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sábado, 1 de agosto de 2009

Falsa alarma

Hace unos años, los meses de verano eran sinónimo de campamento para mi hermana y para mí, que acabé yendo a cuatro. En el segundo de ellos viví un episodio que luego se convertiría en una de las anécdotas más repetidas de mi historia, y es que ese viaje fue especial en tantos sentidos, que era inevitable que me acabara marcando. Fue en julio de 1999, cuando me fui a Inglaterra con tres amigos y un grupo de aquí para aprender inglés.
Era mi primera salida al extranjero, y no sólo pise suelo anglosajón, sino que además visité la ciudad de Brujas, en Bélgica, y EuroDisney (¡Bendito eurotúnel!). Era también la primera vez que estaba tanto tiempo fuera de casa, aunque ese era el menor de mis males; pasaba tantos días sin llamar a mis padres que les resultaba ofensivo, y al final lo acababa haciendo por obligación. ¿Tan raro les resultaba que llamarles fuera lo último que se me pasara por la cabeza?


La rutina allí era la siguiente: Por la mañana teníamos clases de inglés en el propio hotel en el que nos quedábamos; comíamos, descansábamos un rato, y por las tardes había un par de horas de actividades, en las que nos ponían a hacer cosas por el pueblo que implicaran poner en práctica nuestro inglés. Una vez que acabábamos teníamos la tarde libre para hacer lo que quisiéramos, y los fines de semana los dedicamos a excursiones. Una mañana, mientras estábamos dando clases, empezaron a sonar las alarmas de incendio, pero no reaccionamos, porque ya nos habían advertido que iban a estar todo el día probando si funcionaban. Dar clases con esa escandalera era un coñazo, pero después de varias horas saltando cada dos por tres, las acabamos asimilando y obviando en la medida de lo posible. Al día siguiente hubo más de lo mismo, pero de nada servía ofuscarse; hasta que no terminaran de hacerle la revisión completa al hotel (un edificio histórico más antiguo que andar hacia alante), no iba a parar el suplicio.
Esa tarde, mientras los de mi grupo descansábamos en mi habitación, volvieron con la misma cantinela, y por no seguir quejándonos en alto, le encontramos su punto a la situación y bailamos al son del chirriante sonido. Cuando vimos que duraba más de lo normal empezamos a inquietarnos; ¿y si realmente había un incendio? ya sería casualidad, pero… todo es posible ¿no? Pasados varios minutos de ruido ininterrumpido decidimos salir descalzos de la habitación, y cuando llegamos a la puerta de la calle, vimos que afuera estaba todo el mundo inquieto y haciendo continuos repasos de quien faltaba. El hotel estaba ardiendo.

Uno de los profesores se lanzó hacia nosotros, con una mirada a medio camino entre el alivio de vernos (habíamos sido los últimos en salir) y el reproche por no haberlo hecho antes. ¿Cómo íbamos a imaginar que tras 50 falsas alarmas, esta iba a ir en serio? Cuando no quedaba nadie más dentro, nos llevaron hasta una gran explanada de césped, en la parte trasera del hotel, para esperar pacientemente mientras venían los bomberos.

Allí estábamos todos, personal, huéspedes y curiosos locales, mirando al frente como idiotas mientras una gran llamarada salía del techo, y sin tener la posibilidad de entrar a por nuestras cosas, comer o ir al baño. Al cabo de un rato la tensión se transformó en risa nerviosa y cachondeo, y más cuando tocó la hora de marcharse al hotel de reserva. La estampa era digna de un anuncio de Unicef: unos 40 adolescentes, la mitad de ellos descalzos, marchando por el pueblo en busca de un nuevo refugio. Además, justo antes del incendio había llegado la ropa de la lavandería, que nos entregaban siempre en bolsas de basura, así que a lo anterior hay que sumarle varias bolsas negras de plástico cargadas al lomo por turnos. Si nos hubiéramos rajado un poco la ropa, seguro que los lugareños se habrían planteado apadrinarnos.

