas podido experimentar. Si tu marido te pide prácticas sexuales inusuales, sé obediente y no te quejes. Es probable que tu marido caiga entonces en un sueño profundo, así que acomódate la ropa, refréscate, y aplícate crema facial para la noche y tus productos para el cabello; puedes entonces ajustar el despertador para levantarte un poco antes que él por la mañana. Esto te permitará tener lista una taza de té para cuando despierte."
Precisamente esta idea de "hombre dueño de mujer felpudo", perpetrada durante siglos, y contra la que tan fervientemente se intenta acabar, es la que se adueña de todos esos seres (a los que ni siquiera llamo hijos de puta, porque me cuesta creer que alguien con madre trate así a una mujer), cuya filosofía de la vida en pareja se resume en: "Te pego porque te quiero", para pasar a "La maté porque era mía", cuando la discusión queda irremediablemente zanjada. Es curioso cómo, a pesar de lo que se cree popularmente, el maltrato de género se da en todos los estratos sociales, de modo que hasta el más importante ejecutivo de una multinacional y su no menos cualificada mujer, pueden acabar sumidos en esa enfermiza relación de codependencia. ¿Cómo es posible que alguien con dos dedos de frente, que sea consciente de la mierda en la que se ha convertido su vida, y que reza después de cada paliza para que su pareja tenga un accidente y la deje en paz de una vez, aguante todo eso sin chistar?
La razón no sólo no es sencilla, sino que además está salpicada de muchos matices a tener en cuenta. Para empezar, el maltratador no lleva un cartel tatuado en la frente que avise a las incautas antes de escogerlo como pareja, de modo que para cuando aparece esta faceta, dejando de lado al encantador Dr.Jekyll con quien hacía manitas en el cine, para convertirse en el Mister Hyde que acaba de romperle la boca, se hace más difícil dejar la confusa maraña de sentimientos que las envuelve, para salir por patas. Ya se sabe que el amor es ciego.
A esto hay que añadir el lavado de cerebro al que son sometidas poco a poco con continuos desplantes, reprimendas, broncas e humillaciones, que hacen que hasta la más inteligente pueda acabar convencida de que es una mierda, que no sirve para nada, que se merece todo lo que él le hace y que en realidad la trata así porque le importa. Además, muchas maltratadas, amparándose en la idea de que es lo mejor que tienen, se resignan a ser vejadas y aplastadas por su miserable rutina, porque se sienten más "cómodas" y seguras así, que ante el panorama aterrador que supone empezar de cero, y más con cierta edad. Por otra parte, muchos hombres, sabiendo que ninguna mujer en su sano juicio se pelearía por acabar con un espécimen como él, desarrollan este modo de retener a "la parienta"; a falta de un encanto personal y una dedicación caballerosa que las mantenga a su lado, se aseguran de no quedarse sin chacha, compañía y sexo a base de guantazos... ¡y pobre de la que no le guste!
La relación de dependencia que se establece entre ambos, es en realidad más miedo que otra cosa: miedo a estar solo, miedo a qué hacer sin él/ella, y sobre todo y muy especialmente, miedo a tomar cartas en el asunto, liarse la manta a la cabeza, ponerle una denuncia y mandarlo todo a tomar por culo; porque lo más probable es que después de no hacerte ningún caso tras una, dos, tres, o hasta 50 denuncias, acabe muerta. Y es que esa es otra, las medidas, cuando te hacen caso, son de risa; los jueces deben pensar que una orden de alejamiento actúa como un crucifijo o una ristra de ajos en un vampiro, haciendo que los maridos se conviertan en una mancha de aceite en el suelo al verla.

No hay constancia de que el "método Drácula" funcione, y después de quitarle el papel de las manos, sonarse los mocos con él y arrugarlo, la matará; irán los medios a cubrir las declaraciones de los vecinos, que dirán que era una pareja normal, la gente se indignará por no haber tomado medidas más efectivas, y a seguir igual hasta la próxima muerte; y la siguiente, y la siguiente, y la siguiente...



miércoles, 15 de agosto de 2007

Cosas por las que merece la pena vivir

¡Estoy de aniversario! Esta es mi entrada número 25, y para celebrarlo voy a desmarcarme con un artículo que no incluye crítica, rechazo,malestar o disconformidad. Todo lo contrario, se trata de mi particular celebración de la vida. Así, reuno todas esas pequeñas y grandes cosas que hacen que la vida sea un poquito mejor y que den ganas de vivirla a pesar del mundo en el que estamos. La idea me vino leyendo una entrevista a la escritora Begoña Aranguren a la que preguntaban 5 cosas por las que esta vida merecía ser vivida. Enseguida me vino a la cabeza cuáles podrían ser las que contestaría yo:

