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martes, 6 de noviembre de 2007

Olor a felicidad

El sentido del olfato es, por lo general, uno de los más desaprovechados a nivel popular. Disfrutamos de un envidiable sentido de la vista, que nos proporciona casi toda la información que podemos necesitar en cada momento, y para cuando mirar no es suficiente, nuestros oídos están siempre en alerta para complementar la percepción visual.

Obviando el gusto y el tacto, que son “más específicos”, el olfato es algo maravilloso que puede deleitarnos de igual modo que una canción que nos emocione o una imagen que nos guste. Se trata de un sentido injustamente ninguneado que, sin embargo, no sólo es muy útil (pues entre otras cosas nos hace sentir repulsión hacia cosas insalubres o nocivas, como sustancias peligrosas o comida en mal estado), sino que tiene un poder evocador enorme, o al menos para mí. Así, ciertas mezclas de elementos y fragancias en el ambiente, pueden trasladarme hacia lugares y momentos lejanos en el espacio-tiempo.

Hace 25 artículos celebré haber llegado a esa cifra, repasando las “cosas que hacían que mereciera la pena vivir”. Siguiendo con la tradición de festejar los post múltiplos de 25, hablando de cosas agradables, en contraposición a mi a veces habitual tónica de crítica o nostalgia, aquí va, coincidiendo con la entrada número 50, una breve enumeración de olores que de un modo simple (o simplón para algunos), me hacen ser feliz mientras los “saboreo”:

1 - El agua: Eso de que el agua no huele es una de las grandes mentiras populares, porque de hecho sí huele; huele maravillosamente bien. Huele a limpio, a nuevo, a pulcro, a pureza, a vida, a frescor ¡a todo! Me gusta tanto el olor del agua dulce como el de la salada, el de las piscinas y el del mar, el de la lluvia y el del rocío. Me gusta el agua...

2 - La Gomera:
¿Olor a la gomera? Pues sí, es un olor muy particular que tiene impregnado el todoterreno de mi abuelo. Es una mezcla entre el olor a viejo del coche (y el de mi abuelo también), la tierra que siempre hay en las alfombrillas, las cajas de madera que lleva en el maletero, el vino que él mismo elabora, y los productos que recoge de su huerto. Cada vez que subo me vienen a la mente los veranos en su pueblo, donde de chico me lo pasaba bien trepando por ahí y disfrutando de los animales, pero llegada cierta edad me parecía un muerto insoportable.

3 - Inglaterra a las 6 de la tarde: Hace unos años fui a Inglaterra con un grupo se estudiantes, para aprender inglés. No nos podíamos quejar del tiempo, y menos yo, que prefiero pasar algo de frío y ponerme un suéter, en lugar de estar sudando y aplatanado por el calor. Solía ducharme a media tarde, y cuando salía a la calle con la cabeza mojada y el calorcito en el cuerpo, me llegaba una brisa fría con olor a pueblo costero, que aún hoy me parece percibir ciertos días de invierno.

4 - Verano:
El olor a verano tal y como se concibe normalmente; ese olor a playa, a plantas, a la brisa tomándote algo en una terraza, y sobre todo a felicidad, pues la sensación de libertad y la alegría de la gente, se pueden oler en el ambiente de una forma que me es imposible explicar.

5 - Navidad: Éste es de los que mejor me saben; alegatos aparte sobre la frivolidad de la navidad, a mi me encanta por el modo en que la paso yo. La navidad huele a frío agradable, del que invita a sofocarlo cubriéndote con una manta, a dulces, chocolate, y cosas buenas, a lluvia, a las luces de navidad (que huelen), a petardos y pólvora, a fuego, a velas, a comida casera y a familia. Un buen amigo del colegio compartía conmigo su amor por este olor, y los días que realmente la calle olía a navidad, lo primero que hacíamos al llegar al colegio era buscarnos entre la multitud, para compartir emocionados que a los dos nos había llegado “el tufillo”.

