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miércoles, 14 de noviembre de 2007

United States of the World



El pasado día de todos los santos tocaron mi timbre unos niños disfrazados para pedirme golosinas, sin saber que se habían equivocado de puerta, no sólo porque en mi casa nunca hay nada dulce, sino porque me cogieron tan de sorpresa que ni siquiera pude improvisar una moneda de cambio atractiva, y es que… ¿De cuándo a aquí se celebra el Halloween en España?

Hace años que vengo notando una “halloweenización social” en todos los ámbitos, que ha pasado de las anecdóticas fiestas temáticas en discotecas a la celebración del día con todas las de la ley, desembocando en la consecuente proliferación de escaparates especializados en tiendas y locales de toda índole, repletos de artículos “básicos” para tal acontecimiento.

La globalización es lo que tiene: se estandarizan usos y costumbres, y aunque podamos ganar en multiculturalidad perdemos las señas de identidad. Todos vestimos, hablamos y comemos prácticamente igual (aunque nada como la dieta mediterránea); compramos las mismas cosas, vemos la misma televisión y el mismo cine, oímos la misma música y adoramos a las mismas estrellas mediáticas.

Cada día somos un poco más estadounidenses, y es que paradójicamente, la sociedad más criticada del planeta es también la más imitada. Cuando era niño estaba El Mcdonalds: el único. Había uno en la capital y tres bien espaciados en toda la isla. Ahora ya sólo en Santa Cruz hay 4, y uno de ellos con servicio de recogida en coche, al más puro estilo americano, llevando el significado de comida rápida a su máxima expresión. A eso súmale el Burger King, el Tony Romas, y todos los demás establecimientos de comida basura que sin duda se expandirán aún más. Dentro de poco veremos a las estudiantes de bachillerato en las limusinas que alquilarán sus novios, yendo a majestuosos bailes de graduación con un hortera ramillete en la muñeca, y si no…al tiempo.

Todo esto me recuerda a las veces en que la gente de la generación de mis padres me ha relatado como “en sus tiempos”, Papa Noél no visitaba a los niños españoles, y lo curioso que resulta el hecho de que, a pesar de ser para nosotros una celebración minoritaria en comparación con los Reyes Magos (de momento), es imposible encontrar ningún adorno navideño protagonizado por éstos, mientras vemos a puñados todos los símbolos de las “navidades blancas” que nos son absolutamente desconocidas.

¿Llegará el día en que celebremos Acción de gracias en torno a un descomunal pavo y le cuente a mis nietos cómo en mi juventud aquello era sólo cosa de “los yanquis”?

¿Nos azotará la preocupante epidemia de obesidad que sufren los estadounidenses?

¿Serán nuestros adolescentes del futuro unos jovencitos patriotas obsesionados con el éxito, cuya máxima aspiración sea llegar a convertirse en “los más populares del instituto”, para poder invitar al baile de fin de curso a la jefa de las animadoras o al capitán del equipo de Rugby?

Francamente espero que no, y si me equivoco no quiero estar ahí para verlo.


*no hace falta saber inglés para entender el video

2 comentarios:

JuanRa Diablo dijo...

No es nada descabellado lo que dices. Tan sólo con ver que en la generación de mis padres Papa Noel no asomaba la nariz y el Halloween aún menos, y en tan poco tiempo ya los tenemos hasta en la sopa, quién nos dice que no absorberemos como estúpidos todas las demás tradiciones yanquis.
En mi casa renegamos de todo esto. Somos Melchoristas. :D

Y yo me pregunto. Del mismo modo que hay padres que van a protestar a los colegios porque a su hijo le dan religión o valenciano, ¿podría ir yo a protestar por que le inculquen una tradición que no nos pertenece? En el colegio de mi hijo celebran Halloween tan panchos.

Y esto es así de impositivo porque nos dejamos llevar como marionetas. Supongo que el día en que China sea la mayor potencia mundial (que lo será) celebraremos el año del Dragón, de la Rata y de los Burros.

(Muy buena entrada)

peibol dijo...

Gracias por la parte que me toca; siempre me ha gustado esta entrada, y me daba "no se qué" que nadie se hubiera pasado por aquí ;).

Yo también temo qué será de nosotros cuando China se haga con el mando, y no creo que sea descabellado pensar que, en 10 años, todos los niños saldrán a pedir golosinas a las puertas, y lo que es peor, estaremos acostumbrados y las compraremos por adelantado.

Por poder puedes ir a protestar... pero no creo que te hicieran mucho caso, porque "bueno, son cosas de niños" (seguro que algo así te dirían)

Saludos señor Diablo