1- La gente importante en tu vida

2- El buen cine, que no sólo te deja con buen sabor de boca al salir de la sala, sino que se te graba en la mente, manteniendo siempre presentes como referencia, diálogos, personajes y situaciones
3- El sexo

4- La buena música

5- El agua en todas sus variedades y utilidades:
la lluvia, bucear en el mar, bañarte en una piscina, un vaso de agua en un día caluroso, una buena ducha caliente en invierno, su tacto, su "textura", ...

El probelma vino cuando mi imaginación se disparó y me vinieron más y más ideas. Como aquí no estoy regido por las directrices de la revista que entrevistó a la escritora, pondré tantos motivos como el número de esta entrada. Como apunte, cabe decir que ni las anteriores ni las que voy a poner a continuación están ordenadas por importancia, sencillamente están puestas según me iban viniendo a la mente. Serían estas:

6- El camembert frito con mermelada de arándanos (especialmente bueno el de Da Canio)

7- Un atracón de melón en verano

8- La ensalada de canónigos y piñones del restaurante DRAKKAR
9- El chocolate negro con naranja, pera, cereza o limón de Lindt

10- El sabor incomparable de una buena comida casera (como las albóndigas con especias de mi abuela), cuando más falta te hace, como a la vuelta de un viaje, después de haber estado comiendo mierda o cosas con escasa elaboración. Aqui cabe una mención especial al bocadillo entrella de mi tía Mariblanca: pan de matalauga, queso blanco ahumado, tortilla francesa quemada y salsa de tomate o mermelada de fresa o frambuesa...y no, no es una cochinada

11- El sonido de una guitarra eléctrica bien tocada que pueda ponerte los pelos de punta

12- Mozart, Tchaikovsky, y cualquier pieza bonita que incluya piano y cuerda. Destacando de nuestros días a Yann Tiersen

13- Viajar
14- Buenas series y libros a los que te enganchas, cuyos personajes pasan a formar parte de tu vida

15- El humor bien entendido

16- Acurrucarse en un edredón entrando en calor después de pasar frio en la calle, y dormirse

17- La comida libanesa, y la recién descubierta cocina griega

18- El color azul en todos sus matices

19- La fotografía; practicarla, confeccionar un album de fotos tras un viaje o celebración, o sencillamente admirarla como una forma más de expresión

20- El arte (principalmente el impresionismo y el expresionismo)
21- La naturaleza; poder comprobar que por muy mal que vaya todo siempre puede uno evadirse sumergiéndose en ella, para observar la maravilla que nos estamos cargando entre todos

22- Las pequeñas alegrías de la vida, como encontrarse dinero olvidado en un pantalón, o encontrarse a alguien a quien no ves desde hace años y pasar un buen rato.

23- Reunirse: juntarse con la familia sólo porque sí, una reunión con amigos de la que seguramente acabaras con dolor abdominal de reirte en exceso, o un paseo tranquilo de cháchara con alguien particular

24- Tener buenos recuerdos de la infancia o de cualquier periodo de la vida que conformen parte de lo que eres.

25- Sentirse súbitamente vivo, como después de salir a correr y quedarte con ese agradable cansancio corporal que a la vez constituye un subidón psicológico

No están todas las que son pero son todas las que están. ¿Alguna sugerencia de algo imperdonable que se me haya quedado fuera?

sábado, 11 de agosto de 2007

Mensajes ocultos de Disney

Hay pocos fenómenos en la cultura popular que hayan inspirado más leyendas, mitos y rumores que Walt Disney; su multimillonaria empresa, los futuristas parques temáticos que creó y sus memorables películas. Durante décadas ha habido muchísimas especulaciones alrededor de todo lo que tenía que ver con el hombre que revolucionó el mundo de los dibujos animados.

Algunos de estos mitos no han podido ser confirmados, rumores que van desde la mítica criogenización de Walt Disney, a supuestas demandas de padres a los parques de atracciones, por el trauma causado en sus hijos al ver personajes disney “decapitados”, mientras deambulaban con la cabeza del disfraz bajo el brazo.

