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sábado, 19 de noviembre de 2011

Las perlas de Madrepeibol

En más de una ocasión he hecho mención a frases míticas de mi primo pequeño, la exorsister o mi tía; recopilando momentos de autenticidad irrepetible, que ni siquiera responden a un intento de hacer gracia, sino a la forma natural de ser de quienes los protagonizan. Siendo así, es un delito que, salvo en esta entrada, no haya hecho un repaso por algunas de las perlas de mi madre. Señoras y señores, con todos ustedes, Madrepeibol (en color violeta):


- Me puso un café como los ojos de un perro saltado.
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¿Y cómo es eso?
- Pues eso: con la leche fría, con nata, malo… como los ojos de un perro saltado.

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- Vi a Conchi ayer.
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¿A quién?
- A la profesora de natación. La que está flaca, esmirriada y acabadita. Y además renegrida.
- Ah… esa Conchi.

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-Cuando fumigaron en el aeropuerto, empezaron a salir cucarachas de todas las formas y tamaños. Grandes, pequeñas, amarillas, redondas, negras... Claro, como ahí vienen aviones de todo el mundo, hay unas mezclas alucinantes.
- No, sí, pero ellas todas se entienden, no te creas.

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- Quiero comprar un coche diesel o de gasolina, me da igual… ¡Pero que sea diesel!
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- Cómanse esos plátanos que están buenos. Por fuera están hechos unos zorros y dan hasta grima, pero eso es porque son salvajes.

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(Estando en Nueva York):

- Would you like some information?
- Sí, quiero información. ¿Cómo puedo llegar hasta Times Square caminando?
- Sorry? I don´t understand you.
- A ver, yo quiero ir aquí, donde estoy señalando en el mapa, pero resulta que...
-Mamá, no te entiende...
- Calla, si a él le interesa me va a acabar entendiendo.
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-El que nace lechón... muere lechuga.


domingo, 13 de noviembre de 2011

10 años, 5 años, 1 año

Dicen que cuando el diablo se aburre, mata moscas con el rabo. Cuando los bloggers estamos poco inspirados, tiramos de memes para salir del paso… con la esperanza de que los demás hagan lo mismo en sus blogs. En este caso, me quedo con el meme de la retrospectiva:


¿DÓNDE ESTABAS...?

- Hace 10 años: Aunque ahora me resulte increíble pensarlo, todavía estaba en el colegio, en el último curso. La egocéntrica y yo éramos uña y carne, concretamente yo era la uña y ella se cogía todo el dedo, y ese año se intensificó mucho la relación con con R. En clase éramos todos una piña, fruto de llevar tantísimos años juntos, aunque empezábamos a relacionarnos cada vez más con gente ajena al colegio, y eso proporcionaba mucha vidilla al ambiente en el aula. No sabía qué quería estudiar, pero aún tenía tiempo para decidirlo. En ese curso haría un viaje con el colegio que nos cambiaría a todos para siempre, meses después me iría una semana de hotel con R. y la egocéntrica, y ese verano partiría hacia Irlanda, donde conocería a MaRía y a Sara.

-Hace 5 años: Estaba de lleno en la vida universitaria, y me encontraba a gusto; aunque no la llevaba espectacularmente bien, la carrera me gustaba y me llevaba con gente interesante con la que me reunía para estudiar y charlar. Ese año bajé bastante de peso por razones que aún no llego a comprender, pero cuando empecé a dar lástima, dejé de salir a correr y a comer más mierda hasta volver a parecer una persona.

-Hace 1 año: La carrera me tenía harto y frustrado. Hacía tiempo que había perdido la ilusión por ella pero seguía por inercia. La gente de la universidad dejaba mucho que desear, y sabía que necesitaba un cambio. Hubo dos acontecimientos muy importantes entre mis amistades íntimas que se dieron casi a la vez, y por estas fechas estaba empezando en los nuevos estudios, ilusionadísimo, conociendo a gente estupenda y con muchas ganas de aprender.

¿DÓNDE ESTARÁS...?

- Dentro de 1 año: Seguiré estudiando donde estoy ahora, tendré carnet de conducir (por dios, que ya toca), y habré retomado (de verdad) el gimnasio, que cuando no es Juana es la hermana. Supongo que si en algún momento veo que no me sirven los pantalones me asustaré de verdad, pero por ahora va bien la cosa.