6 - Olores personales: El olor propio de gente de mi entorno. Todos tenemos un olor personal más o menos reconocible, que es una mezcla entre el olor de la piel (algo directamente relacionado con la higiene personal), los productos usados en el aseo diario, el sudor (entiéndase como transpiración mínima lógica, y no como ir encharcados), y el perfume de turno. Hay personas en las que este olor es particularmente fuerte (en el buen sentido). El de mi madre es inconfundible use el perfume que use, porque es olor a ella; el de la gente de mi familia es también muy característico.

Esto de los olores personales me recuerda a la película El Perfume, ¿la han visto? Yo no leí el libro en que está basada, pero quienes lo han hecho confirman que si la perfecta insinuación de aromas queda bien plasmado en el filme, en el libro es mucho mejor. La historia está protagonizada por Jean-Baptiste Grenouille, un chico inadaptado, cuyo sobrenatural sentido del olfato rige su vida. Recuerdo que durante la proyección empecé a olerlo todo: mis manos, la sala, la chaqueta… ¡La pasión de Jean Baptiste era contagiosa!

7 - Olores artificiales: En relación con lo anterior, hay un par de olores artificiales que me encantan y que relaciono con ciertas personas, como el del ascensor de casa de mi tía, la espuma del pelo que usa mi prima, o el coche de MaRía.

8 - Naturaleza: Estar en el monte y dejar que se llenen los pulmones de un aire fresco, cargado de cientos de matices naturales, que proceden del olor a tierra mojada y plantas húmedas, es uno de los placeres olfativos universales.

9 - Mi colegio: Mi colegio no era como los demás. Éramos pocos, se estilaba un modelo de educación inusual y éramos todos como una gran familia. Hace más de 5 años que salí de allí, y aún hoy paso de vez en cuando a saludar a los profesores y ver cómo va todo (una costumbre muy arraigada entre los ex alumnos, no es que yo sea rarito). No se puede decir que mi colegio oliera especialmente bien, entre otras cosas porque había muchos gatos en él, pero tampoco es que fuera nauseabundo. Siempre que voy lo recorro de arriba abajo y, sorprendentemente, sigue oliéndome igual (por no decir mejor) que cuando estaba allí. La madera, el olor de los productos de limpieza, el plástico de las mesas, y por supuesto su olor a viejo, me recuerdan una anécdota infantil a cada paso.

10 - Mi cama: No soy de esas personas maniáticas que necesitan dormir con su almohada, todo lo contrario; si tengo sueño y estoy mínimamente cómodo, puedo dormir donde me tranque. Pero el olor de mi cama, mis sábanas y mi almohada, que al ser de látex huele diferente a las tradicionales, me ofrecen un bienestar extra que no pueden darme otras camas mejores y más confortables.

11 - Limpio: Sobran las explicaciones; olor a limpio sin más, sin artificios ni perfumes enmascaradores.

12 - Ciertos alimentos: No sólo por que posean un atrapante olor que en ocasiones supere su sabor, sino porque pueden recordarme momentos puntuales en los que los deguste en buena compañía. El olor de una rebanada de pan tostado con queso blanco derretido encima, siempre me pone de buen humor, pues es “un manjar” con el que suelo deleitar a mis amigos cuando vienen a casa. Mi casa es conocida como la casa light y desnatada, de modo que ese tentempié tan soso constituye toda una delicatessen. El pan de matalahúga me recuerda a mi tía, las valencianas a mis recreos en el instituto, y las Oreo a tantísimas tardes de despreocupada cháchara en casa de C.

13 - Libros nuevos y material nuevo de papelería: ¿Soy el único que huele los libros y cuadernos nuevos nada más abrirlos?

14 - Plástico: El más artificial de mis olores fetiche. El olor a goma de la suela de unos zapatos nuevos, que a mucha gente le repugna y que a mí, sin embargo, me agrada. El cuero es otro olor fuerte que me gusta mucho.

15 - Ropa nueva
: Aquí vale también la ropa recién lavada porque también huele bien, pero la nueva, anterior a cualquier lavado, huele que alimenta.

Repasando esta entrada me da la impresión de que me ha quedado demasiado estrafalaria. Parezco un fetichista que va oliéndolo todo, pero no es así. En serio ¡Dejen de mirarme raro y disfruten de los olores del mundo!

15 comentarios:

sara dijo...