Sin embargo, mal que les pese a muchos, hay acontecimientos verídicos que no dejan de sorprender por chocar con los valores de bondad, honradez y confianza que tratan de transmitir en cada película. Sin ir más lejos, se dice que a pesar de no haber trascendido así, Mickey Mouse no es una creación original de su supuesto creador, sino del artista Ub Iwerks, algo que pasa por anecdótico frente a ciertas medidas impactantes de la compañía, como la de obligar a tres centros de día a borrar los dibujos de sus murales que incluían a personajes Disney, que hasta bien entrados los años 60 denegaban la entrada a sus parques a hombres con el pelo “demasiado largo”, o que un dibujante fuera despedido por bromear sobre hacer una película porno de animación. ¡Agüita con el tío Walt!

En cualquier caso, una cosa son los asuntos de oficina o infraestructuras, que a los mortales de a pie nos quedan lejanos, y otra sus películas, que en mayor o menor medida forman parte de la cultura popular. Todos tenemos el recuerdo de unos dibujos agradables, de formas redondas y amables, y con personajes muy alegres y sobre todo inocentes… o quizás no tanto. Recopilando, e intentando confirmar en la medida de lo posible todas las leyendas urbanas que hay sobre los clásicos Disney, uno se encuentra con cosas como mínimo curiosas:

Al parecer, La Sirenita no era tan cándida e ingenua como nos quisieron hacer creer, porque de ser así no viviría en un edificio en cuya fachada destaca un esculpido pene erecto. Si, como lo oyen; según dicen las malas lenguas, fue obra de un dibujante insatisfecho enfadado con el trato recibido en la compañía.

Quizá el “mensaje oculto” más conocido para el gran público sea el de El rey león, porque lo mencionaban en el mayor Best seller de los últimos años: el requetemanido código da vinci; a saber: Simba da un golpe contra el suelo, y el polvo que se levanta en el aire parece escribir en el cielo la palabra “SEX”.Si bien es cierto que suele usarse esta palabra de forma oculta en muchos anuncios supuestamente inocuos, no entiendo qué sentido tiene la broma subliminal en esta escena; habría sido más lógico insertarla en la secuencia en la que Simba y Nala, en plena efervescencia hormonal, tienen un reencuentro, y acaban dándose un revolcón colina abajo. ¿no?

El tercer caso sonado de imágenes sexuales escondidas es el de Los rescatadores, que además ha sido probado. En una escena, los dos ratoncitos protagonistas están cayendo en picado mientras vuelan sobre un albatros torpe. La velocidad hace que el fondo pase rápido y apenas se distingan los edificios de detrás, pero congelando la imagen se pueden ver fotos de una mujer desnuda en las ventanas de las casas.

En Hércules, parece que una de las adolescentes desatadas le grita al protagonista sus deseos carnales (ver el video del final), y por último, el caso más porno de todos es el de la sensual Jessica Rabbit, que en ¿Quién engañó a Roger Rabbit?, deja ver sus encantos al caer de un coche, abrírsele el vestido y mostrarnos a todos que, al igual que Paris Hilton, no le gusta llevar bragas.

Al margen de lo sexual la cosa sigue; hay gente que dice que en Aladdín pueden verse satélites en el cielo, en muchas películas como Lilo y Stitch, Toy Story, o La Sirenita hay "mickeys escondidos", y en las nuevas películas ha habido sonados cameos, unos muy visibles como el de Skar (personaje de El rey León) en Hércules, y otros sólo para los más atentos, como los de El jorobado de Notre Dame: Al principio de la película, además de ver a Bella con su sempiterno traje azul leyendo un libro, dos hombres cargan un palo al que está atado Pumba (El rey león), y un mercader sacude una alfombra sospechosamente parecida a la de Aladdín.

Creo que los dibujantes de Disney deben estar poco motivados por ser un eslabón más en la cadena, mientras son otros los que se llevan la fama y el dinero, y por ello necesitan dejar su pequeño sello de rebeldía para la posteridad, o simplemente son unos cachondos que, de paso, entretienen a la gente con demasiado tiempo libre. Nunca sabremos la verdad.

jueves, 9 de agosto de 2007

Solo en casa

Casi sin tiempo para quitarse el jet lag de encima, mi madre llegó de Italia, descansó unos días, y con la misma volvió a hacer las maletas para un viaje con mi padre a Amsterdam (¿Querrán probar nuevas experiencias que sólo la capital del libertinaje puede ofrecerles?). Al igual que en el viaje anterior, estoy viviendo prácticamente solo, porque mi hermana no para la pata en casa ni diez minutos al día, y ahora mi padre no es que llegue tarde y se vaya temprano como la otra vez, sino que como he dicho, no está.

