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martes, 21 de octubre de 2008

El triunfador de la noche

No sólo hace mucho que no actualizo, sino que también hace varios días que no me siento al ordenador. La razón es que he tenido una semana de lo más movida y sin tiempo para nada. Gran parte de la culpa de esto la tiene mi madre, o mejor dicho, mi “amor de hijo”, pues lo que más horas me ha ocupado es preparar su regalo de cumpleaños. Llevo varias semanas en ello, y la última ha sido en jornadas intensivas inhumanas, pero viendo el resultado, creo que ha merecido la pena.

Mi madre cumple un día antes que yo (así que el primer regalo que le hice fue mi parto), pero como el 13 cayó en día laborable, y este año queríamos hacer algo especial, decidimos posponer la celebración hasta el fin de semana. Cuando hace dos años mi tío cumplió los sesenta, su mujer le preparó una reunión sorpresa; fueron a cenar de punta en blanco ellos dos y sus hijas, y al llegar al sitio en cuestión se encontró una legión de familiares y amigos aplaudiendo. Tras esa noche, las fiestas inesperadas por fechas emblemáticas se convirtieron en tradición familiar, tocándole al año siguiente a mi padre y a mi tía por los cincuenta, y anoche a mi madre, también por su medio siglo. Dados los antecedentes no fue una sorpresa, y cuando dentro de unos meses preparemos la de otra de mis tías, tampoco creo que la cojamos de improviso, o si …nunca se sabe.

Volviendo al tema del regalo, en mi casa soy quien maneja el cotarro de las fotos; tengo controlados los negativos y los álbumes, soy quien se encarga de revelar e imprimir, y mantengo nuestro archivo gráfico en cierto orden. Siendo así, este año decidí ponerme de una vez con ese presente que tantos años llevaba rondándome por la cabeza: su álbum personal. Mi madre lleva media vida quejándose de que al ser siempre quien ejerce de fotógrafa, y en base a que la gente sólo retrata a sus hijos y cónyuges, apenas tiene instantáneas individuales. Para quitarle esa espinita clavada y deslumbrarla con algo verdaderamente personal, llevo varias semanas de peregrinaje por las casas ajenas, para hacerme con el mayor número posible de fotos suyas, hacer una buena selección junto a las mías, y reunirlas todas en un álbum que hiciera un recorrido por su vida.

Tras muchas calamidades (negativos inexistentes, fotos desaparecidas, un escáner caprichoso, máquinas que se averiaban en las tiendas de fotos…), una considerable cantidad de dinero gastada a lo tonto, y sobre todo jornadas de trabajo extenuantes, llegó el domingo, y con él mi noche triunfal. Pretendía darle el álbum apartándonos un momento de la multitud, pero en cuanto me vieron, vino todo el mundo al corro de la patata a curiosear, sacar fotos y película, y hacer comentarios de aprobación en alto. Lo abrió, se le saltaron las lágrimas, se le quebró la voz y me dio un sentido abrazo. A pesar de que hubo joyas por doquier y cosas de alto valor económico, mi regalo fue sin duda la estrella de la noche; pasaba de mano en mano, era visto con una sonrisa de oreja a oreja, y cada dos por tres alguien me felicitaba emocionado por el trabajo. Mi plan de pasar desapercibido se había ido definitivamente a la mierda. Ya en otro cumpleaños me había pasado lo mismo: una vez que todo el mundo le había dado los regalos a mi tía BB. y nos íbamos a casa, yo le di a modo de coña una pequeña flor de peluche; cuando era pequeño la llamaba “Florita mía” (cursiladas que hace uno de niño), y desde entonces siempre ha estado esa anécdota presente. Le encantó, corrió a enseñarla con orgullo, y actualmente la tiene en su tocador. Cuando se trata de mi familia, uno no puede tener un detalle tierno sin que se enteren los demás. Es imposible.

