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miércoles, 27 de agosto de 2008

Morbo televisivo

Como es lógico, una semana después de la terrible tragedia de Barajas sigue hablándose bastante del tema. No es para menos. Más de 150 vidas rotas para siempre, familias desmembradas, incomprensión ante un acontecimiento de tales magnitudes, y dolor, muchísimo dolor. Sobrecoge escuchar testimonios de supervivientes que escaparon de puro milagro, relatos de quienes han perdido a varios conocidos de un solo plumazo, y las inevitables anécdotas de quienes cuentan cómo por una serie de casualidades, perdieron el avión siniestrado en el último momento. Aunque sólo sea por empatía o por las veces que hemos volado, un suceso así nos coge a todos de cerca, y ante la falta de nuevos datos que aportar, es normal y disculpable que repitan lo mismo mil veces, dándole vueltas a lo dicho sin cambiar el contenido. De acuerdo. Pero hay algo por lo que no puedo pasar porque es denigrante y repulsivo: el morbo gratuito.

Tras los primeros informes sobre el accidente y sus causas, el lugar de los acontecimientos, lo acaecido a partir de ese momento y las personas implicadas en todo ello, se pasa al segundo plato: mojar pan en las miserias ajenas… y repetir. No es éticamente reprochable recoger el testimonio de quien quiera compartir el infierno que vivió al estar a punto de morir, o el que está viviendo tras saber que entre las víctimas están sus seres queridos, pero sí hacerlo con los fines con que se hace, y sobre todo en los términos en que se hace. ¿Cómo tienen el poco respeto de perseguir con un micrófono a quienes lloran desgarrados tras recibir la noticia, para preguntarles polladas mientras se ponen morados a sacar fotos y video? ¿Es que no se les cae la cara de vergüenza? Es como cuando al funeral de alguien famoso, acude toda la planta de periodistas a meter micrófonos en la boca y preguntar molestas obviedades:

- ¿Lo estás pasando mal en estos momentos? ¿No? ¿Verdad? ¿Eh? ¿Cómo te sientes? ¿No nos dices nada...?

El afectado en cuestión lo que siente es una ganas incontrolables de matar a la reportera a puñetazos en la boca, pero claro… no procede.

Menos mal que los programadores podrán sentirse realizados cuando monten las imágenes de los afectados en el programa de sucesos de turno (la españadirectización que han sufrido todas las cadenas es acojonante), poniendo a cámara lenta el primer plano de la inconsolable madre que ha perdido a sus hijos, mientras hacen sonar de fondo una melancólica pieza de violín. Conseguirán el pretendido efecto de lágrima facil y subirán la audiencia, considerando por tanto que sus tácticas carroñeras habrán merecido la pena. Y es que en televisión, el fin lo justifica todo.

13 comentarios:

oliver dijo...

La tv es dinero y parece que las casas comerciales no se ven muy animadas a insertar publicidad en la programación de verano cuando la temática más interesante son los grados que hace y la crisis que ya la gente está cansada de escucharlo.
Desde que una información de estas características salta a la palestra, a todos en la tv se le ponen las pupilas con el simbolo del euro como al tio Gilito, si no hubiera nadie que lo viera cambiaría de tema enseguida, pero seguro que la audiencia pegaría un subidón. Pablo es un fanático de los aviones y me tuve que mamar toda la noticia de pe a pa, pero cuando ya el morbo comenzó a disparatarse, le pedí que apagara la tv porque no hay necesidad

Anónimo dijo...

Que falta de... de todo!!yo nose porque no le dan eco a las noticas que verdaderamente importan, no es que le este quitando importancia a esta, pero las noticas han de tratarse a su debido modo, a que al mayor mafioso de canarias no le meten un microfono en la boca ni lo persiguen para ver que hace, que dice y que siente. Estaría bien:
- ¿Es cierto que ha traido a millones de inmigrantes para que le preparen la coca? ¿Les va a dar seguridad social llegado el momento? ¿no tiene miedo de que le pille la poli?

El dia que yo vea eso en la tele, ahí comprendere que verdaderamente nos volvimos locos pero que por lo menos le prestamos atención a lo verdaderamente importante.

Mery

peibol dijo...

Yo hice exactamente lo mismo Oliver. Vi lo justo para enterarme de lo ocurrido, y en cuanto empecé a ver cómo perseguían a los familiares que se tapaban la cara para que no les vieran llorar, me dio tanto asco que apagué la tele hasta el día siguiente.

Taedium dijo...

Siempre pasa igual. Lo peor es que si lo siguen haciendo es porque existe una demanda, lo cual es aún más triste. Esta es una de las razones por las que no veo la tele.

willow dijo...

la mayoría de periodistas buscan ganarse el pan con su profesión, tal que les pagarán por el trabajo bien hecho, y esto es, lo que les encarguen sus jefes... los jefes quiern lo que la gente de a pie demanda, y eso, es el morbo; no hay más.

peibol dijo...

