En más de una ocasión he hecho mención a frases míticas de mi primo pequeño, la exorsister o mi tía; recopilando momentos de autenticidad irrepetible, que ni siquiera responden a un intento de hacer gracia, sino a la forma natural de ser de quienes los protagonizan. Siendo así, es un delito que, salvo en esta entrada, no haya hecho un repaso por algunas de las perlas de mi madre. Señoras y señores, con todos ustedes, Madrepeibol (en color violeta):- ¿Y cómo es eso?
- Pues eso: con la leche fría, con nata, malo… como los ojos de un perro saltado.
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- Vi a Conchi ayer.
- ¿A quién?
- A la profesora de natación. La que está flaca, esmirriada y acabadita. Y además renegrida.
- Ah… esa Conchi.
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-Cuando fumigaron en el aeropuerto, empezaron a salir cucarachas de todas las formas y tamaños. Grandes, pequeñas, amarillas, redondas, negras... Claro, como ahí vienen aviones de todo el mundo, hay unas mezclas alucinantes.
- No, sí, pero ellas todas se entienden, no te creas.
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- Quiero comprar un coche diesel o de gasolina, me da igual… ¡Pero que sea diesel!
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- Cómanse esos plátanos que están buenos. Por fuera están hechos unos zorros y dan hasta grima, pero eso es porque son salvajes.
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(Estando en Nueva York):
- Would you like some information?
- Sí, quiero información. ¿Cómo puedo llegar hasta Times Square caminando?
- Sorry? I don´t understand you.
- A ver, yo quiero ir aquí, donde estoy señalando en el mapa, pero resulta que...
-Mamá, no te entiende...
- Calla, si a él le interesa me va a acabar entendiendo.
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-El que nace lechón... muere lechuga.