Jajajaja, lo que más me gustó fue lo de "el olor de Inglaterra a las 6 de la tarde" ni un minuto más, ni un minuto menos. Va a ser olor a humedad eso xDDD
Yo ya escribí una entrada sobre el poder evocador de los olores, que parece que está conectado con la parte más primitiva que sigue dentro de nosotros, lo cual puede joder a veces porque entristece, y puede ser muy útil algunas otras.
A mí me encanta el olor de la gasolina (dame más gasolinaaaa xDDD, el de l atierra mojada me deprime porque no me gusta cuando llueve, odio como huele el departamento de anatomía porque sufrí mucho tragando formol como una perra ahí xDDD También me gsuta mucho el típioc olor a"chorvo" como lo llamo yo, que puede estar fielmente representado por el Polo Blue de Ralph Lauren (dios.. es el perfume que usa mi padre... xDD QUE ENFERMIZO! pero se lo compré yo, yo creo que pa oler a chorvo de vez en cuando :P)
El olor d Irlanda xDD pues también me gusta, ese olor a césped mojadito, y nosotros botados ... en fin.... Maldita rinitis alérgica xDDD me impide disfrutar de los olores.... en fin.... Enre que soy miope, tengo la nariz fijo taponada, sólo espero no quedarme sorda... (abuelaaaa xDDD)
Besitos :P

Peibol dijo...

JAjajajajaja tranquila, todavía somos jóvenes...

Nunca he podido entender cómo le gusta a la gente el olor de la gasolina ¡puaj!

A mi me gusta el del pegamento de barra (XD), y el de la acetona, son las dos fricadas que me permito, pero...¿gasolina?

Anónimo dijo...

Yo creo que recuerdo mi infancia gracias a los olores, ya que no suelo visitar mucho los lugares de antaño, mas que nada porque ya no existen. Como por ejemplo el colegio donde me crie, Hermanos Tabares Barlet, mas conocido como el colegio de la cuesta piedra, si , yo estudio junto con la chusma de hoy en dia, entre delincuentes y drogadictos, pero no todos eran malos y al fin y al cabo eramos niños y bueno, algunos ya no estan ni vivos. El olor que me recuerda a ese colegio y bueno, a todos los colegios que estuve en definitiva, es el olor de las libretas y libros, es como si fueras a empezar un curso nuevo cada vez. El olor del verano tambien me suele llegar, pero normalemnte me viene el primer dia que voy a la playa,es una mezcla entre arena, agua de mar, y coco, si, el coco de las tipicas lociones bronceadoras de los turistas. Un olor que tambien me encanta, y que creo que ya he mencionado aqui, es el del arroz blanco de mi abuela Natalia, ese arroz tan bueno y sueltito que a nadie le queda igual, mezclado con la salsa de tomate de starlux...mmmmm...supongo que echare mucho de menos a mi abuela algun dia...espero que sea mas tarde que pronto. A mi cuand era pequeña tambien me gustaba el olor a gasolina, ahora me repugna la verdad, pero un olor que siemmpre me ha gustado y que nose porque, es el olor a humedad. Cuando era pequeña y vivia en la casa de vistabella, esa gran casa hecha polvo y medio derruida, teniamos el sotano que era inmenso!!! y siempre que bajaba las escaleras para acceder a el, me llegaba el agradable tufillo a humedad, lo aspiraba fuertemente...luego me dijeron que era toxico...nose si es verdad. Como dices Pablo, tambien estan los olores caracteristicos de las personas, uno olores que nunca podre olvidar ni confundir son los de mi madre y mi tia, huelen casi igual, pero son caracteristicos, es una mezcla entre el sudor matutino, la coloniade turno y el cigarro continuo...Otro olor que no me gusta nada y que no creo que pueda olvidar nunca es el de mi hermano. Un dia se levanto y yo estaba viendo la tele, entonces fue al baño ha hacer pis, como todo el mundo en cuanto se levanta, y empezo a cagarse gufos mientra hacia pis. En cierta manera todos lo hacemos pero no lo decimos y no nos gusta que nos oigan. Pues yo lo oi y lo oli, por lo que desde entonces, cada vez que veo a mi heramno me viene ese tufillo a guffo, que no huele asi, pero yo lo impongo. TAmbien esta el olor de telepiza cuando empeze a trabajar, olia a piza....pero ahora solo me huele a ingredientes mezclados, y claro pues no es lo mismo pero de vez en cuadno me viene el olorcillo aquel y pienso que he viajado en el tiempo, que vuelvo a tener 18 años y que mi vida adulta ha vuelto a empezar.
Mery

Peibol dijo...