Lo siento Willow pero no puedo estar de acuerdo. Una cosa es que ahora vayas a entrar en periodismo, y otra que me intentes hacer creer que queremos ver esas vergonzantes intromisiones en la intimidad, de quienes ni siquiera despiertan interés público, ya que se trata de personas anónimas. Eso si, es cierto que los reporteros son el último eslabón de la cadena, así que no se les debe atacar a ellos únicamente.

Como ya defendí en artículos anteriores sobre telebasura y periodismo basura, la prueba más clara de que no demandamos la cantidad de porquería que nos venden, está en que antes no existía ese tipo de programación, y nadie la echaba en falta. En absoluto.
Si un día se acabaran todos los realitys y los sustituyeran por concursos culturales, nos acabaríamos acostumbrando, y así suma y sigue. Lo que ocurre es que el morbo es muy fácil de despertar, y constituye una forma muy rentable de hacer dinero con costes mínimos, sacando material de las desgracias ajenas en lugar de creando el propio.
En cualquier caso, creo que existe la opinión generalizada de que, por lo menos en este tipo de situaciones, se pasan tres pueblos de irrespetuosos y carroñeros.

willow dijo...

Eso de que si quitan los reallity la gente se acostumbrará es una opinión tuya... y en fin, ya sé que antes no existían esos programas, pero tampoco existía internet y si ambas cosas se mantienen en pie es porque se demanda. No creo que la gente se trague todo lo que dan por la tele porque si(salvo excepciones), si no que nos gusta el morbo, más allá de teles, radios o medios de comunicación, QUEREMOS MORBO!! JEJEJE

peibol dijo...

Creo que no se puede comparar internet y todo lo que ofrece, con el ¿entretenimiento? vacío de "Está pasando". La audiencia de grandes hermanos y demás basura cada vez es menor, las vidas de sus ex concursantes interesan muchísimo menos de lo que interesaban en un principio, y cuando han nacido programas que se han desmarcado de esa tendencia, la gente, que está cansada ya de que nos traten a todos igual, se ha tirado en plancha a adorarlos.

Somos morbosos, si, pero una cosa es demostrar cierto interés por frivolidades, y otra muy distinta la cultura basura que existe al respecto. En cualquier caso, no es el tema del famoseo y el petardeo lo que me ocupa; si alguien quiere vender su vida y los demás quieren comprarla es algo que escapa a mí. Lo que condeno es la éxplotación de morbo gratuito que nadie demanda, pues ante un accidente así, la gente lo que quiere es saber lo ocurrido y el por qué, y no ver si consiguen aprovehcarse de los momentos de debilidad del familiar de turno, para arrancarle una confesión que suba la espuma, aprovechando su confusión y estado de shock. Otra cosa es que una vez hecha la treta consigan enganchar a la audiencia.

Anónimo dijo...

Pos a mi siempre me gustó gran hermano, pero la casa de dentro, no todo lo que se originaba fuera que para mi obviamente era simplemente para ganar más dinero. Hay mobo y morbo, esta el morbo de saber que le ha pasado a los tipicos famosillos de turno y luego el morbo importante, cuando dan el programa de Mercedes Mila, diario de... al dia siguiente todo el mundo esta hablando de el y d elo interesante que estuvo, ese es el morbo que deberia interesarnos y no el que no nos proporciona nada en nuestras vidas. Yo creo que las personas que ven los programas del corazon y derivados, es simplemente porque en su vida privada no tienen ninguna clase de estímulo y eso es muy triste, por ello lo llenan con basura que piensan que les proporcionara felicidad, pero seguro que despues de acabar el susodicho programita, se sentiran igual de bacios.

Mery

Anónimo dijo...

Recuerdo perfectamente la época, sus buenos 20 años atrás, en que cuando alguien se emocionaba mientras estaba en pantalla, al contar algo triste, recordar algo desagradable, lo que fuera, instantáneamente cortaban. Uno sabía que el reportaje se paraba cuando a alguien se le quebraba la voz. Había un cierto respeto. Yo animo a no ver las televisiones generalistas: desde que no veo los telediarios soy más feliz.

Anónimo dijo...

AMÉN

Hanna moody dijo...

Me has robado la idea de publicación jaja pero bueno. No hubiera sabido escribirlo mejor.

peibol dijo...

Mery:

Morbo sano entonces, o lo que es lo mismo, curiosidad. A ese sí me apunto yo, que la curiosidad muee el mundo. Lo otro es asqueroso y gentucero

Anónimo:

Ojalá hubiera vivido yo también esa época. Secundo tu propuesta; desde que existe internet, ¿quién quiere tv?

Anónimo 2:

Y dilo.

Hanna Moody:

Jajajaja. Se siente, pero se agradece.


¡Saludos!