El desorden se mantiene más o menos a raya cuando viene la asistenta (nunca sé muy bien como denominar a la "trabajadora de la limpieza", porque parece que uses la palabra que uses, va a sonar despectivo), pero casualmente esta semana no pudo venir porque se iba de vacaciones. Si a mi desorden natural sumamos la vagancia, y la falta de gente con la que convivir, por la cual te esmeras un poco en tener la casa decente, pueden imaginarse cómo anda la cosa. Bueno, ¿para qué imaginar? Compruébenlo con sus propios ojos. Este es el aspecto actual de mi cocina:

El caso es que hoy, y no antes, comprendí que tengo que replantearme mi situación actual
en casa. La revelación divina me vino tras un cúmulo de circunstancias que me hicieron acabar travestido y desnudo a la vez. Como todo, tiene su explicación, y la mía es buena y verosímil:

Como me había levantado tarde y no tenía ganas de almorzar a la hora en que suelo hacerlo, aproveché para ponerme mi ropa de gentuza e irme a correr; la guagua de vuelta se retrasó más de lo normal, y dadas las horas (las 5 de la tarde), y el cansancio físico, tenía tanta hambre que estuve a punto de enrollar como espaguetis los cordones de mis zapatillas deportivas tenis, y comérmelos como hiciera Chaplin en su día.

Llegué a casa sudado, maloliente y acalorado, así que me desnudé un segundo después de haber cerrado la puerta, y ataqué la nevera para freír las hamburguesas hechas el día anterior. Preparé mi bandeja a velocidad de vértigo, con la mala suerte de que en el último momento se me cayó una copa al suelo (algo normal con toda la loza que hay apilada), que se rompió en mil pedazos que se acercaron rápida y peligrosamente a mis pies descalzos. Di un brinco hacia la puerta de la cocina, y busqué en la zapatera algo que ponerme para poder entrar de nuevo y retirar las hamburguesas del fuego:

-¡Mierda! ¡No encuentro nada!... Veo tenis que no me sirven , las "all star" que se tarda un siglo en enhebrar, unas zapatillas rotas, zapatos que no alcanzo a coger...
¿ES QUE NO HAY NADA QUE PUEDA PONERME?
¡¡QUE SE ME QUEMAN LAS HAMBURGUESAS, Y LOS RETORTIJONES DE HAMBRE ME ESTÁN MATANDO!!

Los únicos zapatos que alcancé a ponerme fueron unos tacones de mi madre. Una vez calzados, y con la máxima rapidez que pude (¡Es imposible caminar con eso! ¿Cómo harán las mujeres para llevarlos todo el día?), salvé de la quema las hamburguesas, cuyo olor a carne recién hecha desató una lucha de jugos gástricos en mi interior; cogí la bandeja y me fui para el cuarto de la tele, que es donde hay aire acondicionado. Cuando me vi desnudo en medio del pasillo, con unos tacones de colores,y sosteniendo una bandeja en las manos no pude evitar reírme. En ese momento comprendí que algo estaba fallando en mi modo de vivir como "soltero", así que en cuanto publique esta entrada me voy a recoger; de verdad que si, lo prometo.
A ver si es verdad...

miércoles, 8 de agosto de 2007

Belleza "mejorada"

En contraposición a la tónica general al hablar de cirugía estética, no voy a atacarla estableciendo tajantemente ausentencias apocalípticas, que hagan referencia a su inmoralidad o dañina frivolidad; cada uno es libre de hacer con su cara y cuerpo lo que le de la gana. La cirugía como avance médico es algo maravilloso y, en ocasiones, la única solución si por alguna razón sientes la necesidad real de retocar algo en ti, que te hace pasarlo mal y te limita la vida. Sin ir más lejos, conozco de primera mano el caso de una persona que se retocó el pecho por una malformación, quedándose así mucho más contenta, segura de si misma y, si cabe, más guapa.
¿Quiere decir esto que me parece mal que se use de forma vacía y caprichosa, aunque no haya una necesidad "real" de llevarla a cabo? Por supuesto que no. Si tienes el dinero y tienes ganas de cambiarte algo, ¿a cuenta de qué vas a tener que rendirle cuentas a nadie por ser, a su juicio, superficial? Ahí tenemos a La Pataki, que pasó de "chica mona" a estar para mojar pan. Es posible que no le hiciera falta, pero mira... que le quiten lo bailado; tenía dinero, se hizo a sí misma y ahora es la fantasía sexual del país entero, y sin llegar a convertirse en un ser excesivamente neumático y artifical que rocé lo grotesco, como la (años atrás) mítica, Pamela Anderson.


