Translate

jueves, 30 de agosto de 2007

Aquellos maravillosos años...

No hay blog que se precie sin una entrada nostálgico-reivindicativa, en la que los que pasamos la veintena condenamos los usos y costumbres de los niños de hoy en día, en contraposición a la “maravillosa y más humilde” infancia que tuvimos nosotros; y claro, aquí está la mía.
Haciendo un gran ejercicio de memoria sobre los dibujos y series de mi niñez, y viendo lo que se televisa hoy en día, he llegado a una conclusión: Lo que se hace ahora apesta. Sé que es muy fácil condenarlos desde la subjetividad de los buenos recuerdos que guardo de mi niñez frente a la caja tonta, pero verdaderamente, por mucha objetividad que intente poner al ver dibujos con mi primo pequeño, no les encuentro gracia, ni encanto, ni nada de nada.

Cuando pienso en dibujos animados para niños, me vienen a la cabeza todos aquellos que, aunque podían pecar de ser demasiado ñoños (como Heidi o Calimero), eran bonitos, agradables, amables, y sobre todo transmitían valores. Pienso en La abeja Maya que “fue famosa en el lugar por su alegría y su bondad”, puesto que, al igual que Los osos amorosos o Delfi, iba haciendo el bien por el mundo, y la comparo con las machangadas japonesas de bajo presupuesto y mucho efecto especial que atiborran la parrilla televisiva, y claro... me deprimo.

Yo me críe con series de toda índole. Por un lado teníamos aquellas que inculcaban respeto y amor hacia la naturaleza, como Mofli el koala o el máximo exponente en esta tendencia que fue David el gnomo: un amable ser que habitaba en el bosque velando por conservar la naturaleza, y que nos dio a todos una lección al morir al final de la serie por culpa de los desastres ecológicos provocados por el hombre. Por otro lado, había series divertidas y amenas a la vez que muy educativas, como todas las de de Érase una vez…”, que eran sencillamente magistrales y de lo mejor que se ha hecho en el campo de la animación. Es más, la biología que recuerdo la sé básicamente a raíz de Érase una vez el cuerpo humano. Siguiendo con esa abandonada tradición de enseñar a través de los dibujos animados, hubo una época en la que se puso de moda adaptar clásicos de la literatura con bastante fidelidad (obviando el hecho de que los protagonizaran animales parlantes), dando lugar a series como La vuelta al mundo en 80 días”, “Los mosqueperros” o “Los músicos de Bremen”, más conocidos como Los Trotamúsicos. Asimimo, recuerdo con especial cariño esas series que, sin tantas pretensiones instructoras, eran muy recomendables y resultaban fascinantes por los escenarios en que se desarrollaban; enmarcándose aquí el fantástico universo de setas habitadas de Los Pitufos, el divertido fondo marino de Los Snorkles, el mundo futurista de Los Supersónicos, y el antónimo de éstos en Los Picapiedra, cuyo punto fuerte eran los disparatados inventos modernos fabricados de modo rudimentario.

Tras estas series cordiales y de buenas intenciones vinieron otras menos comprometidas, pero no por ello peores, porque compensaban que fueran “más vacías” con un mordaz sentido del humor que, aún hoy, me puede hacer reír. Desde los Looney Tunes a Los animaniacs (¡Dios! ¡Eran buenísimos!), pasando por La hora de Tex Ávery (maravillosamente divertida), El pato Darwin, o "Bitelchus", para la que no tengo palabras…


Después de esta nueva generación de dibujos vino otra que, aunque también se desmarcó del tradicionalismo de los clásicos, no era la bazofia de hoy. Así surgieron series como Rugrats o Pepper Ann, que es de lo más divertido que se ha hecho nunca sin caer en la estupidez y el chiste fácil (y es que ahí está el reto, pues el humor estúpido que tanto abunda no tiene mérito). Puede que los protagonistas de estas nuevas series no nos enseñaran a comer espinacas como Popeye, o que por muchas trampas que hiciéramos si competíamos junto a Los autos locos, al final iban a ganar quienes fueran honrados, pero hicieron que nos sintiéramos identificados, que riéramos, y que no sintiéramos que insultaban nuestra inteligencia, como ocurre hoy en día.