Para quienes se lo estén preguntando, no se quemaron mis cosas, pero hubo otros que no corrieron tanta suerte. Quienes más perdieron fueron las dos pijas del grupo, antecedentes directos de la entonces desconocida Paris Hilton, a las que no les quedó NADA. Para colmo, por eso de estar de reposo y digestión, en aquel momento iban vestidas de cualquier forma, y creo que tener que dejarse ver de esa guisa les dolió casi tanto como la pérdida en sí. Cuando les hicieron escribir lo que había en la habitación de cara a recompensarlas económicamente, ambas pidieron, además de unas sumas desorbitadas por supuestas prendas de ropa "exclusivas", 100.000 pesetas por daños psicológicos. 100.000 guantazos es lo que tendrían que haberles dado.

Durante dos días estuvimos con la misma ropa, y para cuando la peste ya empezaba a ser insoportable (piensen en una jauría de adolescentes que se han quedado sin desodorante), vinieron varias furgonetas cargadas con nuestras cosas, todas mezcladas. Las llevaron a una sala común, lo largaron todo encima de una cama, y allí cada uno cogió lo que era suyo. Había teléfonos móviles mezclados con ropa interior, cámaras de fotos entre camisetas, neceseres de baño con zapatos… un caos que me llevó a no encontrar una prenda por aquel entonces muy codiciada: los pantalones de chándal con botones laterales. En fin, más se perdió en la guerra… y en nuestro incendio.

¿Moraleja? No te fíes de las apariencias, ni siquiera en el caso de falsas alarmas, pues eso le jugó una mala pasada al niño de Pedro y el lobo, igual que nos la podría haber jugado a los del campamento.

15 comentarios:

JuanRa Diablo dijo...

Vaya tela con la experiencia, Peibol. Lógico que te quedara grabado para siempre. Y es que todo lo relacinado con el fuego es impresionante y desagradable

Lo de los campamentos de verano me parece una experiencia muy enriquecedora que me gustaría poder dar a mis hijos si me es posible. Seguro que después todo serían preocupaciones por cómo se encontrarían y todo eso. Lo normal en la vida padres-hijos, vamos.

Muy gráfica y bien documentada la historia, como siempre. No me dan nada de pena las Paris Hilton, y menos si se aprovecharon de la situación con todo el morro.

Un abrazo!

PD 1 He desatascado las fumarolas que me llevan a Canarias ¿Has notado un calor infernal estos días? ;)

PD 2. El director de Chocolat es el mismo que dirigía los video clips de ABBA. He visto varias películas de él y destaco la de A quién ama Gilbert Grape?. Esta de chocolat la fui a ver con muchos bombones porque me habían dicho que te entraban unas ganas locas de comer chocolate, como así fue.
Salí con un empacho que no veas.

Peter Pan dijo...

ay que tiempos aquellos... cursos de ingles, campamentos... reganinas de tu madre por no llamar a casa... y esque que importante era para ellos recibir una llamada que les informase de que sus peques estabamos bien...

Edamal dijo...

Desde luego es digno de ser un capitulo de serie!!! pero es una buena historia para contar, seguro que no todo el mundo puede decir que le ha pasado lo mismo. Yo recuerdo algunas cosas dignas de mi epoca en la residencia universitaria. ¿indemnizaron a las Paris Hilton con el dinero que pidieron???

Un saludo

Anónimo dijo...

Hola, sólo dejarte un saludito, es la primera vez que entro en tu blog y esta entrada me ha gustado, seguiré echando un vistazo a ver que tal. Yo también me fui un par de veces a "aprender" inglés fuera, las clases, las excursiones, los amigos que haces, qué recuerdos, yo me quedaba con una host family así que algo de inglés practicaba. En una excursión también tuvimos algo de lío con las alarmas de un hotel, pero sin llegar a haber fuego, simplemente algunos fumaban en las habitaciones y parece ser que no se enteraban de que cada vez que lo hacían saltaban las alarmas, hasta 4 veces durante la madrugada.
Estoy de acuerdo contigo con lo de las bofetadas.