- Dentro de 5 años: Espero estar trabajando en algo relacionado con los nuevos estudios, puede que en Madrid o alguna otra gran ciudad, que está la cosa mejor y me haría ilusión cambiar de aires, al menos durante un tiempo. Todo será distinto pero muy estimulante, y me sentiré realizado hasta que caiga en la cuenta de que los 30 ya me han alcanzado, me entre una crisis, empiece a comprarme las cremas que me recomendaron mis primas este año “porque ya se me notan los 25” (putas), y comience a plantearme qué he hecho en la vida y qué me falta por hacer, hasta que decida que de nada sirve flagelarse, y me quite el bajón a base de chocolate y sexo, los antidepresivos naturales más efectivos.

- Dentro de 10 años: Me gustaría decir algo, pero no tengo ni idea de qué será de mí entonces. ¿Dónde me veis vosotros en 10 años? No seais cabrones, que os veo venir.

¿Y vosotros, dónde estabais y estaréis? ¡Animaos con el meme, que os estoy regalando un post!

sábado, 12 de noviembre de 2011

100 montaditos

Cuando voy con la gente de clase a tomar algo, solemos ir al 100 montaditos, que me encanta por el cachondeo en torno a las comandas. Para quienes no lo conozcan, se trata de una franquicia de minibocadillos, en la que más allá de que se coma bien (que sí), lo mejor es la costumbre de poner nombres originales o cómicos a la hora de hacer los pedidos. La gracia está en que los camareros entran al trapo, y luego te avisan por altavoz para que vayas a la barra a buscarlo, sea cual sea el nombre que hayas dado. Estar cenando y que todo el local rompa a reír con cada aviso, no tiene precio.

El otro día escuché una de las formas más originales (y bonitas) de felicitar a alguien: una comanda a nombre de:

- “Javi, feliz cumpleaños. Lévantate para que todos podamos verte y aplaudirte”

Acto seguido, el tal Javi se levantó, y fue a buscar el pedido entre aplausos de todas las mesas. Llamadme simple, pero esos momentos de camaradería anónima me encantan. Es como cuando apagan las luces en un restaurante para sacar una tarta, y al final todo el mundo acaba cantando y aplaudiendo. Poco después de eso, me tocaría a mí ir a por mi bandeja de comida, al nombre de “Pablo pies peludos” (y la consiguiente carcajada brutal). Nunca entenderé por qué a la gente le llaman tanto la atención mis pies.

Me he puesto a pensar en los mejores nombres que recuerdo de las últimas veces que he estado ahí, y me vienen a la mente los siguientes:

- La casa invita
- Mi grupo favorito es Locomía
- El novio de Carmen de Mairena
- Soy como la Pantoja, polla que veo, polla que se me antoja
- Michael Night
- Leticia, aféitate el bigote

Y tú… ¿qué nombres has puesto u oído?

ACTUALIZACIÓN: Las comandas de los comentaristas

- Silencio, por favor
- ¿Alguien que quiera ser mi novio?
- Ayuda, por favor
- Los hijos del dueño
- Socorro
- Que alguien me de un beso, por favor
- Songoku
- Hay un incendio, esto no es un simulacro
- Ronda gratis para todos
- Leire Pajín
- Levántate y anda
- Me aplauden las orejas
- No soy el mayordomo
- ¿Quién va hoy?

lunes, 24 de octubre de 2011

Dejad que los niños se acerquen a mí

Una de las personas de los nuevos estudios con quien mejor relación tengo es Mamácomún. Tiene 37 años y dos niños de anuncio: guapos, educados, ocurrentes y con ojazos verdes. Hasta al ser más antiniños del planeta le darían ganas de raptarlos, cambiarles la identidad, y criarlos en algún país lejano para no levantar sospechas. Son para comérselos.
Se podría decir que son niños comunes, porque están presentes en casi todo lo que implique vida social fuera del aula, y ya todos les tenemos cogidos el punto. Según dice ella, les ha acostumbrado desde pequeños a estar con gente mayor, y realmente se nota que están en su salsa; no se sienten incómodos entre los amigos de sus padres y se saben hacen querer.