Visto lo visto, no cabe duda de que al final lo que más nos sabe es este tipo de regalos personales, al margen de su valor económico o la incomprensión ajena que puedan generar. Por ello, salvo raras excepciones, siempre hago las tarjetas de felicitación a mano, poniendo mucha dedicación en ello, tratando de ser imaginativo, y haciendo que sean tan particulares que no podrían ser concebidas para otra persona. Me gusta pensar que el receptor sabe valorar esas cosas.
Sin querer menospreciar las tarjetas o regalos ajenos (ni mucho menos, pues este año me quede MUY satisfecho), el pasado martes me obsequiaron con el regalo más íntimo y currado que me han hecho nunca: Un libro exclusivamente escrito para y sobre mí. ¿Alguien da más?

Anteanoche, en el trayecto a casa y antes de que nos acostáramos todos, siguió hablándose del tema, y cuando me fui a dormir, oí a mi madre leyendo de nuevo en voz alta la dedicatoria, y volviendo a pasar una a una las páginas. Definitivamente, triunfé.



8 comentarios:

Anónimo dijo...

Como dices, los regalos intimos y personales son los que mas destacan. Yo me estoy especializando en algo asi. Va de fotos pero yo les pongo efectos especiales y musica. Hago videos, reuno todas las fotos que pueda y las mas especiales y las coloco en orden cronologico, les pongo la musica mas especial que tenga y las monto de tal manera que hagan que al final se les salten las lagrimas a la gente. Lo cierto es que solo he hecho dos o tres, asi el mas especial el de mi antiguo jefe, cuando lo ascendieron le regale uno con su paso por la empresa, el llevaba mucho mas tiempo que yo y no puede reunir en fotos a todo el mundo pero creo que le gusto bastante. El proximo sera de la vida de mi tia. EStaria bien hacer uno tuyo pablo, pero eso de meterme en tu casa y coger fotos...cantaria mucho...jejeje


Mery

Sara dijo...

Joder Pablo xDDDD Si es que.... al final toda esta obsesion compulsiva tuya con las fotos iba a tener alguna finalidad practica jajajaja y te ha servido para que tu madre te adore y ya no me hable.... hoscamente cuando te llamo por telefono, lo cual te agradezco profundamente :P Pero si, la verdad es que es un regalo bonito, te diria q m hicieses uno a mi, pero aun soy joven!!! Asi que nada... cuando ya esté mayor, seria algo a tener en cuenta (apuntatelo por ahi) Un besito ;)

Oliver dijo...

Qué de cumples seguidos en tu familia!!! je je
Estoy completamente de acuerdo, los regalos materiales están bien pero no dicen nada, cuando haces algo que te lleva imaginación, tiempo y cariño, se agradece. A una amiga le hice una vez una portada de revista con ella de prota, en dicha portada se codeaba con la beckham y eso..... se partieron de risa

Anónimo dijo...

1 detalle mu bonito, si señor!

Saludillos

padinton dijo...

pues tiene mérito currarte un regalo personal. a mi me cuesta elegir los regalos. nunca tengo claro que es lo adecuado y al final se me echa el tiempo encima.tomaré recortes

peibol dijo...

A Mery:
Si, lo de las fotos es infalible. Es bonito y no hay nada más personal ;)

A Sara:
A los 50 te cae uno...si me acuerdo XD

A Oliver:
Mi equivalente son las tarjetas de cumpleaños. Cuando les dedico sus buenas horas causo sensación :D

A Anónimo:
Gracias ;)

A padinton:
Anímate, no te arrepentirás ;)

Saludos a todos

JuanRa Diablo dijo...

Se nota que eres muy creativo. Sólo mirando tu blog, que tiene unas fotos que parece que las hagan a medida expresamente para lo que cuentas, ya aprecia uno ese currele. Me imagino que en lo concerniete a la familia harás maravillas. Te felicito Peibol!

PD: ¿Un libro que habla de tí? Tienes que hablar más de esto en tu blog, hombre.

peibol dijo...

Gracias por la parte que me toca. Creo que tengo una creatividad flotando en una nebulosa, como en borrador, pero que no sé canalizarla todo lo que podría. Quizás la mejor forma que tengo de hacerlo es a la hora de regalar o currarme boberías como lo de las fotos. ;)