Hablando de insultar la inteligencia, ¿se acuerdan de Scooby Doo? ¡Vaya mierda de dibujos más grande! En cada capítulo investigaban una mansión abandonada y se acojonaban al pensar que les perseguía un fantasma, que al final, invariablemente, era alguien disfrazado que quería asustarlos. ¡¿Cómo podían no darse cuenta los cuatro imbéciles aquellos, después de tantísimos capítulos, de que el esquema iba a ser siempre así?! Y es que aún siendo Scooby Doo de mi época, sería injusto meterla en el saco de series buenas, pues los despojos también datan de mi infancia, aunque en la gran mayoría de los casos se trataba de series japonesas, que son a la animación lo que Camela a la música. Ya no sólo es que fueran dibujos imbéciles, como aquellos en los que al recibir un chorro de agua la gente se transonsformaba en animales o cambiaba de sexo (Ranma), sino que siempre me parecieron tremendamente aburridos, violentos y desagradables. Los partidos de fútbol de Oliver y Benji podían durar semanas, y lo único que veías en cada nueva entrega eran balones abombados por la velocidad sobre un fondo de rayas parpadeantes; Dragon Ball era asquerosa e innecesariamente violenta. Aunque nunca me gustó hace poco intenté ver diez minutos de un capítulo, y con lo que topé fue con un bicho verde enfadado que mataba de un aguijonazo a un hombre mientras lo oía agonizar. Por si todo esto fuera poco, nos tragamos cómo Marco se pasó toda su mierda de infancia llorando por las esquinas, porque no encontraba a la cabrona de la madre que lo abandonó. ¿Qué niño necesita ver eso?

Afortunadamente, Los Diminutos, El pájaro loco, o Alfred J. Cuack nos hacían olvidar esos engendros televisivos, que al fin y al cabo, eran la excepción. De lo que se hace hoy sólo doy mi beneplácito a dos series que son dignas de mi más ferviente admiración: El autobús mágico, que es del estilo de “Érase una vez”, y diría que incluso mejor, y Los Thornberries, que es realmente instructiva. También tienen su punto las series “típicas” de Cartoon Network: dibujos sencillos, disparatados, surrealistas y autoparódicos, pero muy divertidos (Vaca y Pollo, El laboratorio de Dexter, Billy y Mandy, o Los hados padrinos).

Parece que los creativos se han dado cuenta del caos en el que anda inmerso la programación infantil, y se han puesto manos a la obra tratando de volver a los orígenes, aunque a nadie se le escapa que la mierda de Los Teletubbies nunca superará a Barrio Sésamo o a los dibujos tradicionales de Disney.
Es cierto que siempre se tiende a pensar que nuestra generación es la mejor, que la anterior no tenía nada que sirviera, y que la siguiente va a la deriva, pero… ¿qué quieren que les diga? No me creo que un un niño que crezca con los Pokemon en lugar de con El demonio de Tasmania, Pluto, o El monstruo de las galletas, pueda llegar a tener la cabeza igual de bien amueblada que uno de mi generación…


7 comentarios:

Anónimo dijo...

Ciertamente Pablo, los dibujos animados han evolucionado hasta tener que prohibirlos en algunos países por causar esquizofrenia y paranoias. La temática también ha dado un vuelco. Si Marcos nos entristecía de la manera más sana, el abuelo de Son Goku ("¡Viva el manga!") se dedicaba a robar ropa interior de los tendederos. Y es que la llegada de los videojuegos y eso de que los niños no hagan ni caso a Los Lunnis, ha propiciado que los temas de los dibujos animados se adapten a nuestros tiempos. De la inocencia a la violencia, de la estaticidad al psiquiátrico... ¡¡¿Es que no tenemos término medio?!!
Omaira

Anónimo dijo...

Yo querido Pablo, no te perdono que te hayas metido con Dragron Ball, ya que esa seria me gusta mucho, es mas hoy en dia la sigo viendo cada mañana en el desayuno antes de ir al trabajo, cierto es que es violenta pero de un modo sano o por lo menos yo lo veo asi, siempre ganan los buenos y tiene un afan de superacion que hay que reconocer, ya que capitulo tras capitulo intentan mejorarse a si mismos, peleando si, pero oye por lo menos lo intentan. Luego no me gusta tampoco que te hayas metido con Ramma, yo me divertia mucho cuadno cambiaba de cuerpo, no me acuerdo de que mas salia en la seria pero se que eso me hacia reir mucho. Cierto es que Scooby Doo, eran malos, pero eramos niños, es como los Power rangers, los cuales se te han olvidados y esos marcaron tambien una era. Viendo un capitulo para recordar viejos tiempos hace poco, me di cuenta de que si, de que eran siermpre los mismos, capitulo a capitulo hacian lo mismo, pero yo cuando era pequeña no me daba cuenta por lo tanto era feliz, quien no quiso ser alguna vez el power ranger rosa??de chicas me refiero. Otra seria que te olvidaste es Chico terremoto, que yo creo que es como el sinchan de hoy en dia, a mi tambien me divertia mucho y hacia que quisieras practicar un deporte, recuerdo que me pasaba los capitulos esperando que chicho creciera. Y otra muy importante es Alfred J Quack, mitica seri que se selia sobre todo la cancion: SAlpica chapotea feliz en el agua no esperes que salga....solo una gotita....cuando la canto me pongo feliz. Y en fin, es cierto que hoy en dia todo ha cambiado, nada es como antes y las series son una mierda pero yo cuando era pequeña y veia alguna vez las series que mi made veia de niña, como pipi canzaslargas, me moria de asco y ella decia que esa serie era la bomba. en fin ,supongo que los niños de hoy en dia pensaran lo mismo. Y otra se te olvido!!!! coño pablo!!!!verano azul!!!!pero esa es de la infancia de todo el mundo hasta de mi abuela!!!! jajajjaa

Mery

Peibol dijo...

