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viernes, 14 de septiembre de 2007

¡Bendito cansancio!

Ayer salí a correr por primera vez en mucho tiempo (o igual no tanto, pero el mono hace que parezca más). Me vestí de gentuza, me calcé las dos motrocosas “naves espaciales” que uso para hacer footing, y antes de salir me miré detenidamente en el espejo pensando: "¡Que lástima Pablo! ¡Con lo que tú has sido…!"

Conforme me iba vistiendo y preparaba las cosas, me fue entrando una vagancia y una dejadez que ni te cuento. Llevaba un huevo sin hacer footing, y además había estado estudiando, así que mi actividad física se había visto reducida principalmente a criar culo en una silla, algo que para un “culoinquieto” como yo, es desesperante. Hay gente más o menos activa, y yo soy de esas personas que se va caminando a la otra punta de la ciudad si se le antoja comprar una libreta. Además, cuando salgo a la calle a lo que sea, no es que camine más o menos ligero, sino que llevo un paso que pocos saben seguir sin quedarse con la lengua fuera. mi amiga MaRía merece una mención especial, porque tenemos un concepto de lo que es pasear poco coincidente con el del resto del mundo; no es que vayamos con paso ligero, es que vamos “al fuego”; caminando, pero dando la sensación de que llegamos tarde a algún sitio, de hecho, muchas veces nos frenamos el uno al otro, porque a lo mejor hemos estado una hora de cháchara con la vista al frente sin ni siquiera mirar al otro, mientras gastamos las suelas y la calzada.

El caso es que llegué, me subí a la cinta de correr (yo soy así, en vez de disfrutar del medio ambiente adoro correr en cinta), y me ajusté los auriculares del mp3 mientras caminaba a paso lento, para en pocos segundos pasar a ligero, continuar con un trote breve, más intenso, un poco más, correr moderadamente, y por último, llegar a la velocidad deseada dejándome los pies y la vida.

Llegar a ese punto en el que sientes como todo tu cuerpo se coordina para dar el paso perfecto y certero, pisando en el sitio exacto, manteniendo el tiempo justo la pisada en el suelo, y sabiendo además que no puedes despistarte, porque la cinta sigue avanzando y si no reaccionas te caes de boca, es algo maravilloso y muy gratificante.

Hay quien dice que no puede correr con música porque se desconcentra y no coordina bien los pasos. Yo personalmente no concibo correr sin ella, es más, cuando me he visto obligado a hacerlo así porque se me acaba la pila del reproductor o me olvido de los cascos, el footing pasa de ser una tarea agradable y estimulante, a un coñazo insufrible que a los diez minutos me tiene cansadísimo. Mi mp3, relegado a la tarea de motivarme en esos momentos, tiene toda la música acelerada y de pastilleros que jamás oiría en ocasiones normales, pero que me motiva hasta límites insospechados para “maltratarme”.
Así, tengo determinadas canciones que directamente me disparatan, porque tienen una percusión o un compás perfecto para sincronizar cada pisada, y suenen cuando suenen, sea al principio o al final de la sesión, que es cuando uno tiene que llevar un ritmo más lento, subo el volumen, aumento la velocidad en el panel de control, y “bailo”. Si, bailo, porque esta es la forma que tenemos de seguir la música todos aquellos que jamás bailamos en público, pero que poseemos cierto sentido del ritmo.

Muchas veces tengo que hacer verdaderos esfuerzos faciales porque se me llega a dibujar una sonrisa en pleno frenesí musical, y es que cuando corro soy feliz, es así de sencillo. Ni siquiera tengo ninguna necesidad de correr, en el sentido de que no necesito bajar de peso, y de hecho sería contraproducente que lo hiciera, así que lo hago, pero después no me privo de comer lo que me venga en gana, sin pensar que he corrido en vano ni mucho menos. Sencillamente me gusta.
Sudas, fuerzas el cuerpo, te da sed y te cansas, pero es un cansancio que no cambio por nada, pues al acabar no sólo te sientes realizado por haber hecho algo saludable, sino que te llega un chute increíble de serotonina (la hormona de la felicidad), sólo equiparable al que recibes cuando te proporcionan un orgasmo.
Puedo decir que en ese sentido soy adicto a la felicidad, que se consiga de la forma que sea, es pura química al fin y al cabo.