Los más cucos se habrán dado cuenta de que he borrado algo en los comentarios. Es la primera vez que lo hago porque no soy yo de censurar, pero en este caso lo consideré conveniente, porque los comentarios se estaban convirtiendo en una plataforma pa meterse unos lectores con otros, y no es algo que me apetezca, y menos cuando ambos (ambas en este caso) son buenas amigas mías, que ni siquiera se conocen entre ellas.
A discutir al patio, que somos mayorcitos.

La primera está hasta el culo de que la segunda apostillé muchas de las cosas que escribe, y la segunda por su parte, cree que no es para tanto y argumenta que sencillamente le salió así. En serio...déjenlo.

Aunque no soy yo de juntar a la gente me gustaría saber que en un momento dado podría ponerlas a las dos en la misma habitación sin que se tirasen de los pelos.

Lo dicho, un beso a las dos, y no me hagan sufrir.

sara dijo...

Uy! ¿Y esto? Bendita libertad de expresión...¿no?
¿Cuáles son los límites de la libertad de expresión? Pues yo creo que la libertad de expresión no se justifica cuando se calumnia o se hiere PERSONALMENTE a una persona.
¿Es este el caso? Yo diría que no.
Yo lo único que hice fue leer un comentario, y en base a éste, realizar otro comentario, que era textualmente : "¿Lo de los "gufos" era extrictamente necesario?" porque como lectora me dieron un poco de "arcadas" al leer el comentario de esta persona. Es como si yo de repente me pusiera a contar detalladamente el color, forma, y textura de mis deposiciones (pa que me quede bonito).
¿Está injustificado mi comentario? ¿No tengo DERECHO a hacerlo?
Tu contestación a mi comentario no pude leerla, porque Pablo la borró antes de que pudiese entrar. No sé lo que escribiste, pero sé que no me ponías del todo bien.
Yo no te conozco, ni tú a mí, sólo comento lo que escribes. ¿Que piensas que es algo personal? Pues lamento decirte que no lo es.
Siento si alguna vez te ha parecido que lo era, pero sencillamente me son bastante indiferentes tus comentarios hacia mí.
Y Pablo, si nos pones en una habitación juntas, yo no me jalaría los pelos con ella, ni con nadie, porque no soy violenta.

Es cierto que yo le dije a Pablo que quitase el comentario que puse, porque igual te podía parecer hiriente (así que fui yo misma la que le dije que me "censurase"), pero es que fue simplemente fruto de lo que me pareció en ese momento, y yo tengo un pronto un poco malo a veces.

Pues lo dicho, que tú no me conoces, y yo tengo un sentido del humor un poco extraño.
No te lo tomes como algo personal contra ti, porque no lo es, es simplemente porque sueles contestar a las entadas de pablo, y yo a veces, contesto debajo de lo que tú pones.
Ya te dije que no pude leer lo que me contestaste, así que mejor lo dejamos así, y aquí paz y en el cielo gloria.
Pues eso, he dicho.

Anónimo dijo...

En fin, yo solo decir que si me he sentido ofendida porque nose, como tu dices no me conoces y bueno no te he hecho nada, si te molesto lo de los gufos, sinceramente nose porque fue, porque como dije en el comentario que pablo quito, a mi esa palabra me recuerda a Guffi, no es como hablar de una caca o eso creo, y bueno si yo tambien he dicho algo alguna vez que te haya ofendido lo siento de verdad no fue mi intencion, soy una persona que le ve el lado bueno a casi todo por lo que tal vez alguna cosa que has dicho como aquella vez sobre Elsa pataky pues me molesto poqrue nose, una persona es libre de hacer con su cuerpo lo que le de la gana si quiere se pone pecho y sino no, pero no la contrataran mas por ello,sino mira a Pamela Anderson....y en fin, siemplemente dije lo mismo que tu, que no te conocia y que no habia porque entrar en una batalla campal ya que no nos caemos ni mal ni bien. Tambien es cierto que a veces te pasas un poco, todos lo hacemos pero parece que siermpe es conmigo, pero en fin, como me enseño mi madre de pequeña hay cosas que no hay que decir, y si algo te parece mal pero el decirlo no te va a beneficiar en nada, para que lo dices?, todo lo contrario, te ha perjudicado de alguna manera aunque sea pequeña, sino porque esta extraña conversacion?. por lo tanto, repito que no te conozco pero como consejo personal, piensa un poco las cosas antes de decirlas, no siempre hay que decir lo que se piense, se puede ser sincero pero sin dañar, auqnue creas que no lo vas ha hacer.
MEry

