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martes, 21 de agosto de 2007

¿Arte o crueldad?

¿Qué pasa si a un niño se le quita un caramelo? Llora, berrea, grita. La fotógrafa Jill Greenberg retrató a 30 infantes en ese preciso instante, captando un emotivo catálogo de emociones humanas que, en su opinión, simboliza el tiempo en el que vivimos. Sus críticos la tachan de “sádica que merece ser castigada”

Jill Greenberg es una de las fotógrafas comerciales más famosas de Estados Unidos, que cuenta con contratos para marcas y publicaciones del prestigio de Microsoft, o Time. Su último trabajo, sin embargo, parece haber hecho que pase de ser vista como una prestigiosa profesional del mundo del arte plástico, a una persona cruel y mezquina.

Contando con su hija, hijos de amigos, y modelos infantiles profesionales, reunió a un total de 35 niños de entre dos y tres años en un estudio, durante tres días de 2005. Les hizo posar de forma natural, sin maquillaje, ropa, ni artificios, les dio una piruleta y acto seguido se las quitó. En el instante preciso en que comenzaron a florecer las emociones de desconcierto, enfado, rabia, y sobre todo, tristeza, su cámara captó la belleza única de una emoción tan pura y sincera como la de un niño. Podría haber hecho este mismo trabajo con actores profesionales y obtener resultados satisfactorios, pero el efecto nunca habría sido tan auténtico y veraz. El retoque digital posterior y su característico uso de la luz, acentúo las lágrimas y sombras en los rostros, añadiendo dramatismo en las fotos.
Las 25 imágenes finales de la colección, a la que tituló End times”, representan para la autora una metáfora sobre la compleja situación mundial en la que estamos, gracias a la política de la Administración Bush, y el poder de los sectores religiosos de derechas en Estados Unidos, mensaje que enfatizó al titular cada foto con nombres como "Tortura", "Oración", "El gran y viejo partido político", "¿Fe?", o "Sobrecogimiento".

Tras la exposición de su obra en una galería, un hombre vertió en su blog furiosas declaraciones que reproduzco: "es una mujer enferma que debería ser arrestada por abuso infantil", "su trabajo es vomitivo, y todos tendríamos que sentirnos ofendidos, porque aunque no son utilizados en tono sexual, se trata de pornografía de la peor clase".
Inmediatamente después de ser publicadas, éstas declaraciones corrieron como la pólvora y se reprodujeron en cientos de bitácoras personales, que mostraron un ferviente respaldo, o rechazo, hacia el proyecto. La artista, su familia, y las personas cercanas y ajenas al mismo, expresaron su apoyo manifestando con rotundidad que en ningún momento se abusó de los niños, que ni siquiera se les habló, y que los padres estuvieron presentes durante toda la sesión.

Aquellos que critican la amoralidad de la artista por provocar deliberadamente emociones en los niños, deberían tener en cuenta que ésta (quitar la piruleta para provocar el llanto), es exactamente la misma técnica que se utiliza en anuncios de televisión y películas, y mientras no rocé la crueldad, y se quedé en una pataleta momentánea, de las 20 que tienen los niños todos los días, creo que no habría que darle la importancia que le están dando. Además, tal y como dice el reputado galerista Kopeikin, "los blogs, territorio en el que realmente se libró la batalla, los escriben unos pocos. Nadie serio en el mundo del arte está debatiendo nada, y tampoco nadie serio en el mundo de la protección a la infancia"

Peterson, el hombre que comenzó los ataques, no está de acuerdo, y opina que las acusaciones no se limitan a la boggosfera: “conozco a un pediatra que expresó su preocupación por estas imágenes en mi web, creo que cuando los niños crezcan se sentirán infelices al verse explotados”.

La madre de uno de los críos ha dicho que no entiende la controversia: “nos pagaron una cantidad muy pequeña por los servicios prestados por mi hija, acepté el trabajo porque estaba acorde con mis ideas. Eso es todo, nos llamó nuestro agente y fuimos. Durante la sesión, a ratos lloró, a ratos rió. Como sucede en casa todo el tiempo. Mi hija tenía menos de tres años y ni siquiera lo recuerda, ni le enseño la imagen. Estuve todo el rato con ella. No sé… ¡yo veo la foto y la encuentro muy bonita!”

Por mi parte, no podría estar más de acuerdo con la madre. Las fotos que captan emociones, sean ficticias o reales, emocionan (valga la redundancia), y una imagen bonita de un niño llorando es extrañamente bella y enternecedora. Precisamente, una de mis fotos favoritas, de las muchas que le hago a mi primo de dos años y medio, es aquella en la que está llorando, entre otras cosas, porque ya ha aprendido a “posar” para la cámara, y sólo cuando llora o no es consciente de que le estoy fotografiando, es cuando realmente atrapo “su esencia”. Además, seamos serios…¡No es más que un berrinche tonto que se les habrá quitado en cuanto les hayan devuelto la piruleta! !Por dios! ¡Todo se saca de madre!

En cualquier caso, estén de acuerdo conmigo o consideren que soy “tan cabrón” como la autora, la exposición ha tenido el mismo efecto que la revista El jueves por su número secuestrado, convirtiéndose así en la más polémica y publicitada del año. Por último, una cosa es innegable: sus fotos son un verdadero éxito. Logran provocar al público y despiertan todo tipo de emociones, al fin y al cabo, es lo que aspira a conseguir un artista con cada nueva obra.

4 comentarios:

María dijo...

Pablo, ten cuidado con Andrés que lo vas a traumatizar de por vida XDD mira que sacarle fotos llorando...

Ahora en serio, ¡las fotos me parecen preciosas! no entiendo la reacción de la gente, porque, como bien he visto que pones en la entrada un par de veces (y yo lo iba pensando a menudo que iba leyendo), un niño de 2 años llora como poco diez veces al día y a los 5 minutos, se ha olvidado completamente. No veo que sea ningún tipo de abuso ni nada por el estilo, qué mentes más retorcidas, de verdad.

Lo único que me podría parecerme un poco frívolo es lo de titular las fotos como "tortura", "oración", "fe", etc. Sólo el hecho de mostrar las fotos constituye un reportaje fotográfico impresionante, tierno, sin tener que relacionarlo con injusticias, problemas ni nada por el estilo.

Esta vez fui breve, besos

Peibol dijo...

Hola, un pequeño inciso solamente; alguien me preguntó por qué había borrado el priemr comentario y quería aclarar que no he borrado nada. Cuando abrí la entrada para ver los comentarios ya estaba así, que yo no censuro a nadie aunque arremeta contra mí. Pues eso, un abrazo y sígan leyéndome ;)

María dijo...

Hey! fui yo esta mañana, que puse un comentario y hubo un fallo medio raro porque salía el texto repetido. Intenté modificarlo, pero como no hay ninguna opción, lo borré y lo escribí de nuevo... no sabía que saliera como eliminado.

Besos

peibol dijo...

Ok, gracias por la aclaración. ;)