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viernes, 4 de septiembre de 2009

Día 4 – Aforo limitado

Esa mañana nos embarcamos de nuevo rumbo a Playa Papagayo, sólo que de los cuatro tripulantes de los días anteriores, de repente pasamos a ser diez. Además de los nuevos, vino con nosotros una familia amiga de mis padres, y aunque había cierta sobrecarga (en teoría el aforo es de seis personas), nos organizamos bien para no tropezar demasiado. Además, aunque hubiéramos estado incómodos el viaje es muy corto (apenas 15 minutos), y el buen día que hacía eliminó cualquier posibilidad de agobio. Se distribuyeron como quisieron a lo largo y ancho del espacio, mientras yo me reservé mi sitio preferencial en la proa, justo en el extremo final del barco. Se trata de una tablita de madera sobre la baranda de metal, que constituye un lugar ideal para ir de paseo mientras otros manejan el barco; tiene el tamaño perfecto para que me siente, el palo del foque (la vela de delante) hace de respaldo, las piernas quedan encajadas pa no caerme al agua ,y además puedo apoyar los pies en el ancla. No tenía nada que envidiar a Dicaprio cuando se autproclamó rey del mundo.

video

Surcamos el mar al son de Michael Jackson, Diana Khrall y clásicos del jazz y el soul, y al fondearnos nos tiramos enseguida al agua, como si la vida nos fuera en ello; ese azul verdoso tan intenso nos estaba llamando a gritos. La familia que nos acompañaba cogió la zodiac que llevábamos arrastrando y se fueron a dar una vuelta por su cuenta; mis padres y mi tía se quedaron allí, y los “jóvenes” fuimos a nado hasta la playa. Volvimos a mediodía, almorzamos como reyes, y tras una deliciosa siesta al vaivén del barco, que nos mecía suavemente como si estuviéramos en una gran cuna flotante, volvimos a la orilla. Sacamos a nuestro niño interior (tenemos entre 22 y 34 años), haciendo enormes bolas de arena y poniéndoles caras con conchas, y cuando el sol empezó a bajar nos resignamos a la idea de que debíamos volver al barco. Estábamos agotados de nadar a contracorriente, jareados de sol y con frío, pero nos estábamos divirtiendo tanto que no queríamos volver a casa.

Por la noche hicimos una cena multitudinaria en el barco, entre otras cosas porque ya los bolsillos empezaban a resentirse de tanta comida fuera, y tras tomarnos los mojitos que preparó mi madre, nos despedimos de otro día perfecto. ¿Se puede pedir más?



7 comentarios:

Superpatata dijo...

Vaya playa bonita... que sepas que la he apuntado en mi lista de "Sitios a los que debo ir" jeje. Oye, que agobio lo del barco, yo no sé si hubiera podido estar con tanta gente, claro que si tú tenías un sitio reservado pues entonces no hay problema...
Tiene que estar muy bien y ser muy divertido, y buena manera de acabar el día... con un mojito, con lo bueno que está...
Saludos!!

Edamal dijo...

Imposible pedir más, estás describiendo el paraíso!! Si te sirve de consuelo, yo tengo 27 años y todavía hago guerras de arena con mi novio :S, es maravilloso ese niño interior que tenemos dentro!!

Besos

peibol dijo...

Superpatata:
Es preciosa, pero más que por la playa en sí (que también), por el agua transparente llena de peces :o.

En realidad lo del barco es organizarse; está claro que no puede ir todo el mundo en el mismo sitio, pero ayer, sin ir más lejos, salimos 8 a navegar e íbamos la mar de cómodos en la popa: Uno llevando el timón, tres a un lado, tres a otro, y el último sentado en la entrada al cámarote. Es una cuestión de organización ;)

Edamal:
Es que no hay nada más triste que dar con alguien cuyo niño interior haya muerto. Si perdemos esa parte de inocencia y diversión despreocupada, ¿qué nos queda? :o ¡Sigamos tirándonos arena!

¡Saludos!

JuanRa Diablo dijo...

Míralo, más feliz que niño con un chupachups! Y en su Titanic particular (con la seguridad de que por allí no aparecería iceberg alguno)
Te veo repitiendo ese viaje hasta la eternidad.

(Poco a poco montaré el puzzle. De momento tengo las piernas. XD)

peibol dijo...

Icebergs no, si acaso delfines en la proa, pero para verlos tienes que navegar entre islas más mar adentro ;).

Las piernas ya las tenías del artículo aquel de los tacones... ¡va a parecer que soy un fetichista!

Un abrazo

PD. Sí, me veo repitiéndolo :)

Catalina dijo...

Me han encantado esos pies a lo DiCaprio, jeje.

Besos
Cata

peibol dijo...

¡Eres la primera que me lo comenta!
Gracias :) Hice el vídeo expresamente para el blog