Peibol dijo...

Un último apunte por mi parte:

No borre los comentarios por censurar a nadie, ya que no decían nada que no se haya dicho ya, y en el caso de Mery, ponía casi lo mismo que en este último. Es sólo que si bien me parece perfecto que la gente se exprese, y de igual modo que en un principio dejé el comentario de Sara que podría crear controversaia (no tanto por el comentario sí, sino por la suma de los anteriores), y me pareció bien que María publicase el suyo, tal y como me consultó y le animé a hacerlo si quería porque comprendo que empezara a estar negra, después me lo pensé y me pareció que con "desfogarse" las cosas empeorarían. Igual hice mal...o no. En cualquier caso únicamente buscaba armonía.

Un beso a las dos

JuanRa Diablo dijo...

Descubro por casualidad esta entrada que me ha gustado mucho por lo original y bien explicada.
Coincido, cómo no, en algunas de esas buenas vibraciones que producen ciertos olores.
El de lápiz y goma de borrar de los colegios me fascina y me retrotrae a aquellos tiempos. El de la tierra húmeda justo después de llover, el de las sábanas limpias...
Yo soy uno de esos bichos raros que le encuentran encanto al olor de la gasolina y al de un fósforo cuando se enciende (jamás juntos, claro, que el olor de carme chumascada no me atrae y menos si es la mía)
Saludos Peibol (volveré a aparecer por el lugar más insospechado. Lo notarás porque huelo a azufre ;)

peibol dijo...

A JuanRa Diablo:
Ya sabes cómo me gustan estas incursiones en el baúl de los recuerdos, y sí, me había llegado el olorcillo a azufre :p

Yo el de la gasolina no lo soporto, pero me fascina el del fósforo recién encendido... ahora que lo pienso, no sé por qué no lo puse... ´

Saludos ;)

Gamar dijo...

Quiero que el olor a antes de llover sea declarado patrimonio de la humanidad.
Saludos.

CRD dijo...

A mí me gusta el olor a cerilla... (cómo suena a pirómana), el del césped recién cortado (universal), el del mar también, las flores del parque García Sanabria (aunque antes hacía senderismo, ahora no no voy mucho al campo, y atravesar el parque es lo más parecido), el olor a palomitas (qué ricas).
El olor a acetona no lo soporto, demasiado fuerte, tampoco el de gasolina. Y tienes razón con el olor de las personas, es de lo más importante a la hora de establecer las relaciones con ellas. A mí me han atraído personas simplemente por su olor, y lo contrario también. ¿Son las feromonas, no?

En cuanto a la película, es cierto que está genial, pero lee el libro que es mil veces mejor.

Saludos.

peibol dijo...

Gamar:
Dime dónde hay que firmar, que me apunto.

CRD:
Coincido absolutamente en todo lo que dices (bueno, menos en el del parque, porque nunca me había parado a pensarlo).

Tomo nota respecto al libro ;)


¡Saludos!

Ricardo dijo...

A mi me ocurre algo muy raro. me baño todos los dias y sin embargo los demas insisten en que huelo mal. Para complicar las cosas no tengo olfato y no tengo idea de lo que son los aromas. ¿No será que estoy enfermo o algo?

Ricardo dijo...

¿Que cosa es un olor? Yo nunca he tenido olfato.

peibol dijo...

Ricardo:

¿No serás el hermano perdido de el protagonista de "El perfume"?

¡Saludos!