
Pasan los años, y mi primo me sigue desarmando.


Cuando uno llega a cierta edad, y va dejando la niñez atrás, se da cuenta de que la madurez trae consigo una serie de resp... ¡a la mierda! ¡Me ha tocado un peluche en la feria! Wiiiiiiii :)
Es un pulpo, y el pobre debe cargar con un estigma social horrible. La cultura popular nos ha enseñado que los pulpos son malos, desde Úrsula al capitán Davy Jones, pasando por Toy Story o los relatos náuticos. Luego pasa lo que pasa, que nadie se fía de ellos, y así no se puede hacer amigos, pero no pasa nada, Feliso nunca pierde la sonrisa aunque huyan de él cuando quiere socializar. ¿No sabéis de qué estoy hablando? Dadle a play y lo entenderéis. ;)
Me tiene enamorado. ¿Quién puede resistirse a esos ojillos?
Hace un rato abrí la nevera en busca de algo dulce que echarme a la boca, aún sabiendo que sería improbable que diera con algo apetecible. Ya había acabado con las natillas y el arroz con leche, que son los premios con los que me obsequio cuando hago yo la compra, y los yogures que quedaban eran de esos que vienen sin grasa, sin azúcar, sin colorantes, sin conservantes... y sin sabor.
Esta mañana me desperté escuchando a Whitney Houston a todo volumen, concretamente el disco “My love is your love”. Mi padre se acababa de enterar de su fallecimiento, y quiso homenajear así a la que ha sido siempre una de sus cantantes favoritas. Y es que si hay un estilo musical que asocio a mi padre es el soul, de ahí la colección de discos de Aretha Franklin, Sam Cook, Otis Reding, o la propia Whitney. Creo que una de las herencias familiares más llamativas que he recibido ha sido precisamente el amor por este género, y digo llamativa porque no era lo normal que un adolescente se decantara por la música que escuchaban sus padres, en lugar de sucumbir a los 40 principales.
Como tantos otros iconos de la música, la intérprete de “I have nothing” lo tuvo todo, y acabó sin nada. Nació en una familia de cantantes, se codeó con los más grandes, y aunque ahora parezca mentira, hubo un tiempo en que fue una de las grandes suprestrellas del pop mundial. Ganó 6 grammys, y aún siendo físicamente imponente, basó su éxito en una voz única y no en una estética excéntrica planificada desde las discográficas, algo que no pueden decir muchas de las cantantes actuales.
Al igual que hicieron con Amy Winehouse o Michael Jackson, la prensa sensacionalista se alimentó en los últimos años de su decadencia y pérdida de voz, convirtiéndola en una triste sombra de lo que fue. Yo prefiero recordarla como
Se ha ido una de las grandes.

refrán que dice: “Eres más inútil que un caroso cagado por las dos puntas”. ¡Toma ya!