Ayer hicimos la tradicional chuletada de principio de curso y, como no podía ser de otra forma, Mamacomún vino con los dos churrumbreles. En cuanto subimos al coche, el niño me preguntó si este año también íbamos a hacer una excursión como el año pasado, que nos fuimos los tres (su hermana, él y yo) a dar una vuelta por el monte, y le dije que por supuesto, que contara con ello. Dicho y hecho. Apenas media hora después de llegar y saludar a la gente, ya estaba tirando de mí para ir a explorar la naturaleza. Cuando estábamos de camino se acercaron tres niñas de entre 5 y 9 años. Eran, según me explicó, unas amigas que habían hecho (me fascina la habilidad de los niños para forjar lazos), que se apuntaban también al viaje. Estupendo, no sólo tenía que estar pendiente de ellos dos, sino que me tocaba lidiar con tres niñas que ni sabía de dónde habían salido.

- ¡Mamáááááááá! ¡Nos vamos a dar una vuelta! ¡Viene “un mayor” con nosotros! - dijo la mayor
- Vaaaaale - respondió la madre con desgana

Llamadme suspicaz, pero manda huevos la mujer. ¿Y si llego a ser un pederasta o un tío raro?

Viendo que mi viaje de dos se iba a convertir en uno de 5, me organicé de la mejor manera posible. El niño delante, con las niñas mayores, y yo detrás con las otras dos pequeñas, una a cada mano. Al poco aparecen otros dos niños de unos 8 años para unirse a la excursión, cuya madre, a lo lejos, me hace un gesto de aprobación, como diciendo: “Sí sí, puedes quedártelos un ratito, que a mí me tienen negra”. En serio, ¿qué les pasa a los padres de hoy? ¡Quieran un poquito a sus hijos, que yo soy un desconocido, hombre ya!

Por si la situación no era ya lo suficientemente surrealista, yendo de cháchara con una jauría de niños que habían salido de la nada, y a los que llevaba en fila como si fuera el flautista de Hamelín, de repente dos renacuajos salvajes aparecen.

- Son mis hermanos, que también vienen – dijo la líder de las niñas.
- Eeeeh… ¿cómo?
- Sí sí, vamos, que mi madre nos deja, y ellos saben caminar un poco.

Mire en todas direcciones en busca de alguien que respondiera por ellos, porque esos críos no llegarían a los dos años, y cargarme con esa responsabilidad ya me parecía demasiado. Fui a dar con la madre, se los dejé allí, y emprendimos la marcha de nuevo. Unos minutos después, un gorila de gimnasio empieza a gritarle a la niña líder:

- ¿A dónde coño vas? ¡Ven aquí!
- ¡Que me voy de excursión!
- ¿Qué excursión ni que nada! ¡Ven aquí ahora mismo si no quieres que te de dos nalgadas!
- ¡Mi madre me deja!
- ¡Que vengas te digo, o si no voy yo para allá!
- ¡Calla! ¡Tú no eres mi verdadero padre! ¡Además, voy con un mayor! ¡Ven si quieres!

Estupendo, esto mejora por momentos. Me acababa de ganar un puñetazo de un gorila furioso porque la niña se ha puesto chulita. Es justo lo que esperaba de un día en el monte con amigos.
El gorila se calmó, mandó a la niña a tomar por culo (viva la pedagogía), y yo, aunque quise huir de ahí, no pude, porque todos los chiquillos empezaron a dispersarse y tuve que ir detrás de ellos. De pronto me vi a mí mismo caminando por un sendero alejado, dando órdenes e indicaciones (cuidado con esa piedra, deja que yo te lleve eso, dame la mano…), a la vez que les daba conversación y les iba dirigiendo, sin que se dieran cuenta, al punto de partida inicial.

Tras un ratito de paseo y recolecta de piñas, palos y flores, volvimos a la civilización, los críos ajenos desaparecieron sin dar ni las gracias, y seguí con “los míos” hasta nuestra mesa, preguntándome cómo cojones había pasado de dar una vuelta con los dos niños de siempre, a ser el cuidador oficial de 9. Voy a tener que replanterme mi férrea posición de “niños no, gracias”, porque está claro que cuando Mohama no va a la montaña, la montaña va a Mahoma.

viernes, 14 de octubre de 2011

25 años

¡Hoy cumplo un cuarto de siglo! ¡Y yo con estos pelos!
Será mejor que me vaya a dormir, que mañana me espera un largo día y tengo que estar guapo para las fotos de la fiesta. ;)



Aiinnsss... me hago mayor...