Lo sabía...sabía que me ibas a decir algo de dragon ball jajajajj. A ver...comprendo que te gustara porque en su día yo era el único niño raro que no la veía (igual que los power rangers q me parecían una simplonada), es sólo que las imágenes que recuerdo de las veces que intente verla (porque coño..me sentía desplazado) eran de peleas violentísimas, gente malvada, caras de cabreo, venas hinchadas, crueldad, fuego...

Nadie que la viera de pequeño iba a plantearse ningún drama existencial por verla, y es que ahi está el problema, que nos tragábamos lo que nos echaran y nos parecía fantástico, como Ranma, sin ir más lejos, que me divertía bastante, y los dibujos japoneses en general que son simples, planos, falsos y exagerados. Tenía a chicho terremoto en mente, que, pa q mentir?, tb veía y me hacia mucha gracia, pero tuve q eliminarla de la selección de dibujos sobre los que hablar porque tenía una lista de unos 50.

Y no, no se me han olvidado verano azul y demás, pero es que eso es pa uan entrada de más adelante en la que hablaré de Pipi Calzaslargas, Punky Brewster, El principe de bel air...y emás series de carne y hueso

Un beso guapa

sara dijo...

!Vaya por dios! Ya estabas tardando en poner esta entrada jajajaja.
Yo la verdad es que de chica veía poco la tele (no sé qué andaría haciendo, la verdad, pero es así). Si recuerdo ver lo típico: "Los Mosqueperros" , "Alfred J Cuack", "La vuelta al mundo en 80 días" ( con la rata andaluza xDDD) , "Los trotamúsicos", y ya más recientemente "Beetlejuice (oh dios xDD) y la obra maestrísima del género de Los dibujos AMO A PEPPER ANN PEARSON!!! Es que era TAN BUENA jajaja, ya sé que hemos hablado de esto alguna que otra vez, pero.... dios!! jajajaja Esa imagen de su otro yo difuminado, "Craig" !EL CHICO DE OCTAVO TIAAAAAA!! la hermana fañosa y cómo no, Milo, que me sigue recordando a ti xDDD. Pasarán a la historia capítulos como los del "sujetador" o el del grano psicótico que le salió en la frente.En fin... simplemente BRUTAL.

Luego también estaban la banda del patio, y alguna otra así más reciente, pero vamos, deberían reponer pepper ann para que las generaciones del mañana no acaben siendo lo que ya son, unos maníacos psicópatas que pegan a sus compañeros y lo graban con el móvil :S

Pos eso, besitossss

JuanRa Diablo dijo...

Esta entrada ya la leí en su día cuando investigué tu blog paso a paso pero dado que nos la vuelves a refrescar me apetece dejarte hoy un comentario a la vez que me reafirmo: tienes un gran blog.
El paseo dibu-nostálgico me ha traído muy buenos recuerdos. Algunas series como Heidi, Marco, La abeja Maya, Erase una vez el hombre o Barrio Sésamo se estrenaron en mi niñez, con lo que deben estar ya apolilladas.
Por suerte se repusieron para que las volvierais a disfrutar también los de vuestra generación.
Hoy sigo viendo dibus (hijos obligan) y me parecen ruidosos, violentos y/o aburridos. Destaco un que me parece genial: Bob esponja

peibol dijo...

A Sara:
Estamos de acuerdo, Pepper Ann está sin duda en el top ten de lo mejorcito. ¿Recuerdas cuando decías que ella, Milo y Nikky, eran como María tú y yo? XD

Besos

A JuanRa Diablo:
¡Me encantan estas intrusiones en entradas antiguas! Me hacen pensar que los escritos viejos no han muerto en el olvido para siempre :).

Curiosamente y salvo excepciones, las más viejas son las mejores; cierto es que no había tanta variedad y que no todo lo actual es horrible, pero las comparaciones son odiosas... muy odiosas en este caso. Barrio Sésamo sigue emitiéndose en Estados Unidos, y no entiendo por qué aquí no hacen lo mismo, ¿qué les cuesta? Ah sí... dinero... mejor comprar dibujos japoneses simples, violentos y aburridos a dos duros :s

¡Saludos!

PD. Gracias por el halago, y sí, Bob Esponja tiene su punto :)

peibol dijo...

Por cierto, que se me pasó comentarte algo Omaira... Chapeau! No puedo añadir nada más ;)