Cris R.D.

peibol dijo...

JuanRa Diablo:
Cuando ocurrió, recuerdo mirar la llamara haciendo un esfuerzo mental por retener el momento en la memoria con la mayor nitidez posible; sabía que era una vivencia única y no quería perderme nada.

Yo te recomiendo que aunque sea una vez y en la edad certera, los mandes, porque de verdad que curten mucho, y son una experiencia por la que todo el mundo debería pasar. En serio.

A aquellas "machangas" (canarismo cuyo significado te reto a buscar :p) no les hicieron ni caso, entre otras cosas, porque cuando entregaron la lista lo hicieron entre risitas.

PD1. Si la frase implica algo más que lo que parece decir, lo siento pero estoy espeso por el calor. Help me!

PD2. Sabía yo que no tardaría en salir ABBA a colación :p; es una de mis películas pendientes, pero siempre la cojo empezada. Tendré que recurrir a la santa mula, patrona de los cinéfilos extraviados.
Lo de chocolat es cierto; yo me puse a comer trufas de aquella caja de polvorones reciente. :p

Un abrazo!

Peter Pan:
El caso es que luego llamaba y enseguida me despachaban; parece que sólo querían oíor el parte para asegurarse de que seguía vivo :s. Bueno... eso, y que las llamadas internacionales son muy caras ;)

Edamal:
Como anécdota no tiene precio, y de hecho, la entrada iba a llamarse "La anécdota más repetida", porque mira que la he contado de veces...

A las Paris Hilton les dieron los dos duros de rigor en estos casos, y ni se molestaron en hacer referencia a la payasada de la indemnización. Célebre es la frase de una de ellas de: "¡Joer tía, cómo pican las bragas de mercadillo!"

Cris R.D:
Bienvenido ;). ¿Verdad que es una experiencia genial? En mi próxima entrada iba a hablar precisamente de eso, de las "host families" (estamos en verano y hay sequía de anécdotas XD)
Encantado de recibirte. Espero verte por aquí más a menudo ;)

Sara dijo...

Jajajajaja, lo que no te pase a ti.... Debio de ser una experiencia grande xDD Esos viajes en verdad estan genial, que te voy a decir!!! Asi me conociste a mi! :P Tenia q haber ido yo en el 99 y no haberme perdido ese hotel on fire! Un beso!!

Quijano dijo...

Justo me he puesto la banda sonora de "Up" un ratito antes de empezar a leer la entrada y la he dejado puesta todo el rato.

No lo he hecho a posta, sólo es que me ha parecido curioso. Tu entrada me ha parecido una peli de Disney, con moraleja y todo jaja

Bueno, un saludo.

Ana dijo...

Hola, muy buena la anécdota y que experiencia para ser el primer viaje al extranjero, parece de locos que justo venga a pasar un incendio después de tanto simulacros. Un beso.

La exorsister dijo...

Lo que no se si recuerdas hermano, es la parte de que el fuego se inició en un habitación en la que no había nadie alojado, en un baño cerrado ¿por dentro?, y que un gallito quiso hacerse el héroe, se puso un paño húmedo tapando boca y nariz, derribó extintor en mano(o eso contaba él) la puerta del baño de una patada, y cuando le tocó actuar, no se acordó de quitarle el seguro al extintor!!! Asi que puso pies en polvorosa

Ese fue otro de los pocos a los que se les quemaron las cosas... por IDIOTA!! JAJAJA

Superpatata dijo...

