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miércoles, 24 de octubre de 2007

Impredecibles

Es curioso… cuando crees que conoces a alguien casi al 100%, y que por tanto serás capaz de predecir sus comportamientos y reacciones con bastante precisión, puedes quedarte muy sorprendido al descubrir algo que no sólo te es totalmente nuevo, sino que te choca, te confunde, y puede llegar a trastocarte los esquemas que tenías sobre el individuo en cuestión.

Hace un tiempo una buena amiga de la infancia, con quien pasé muchas horas de charla y actividades dentro y fuera del colegio, me confesó con toda naturalidad que “ese chico” de clase con quien mantenía demasiados coqueteos inocentes y una tensión sexual que todos palpábamos (y que imaginábamos que se habría resuelto en alguna ocasión), era en realidad el amor de su vida, y que, con algunos periodos de intermitencia, habían sido novios de los 8 a los 16 años. Llevaban 8 años de relación que me habían pasado totalmente desapercibidos.

Lo cierto es que cosas más raras se han visto, y si me hubiera pasado con cualquier otra persona no me habría llamado tanto la atención, pero se trataba de ella, la amiga con la que tantísimo había compartido durante todos esos años y con quien aún mantengo una buena relación. ¿Quién me lo iba a decir?

Y es que nunca se llega a conocer a alguien del todo, y aunque podamos confiar ciegamente en una persona, es muy arriesgado poner la mano en el fuego por ella asegurando que la susodicha no hará o dirá algo determinado, y no lo digo por desconfianza, no me malinterpreten, sino porque todos estamos llenos de contradicciones que nunca se sabe cómo van a manifestarse. Hasta el más retrogrado de los integrantes del Ku Klux Klan puede ser sorprendido en un momento de debilidad confesándose ante un cura negro. Asimismo, la experiencia, y en especial ciertos acontecimientos recientes, me han hecho ver que tampoco es aconsejable prodigar aquello de “de este agua no beberé, porque el día menos pensado puede que te encuentres con un vaso en la mano dándote el gusto, y la botella al lado por si te entra más sed. Los seres humanos somos fascinantes, tratamos de labrarnos una identidad durante toda nuestra vida, buscamos ese algo característico y personal que nos define, que nos hace únicos y que a la vez nos hace sentir dentro de un determinado grupo, y cuando pensamos que lo hemos conseguido, y que somos capaces de describirnos en base a una serie de cualidades que representan nuestra esencia, nos sorprendemos comulgando con algo que, desde luego, no creíamos que saldría de nosotros.



Liarse de nuevo con alguien del pasado (lo que se denomina necrofilia sentimental), o con una amistad de toda la vida con quien jamás imaginaste que lo harías, acceder a hacer eso para lo que juraste que no te iban a coger de tonto, volver a tropezar por cuarta vez con la misma piedra, o reaccionar desmesuradamente ante algo que en teoría no debería afectarte tanto. La lista es variada y tan larga como uno se proponga.

Hay una serie de premisas que tengo absolutamente claras en la vida, como que nunca seré fumador porque sólo de pensarlo siento arcadas, o que por mucho que intenten vendérnoslo como algo normal y haya tíos que los usen, jamás me pondré un tanga, pero hace muy poco bebí de un agua que no creí que probaría en mi vida, así que quien sabe si llegaré a cumplirlas…

5 comentarios:

Anónimo dijo...

No entiendo la naturaleza de este post, en fin, quieres decir algo? porque no lo haces abiertamente?, no quieres decirlo por ninguno de los motivos? para que escribes entonces un post??. Nose Pablo, tu mas que nadie sabes que eres un misterio total para casi toda la humanidad, pero coño, no lo seas mas aun pa desconcertar mas a la gente hombre por dios!!! pero bueno como yo soy buena sacadora de cosas en el buen sentido, supongo queya me lo contaras...si es que es algo...
Mery

Peibol dijo...

joder, uno entra en su blog más contento que todas las cosas para ver si le han dejado comentarios, y con lo que se encuentra es con un ataque personal :(.

Se trata de una reflexión sobre como todos podemos sorprender a los demás o a nosotros mismos cuando parecía que ya nada podría hacerlo. No, no estoy queriendo de forma encubierta ni nada. Puedes estar tranquila ¡Me intimidas Mery! ;o

Anónimo dijo...

Pero no seas bobo!!!!es simplemente que no lo entendi, tal vez soy yo la mala o mejor dicho la boba porque no lo entiendo, pero jo no te enfades que no era mi intencion y para nada era un ataque personal, ademas tu y yo sabemos que lo que dices ahi es cierto, puedes llevarte toda una vida con una persona y descubrir cosas nuevas cada dia, en fin, lo sientoooooooooooo
Mery

María dijo...

Qué razón tienes… es cierto que la gente puede sorprendernos, y mucho. De todas formas, aunque lo de predecir el comportamiento y reacciones de alguien puede llegar a resultar aburrido, a veces las sorpresas son desconcertantes y hacen que cambie tu forma de ver a esa persona. Lo cierto es que tienes razón, yo tampoco pondría la mano en el fuego por nadie…

Pero es más… ni tan siquiera por mí. Uno nunca sabe cómo va a actuar en situaciones límite y de repente te pones a beber de esa agua salada que jamás te planteaste probar. Y en un segundo, tus ideas y convicciones, que siempre habías creído fuertes y firmes, sufren un shock de repente.

En fin, que últimamente he comprobado que en esta vida pasan cosas raras e impredecibles… pero por favor, ¡¡fumar nunca!! XDD

PD: Mery, ¡qué exigente! se supone que un blog es para poner lo que a uno se le ocurre, y muchas veces, las reflexiones sólo las entiende la persona que las hace ;)

peibol dijo...

A Mery:
Perdóname a mí entonces, tal y como lo pusiste, se podía entender como un ataque un reproche. Si es que la comunicación escrita tiene estas cosas... ;)

A María:
Ahí estamos, que uno puede inflar el pecho diciendo un "yo nunca", y salvo que se trate de algo muy extremo, lo cierto es que el devenir nos puede dar una cachetada que nos haga callar ;)

¡Saludos!