7 comentarios:

María dijo...

¡Gracias por esa mención especial! XDD la verdad es que en algunas ocasiones en las que caminamos sin rumbo, nos embalamos y hasta parece que vamos a algún sitio. Pero tú sabes que yo disfruto esos paseos acelerados tanto o más que tú :P

A mí me pasa algo parecido a lo que cuentas cuando voy a nadar. Hay épocas en las que se me va el mono, pero en otros momentos (como estos días) es algo que necesito casi todos los días. Desconecto como con pocas cosas y esa sensación de deslizarme por el agua, sobre todo en los primeros largos en los que el cansancio es nulo, es maravillosa.

En fin, que como bien has dicho, la felicidad es pura química… momentánea, efímera. Por ello, disfrutar de esos momentos en los que nos sentimos BIEN debería ser inevitable. Al fin y al cabo, a los pocos segundos, pueden desvanecerse ;)

Besos love

Anónimo dijo...

Yo tengo que decir algo cientifico esta vez. Nose si es verdad pero creo que si, si hay algun experto que lea esto que lo reafirme o que lo niege. Una vez en clase de acondicionamiento fisico, mi profesor, fregel, me dijo que si me concentraba en el musculo en el que estaba trabajando me serviria mas, es decir que lo trabajaria mejor, al ser consciente de que es el que estoy moviendo y forzando. Por esta regla de tres, si escuchs musica y te concentras en a musica creo que si que trabajas pero no tanto como si fueras consciente de lo estas haciendo. Pero hay un dato importante, yo odio correr con todas mis fuerzas, no lo soporto, cuando entrenaba a voley durante diez años,lo peor que podia hacer era correr, lo odiaba con palabras grandes y claras, lo demas me daba igual, fueran abdominales, sentadillas o flexiones, no lo notaba porque me gustaba y estaba distraida, pero correr era horrible, con hache.Asi que si, mi profe me podia haber dicho mil veces que si me concentraba y no me distraia con mi musculo en movimiento, yo le podia haber mandado al carajo si en aquella epoca existiera los mp3, porque dios mio cuanto me hubiera ayudado a pasar mas rapido esos 15 minutos de agonia (imagina los que se pasan horas corriendo,....que va), en fin, que trabaje usted y oiga musica, que sino es horrible, todo el mundo lo sabe.
Mery

Peibol dijo...

Jajajajaja me ha gustado eso de horrible con h, eso si es tener sentido del humor Mery. ¡Ole tus ovarios!

Un beso, y hasta mañana

sara dijo...

Sí, a los músculos les pasa los contrario que a las plantas, a ellas si les hablas, les pones a mozart, etc crecen bonitas, verditas y lustrosas. A los músculos si les pones música y los distraes.... buff metabolizan fatal, no hacen bien su función, la actina y la miosina no se unen, total, un pastel. Demostrado científicamente. Palabra de estudiante de veterinaria (si no es palabra esa xDD)....¬¬

peibol dijo...

Don´t be furcia, que te puede tu condición! XD

JuanRa Diablo dijo...

Eeeequilí, esta es la entrada que buscaba, aunque ahora veo que sólo me quedé en ese:
"¡Que lástima Pablo! ¡Con lo que tú has sido…!" - dijo el abuelete a sus nietos. JAJAJA

Bueno, yo soy más de andar muy rápido antes que de correr pues me agota antes, aunque nunca lo he probado con música.
Hubo un tiempo en que un amigo y yo ibamos de compras algun fin de semana a Alicante en autobús (aún no teníamos coche)llegábamos muy temprano y nada más bajar del bus nos poníamos a andar con mucha velocidad hasta que nos percatábamos de lo absurdo que era correr cuando aún no habán abierto las tiendas. Pero nos ocurría siempre.
Desde entonces a ese tipo de velocidad lo llamamos "Alicante: 8 de la mañana"

Venga, volveré por tus subsuelos!

peibol dijo...

Es que correr sin música es como... como... ¡Ponte música hombre! XD

Yo lo he tenido que dejar, porque estaba adelgazando demasiado; eso sí, mis diez minutitos no me los quita nadie.

Saludos