Qué gracia lo de las pijas, y anda que el cuento que tienen, digo, 100.000 pesetas por daños morales... qué tías!! Y anda que buscar todas tus cosas en un revoltijo con cosas de 40 personas tiene tela...
En el colegio mayor donde resido durante el curso, cada dos por tres saltan las alarmas de incendios, normalmente es porque la gente se dedica a jugar con las alarmas de sus cuartos para llamar la atención, o porque abren las puertas de emergencia de los pasillos por la misma razón, o porque se está quemando una tostada en la cocina... vamos, cosas típicas jaja.
Nadie hace caso nunca porque sospechamos lo que pasa en realidad. Solo espero no salir ningún día en las noticias...
Un abrazo.

abril en paris dijo...

Si, lo de los campamentos es un capítulo aparte en la vida de todo adolescente...yo solo recuerdo
las prisas para llegar a desayunar
y que nunca conseguia que nadie me ayudase a deshacerme las coletas.
Terminé con unos pelos estropajosos,
todo lo contrario de las pijas esas..
Por cierto ¿ no estarias en Hogwarst
con el " niño mago " y se entretenian
con sus varitas mágicas por lo que
saltaron chipas ...? ;-)

abril en paris dijo...

Quise decir " chispas ", sorry.

PD. Chocolat es una gran peli y
desde luego las ganas de ponerse
" cerdo " comiendo chocolate es la
primera consecuencia. La B.S.O es
estupenda tambien. ;-)

peibol dijo...

Sara:
De nuestro viaje a Irlanda hablaré en la próxima entrada, con la cerda de Anita incluída. Ambos viajes fueron grandes... pero por distintos motivos ;)

Quijano:
No lo pretendía, pero la verdad es que sí, aquello fue de lo más cinematográfico; parecía que en cualquier momento iban a gritar: ¡Corten! :D

Ana:
Eso mismo pensamos nosotros... y por eso reaccionamos tan tarde; es que parece una broma pesada :s. Pero oye, la experiencia no me la quita nadie, y la anécdota jugosa quedará siempre ahí ;)

La exorsister:
Lo recuerdo, pero no quería ponerlo para no desviarme y extenderme demasiado; pensaba mencionarlo más adelante o si alguien hacía referencia en los comentarios al cómo del incendio. Ya me has ahorrado el trabajo ;).

Superpatata:
En la universidad hay avisos de bomba cada vez que hay periodo de exámenes, y aunque se sepa que es mentira, se ven obligados a desalojar; cuando han saltado las alarmas, tres tantos de lo mismo. :s

El día que ocurra de verdad, seguro que acaba habiendo una desgracia :s

abril en paris:
No que yo sepa, aunque las extrañas condiciones en las que se dio el incendio, podrían hacer pensar que la magia estuvo de por medio XD.

Con Chocolat pasa como con Charlie y la fábrica de Chocolate, pero aún mejor, porque el chocolate parece real y apetecible, y en la película de Tim Burton se veía todo demasiado "plástico".


¡Saludos!

JuanRa Diablo dijo...

Me referìa a que oì en las noticias que en Canarias hace un calor de cuarenta grados y como las Canarias para mì eres tù...

Bueno, te doy como primer ganador del concurso de cine, que ya veo que encima eres modesto.:) Y te pido que participes siempre que quieras, aunque ganes siempre. Si el caso es pillarme siempre!

Un saludo

peibol dijo...

¡Ah! Vale vale. Ahora sí...

Han sido unos días horribles, y menos mal que afortunadamente ya se han relajado, porque hacía décadas que no estábamos así, tantas, que ni mi abuelo recuerda haber pasado nunca esos calores. Esto viene precedido además, por el invierno más frío y largo que se recuerda. El cambio climático es una realidad tangible, y espero que no nos joda el turismo, o el mayor aliciente que teníamos para vivir aquí: El buen tiempo.

Gracias, espero el reconocimiento, que viniendo del Diablo, seguro que es algo interesante. ¿Una visión del futuro? ¿Una visita guiada al inframundo? ¿algún deseo? Seguiré alerta ;)