Da rabia que precisamente de la gente que menos lo necesita, sea de quien más nos lleguen noticias sobre retoques. Es cierto que en algunos casos mejoran visiblemente la buena materia ya presente (Winona Rider,Tom Cruise, Angelina Jolie...), o aportan pequeños cambios satisfactorios aunque prescindibles (ahí tenemos a Salma Hayek que, con nariz nueva o sin ella, me sigue espantando con su cara constante de asco). El problema viene cuando el resultado es absolutamente desastroso, y es que "existen operaciones y operaciones", y hay quien no ha entendido que algunas de ellas NO SON UNA OPCIÓN NUNCA. Una rinoplastia (la operación que se han hecho todos los mencionados), o un abrochamiento de orejas como se hizo Brad Pitt, dificilmente pueden quedar mal, suelen aportar armonía a la cara, y a no ser que lo lleves hasta sus últimas consecuencias, seguramente "te mejorará". Asimismo, liposucciones sutiles o pequeños arreglos sin importancia, no pasan de curiosidades anecdóticas, pero los estiramientos y el colágeno en los labios, NUNCA son una opción. Quedan horribles, quitan expresividad, y pueden convertirte en un auténtico monstruo.
Entre las mayores barbaridades estéticas perpretadas al respecto, encontramos en el apartado de bocas fuera de lugar a la señora de Banderas: Morrazos Griffiths; ¿en qué estaba pensando cuando se largo ese desatascasumideros encima? Debido a mi edad, tengo más recuerdos de ella así que de forma normal, así que no me impacta demasiado, al menos no tanto como la desgracia tan horriblemene antiestética con la que se autocastigó Meg Ryan. Si algo tenía esa chica de especial, al no ser la rubia exhuberante de turno, eran sus labios "de pato", que le daban un toque diferente, pero los años no perdonan, y parece que para seguir en el candelero hay que pasar de unos labios finitos y elegantes, a una boca artificalmente voluminosa y fea.Pasando por alto a Esther Cañadas, cuyos asquerosos y pustulentos labios de pega son un tópico demasiado manido, como para seguir metiendo el dedo en la yaga, paso a la estrella de las operaciones para mantenerse joven: Los estiramientos faciales. Si bien es cierto que en dosis mínimas "dan el pego", y hasta hace poco creíamos que Nicole Kidman debía haber hecho un pacto con el diablo, para no tener ni una sola arruga a sus 40 años, llegó un momento en el que su piel no dio más de si, y a día de hoy da miedo ver esa cara de cera, tiesa e inexpresiva. Por seguir siendo la diosa de la belleza que es considerada, ha hecho mermar sus capacidades como actríz, ya que no tiene ni la mitad de expresividad que tenía antes, algo que se puede notar al comprobar como cada vez más, apoya parte de sus interpretaciones en los movimientos de cabeza, para así compensar la pérdida de movilidad facial.
Aún así, si dijeramos que es fea estaríamos faltando a la verdad, algo que sin embargo si se puede afirmar de Rose McGowan, antes conocida como "la fea de las Embrujadas", y más conocida ahora como "la que está en un permanente túnel de viento". Miren por favor con detenimiento el antes y después, para saber si soy el único que piensa que ahora es espantosa.
Los abortos por excelencia de la cirugía estética, son esos seres que se vuelven adictos al quirófano, y se destrozan hasta el punto de perder cualquier atisbo de humanidad en sus recauchutadas caras. Los principales embajadores de esta tendencia son los hermanos Jackson. ¿Qué coño significan esas caras? Por favor seamos serios, ¿Quién en su sano juicio podría desgraciarse de esta forma, y pensar que está mejor que en un principio?
Alguien dijo una vez que la gente operada es como los edificios restaurados; no parecen ni nuevos ni viejos, sino eso... restaurados. Efectivamente tenía razón.

Menos mal que, así como el fantasma de la calvicie hereditaria planea peligrosamente sobre mi cabeza (nunca mejor dicho), en mi familia no sólo somos longevos, sino que además envejecemos de puta madre.