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jueves, 16 de abril de 2009

Día 3 – Los lugares emblemáticos

Tras una breve visita al Rockefeller Center (un gran complejo financiero con galerías comerciales), fuimos a Battery Park, desde donde se coge un ferry gratuito a Staten Island, que como isla en sí nos la sudaba, pero nos permitía hacer el paseíto en barco para ver la estatua de la libertad de cerca. Aún me cuesta creer que la tuviéramos ahí, a nuestro alcance, y con los monstruosos rascacielos de Manhattan de fondo.
De allí cogimos el metro hasta el Empire State Building (foto), donde nos cobraron una pasta por subir al mirador de la planta 86, pero quiero pensar que mereció la pena, porque las vistas eran alucinantes; desde allí arriba parecía todo una maqueta enorme, y como la isla es tremendamente llana, se veía absolutamente todo. Además de deleitarme con el edificio Chrysler, que sin duda es el más bonito de la ciudad, pudimos comprobar la majestuosa extensión que ocupa Central Park (340 hectáreas), que de tan grande y tan plano, en comparación con el resto, parece ser el resultado de arrancar de cuajo varias manzanas y pintar el suelo de verde.

Estando en Estados Unidos, tocaba almorzar un día en McDonalds, que contra todo pronóstico, no está tan presente en las calles como lo está por ejemplo en Londres; lo que sí hay a patadas son Starbucks, uno en cada esquina. Hablando de mitos tumbados… ¿Qué fue de los gordos? ¿No se supone que es la ciudad de la obesidad? Los datos deben referirse a Estados Unidos en general, porque apenas vimos ninguno realmente preocupante; la mayoría de la gente es “normal”, incluso delgada, y sólo muy de vez en cuando aparecía alguno obeso de verdad. ¿Los esconderán en semana santa para no ahuyentar a los turistas?
En el Mcdonalds pude vivir en mis propias carnes una costumbre yanki muy extendida: Intimidar en los baños. Resulta que allí es práctica habitual tocarte en la puerta del aseo cada pocos segundos para que te des prisa, y si consideran que estás tardando demasiado, la aporrean para que te espabiles y lo dejes libre. Esto se explica en parte por su política de ausencia de baños, que hace que en los pocos que hay se formen colas enormes. Allí no es obligatorio tener aseos en los locales, y sólo los tienen las franquicias y los sitios grandes; tampoco hay baños públicos en ningún lado, así que lo mejor es salir con la tarea hecha de casa, porque luego te enfrentas a colas enormes vayas donde vayas, para encima, tener que aguantar que te metan prisa. Ese día, a pesar del asco que me daba la idea, mi flora intestinal se activó, y tuve que resignarme a la idea de que debía entrar. Tras diez minutos de cola, el encargado me dejó pasar (tienen a alguien siempre vigilando), y apenas pasado un minuto, ya estaba tocándome la puerta. ¡Un minuto! Sólo ese tiempo es el que tardo en entrar sin tocar nada, ¿cómo podía pretender que saliera ya? No sé si alguna vez han tenido que evacuar en un baño que no cierra por dentro, con alguien tocándote la puerta cada vez con más insistencia, y temiendo que, como tardes mucho, la abra de par en par, pero no hace falta para saber que es desagradable, y muy muy estresante. Compadezco a los estreñidos que se hayan visto en esa tesitura.

Tras ver más de cerca el Chrysler (foto), y callejear por los barrios nobles, volvimos al hotel, descansamos, y salimos a cenar a un restaurante cubano con música en vivo, y un ambientazo que pa qué. Al salir dimos una vuelta por Times Square, y nos quedamos sin palabras, porque es sencillamente alucinante; da igual la de veces que lo hayas visto por televisión, en fotos, o que pienses que La Gran Vía se le parece, es sobrecogedor, porque está todo a gran escala. Calles y calles de carteles infinitos, neones gigantes, luces, color y publicidad estridente, sobreestimulación visual allá donde mires, y todo enorme, superlativo y atrapante. Si les dijera que existe una monstruosa tienda de M&M´s, de tres pisos y con escaleras mecánicas, ¿se lo creerían? Pues aunque parezca mentira ahí está, en medio de todo el meollo noctruno, y con una afluencia de público brutal. Nueva York es otro mundo…



8 comentarios:

El Sombrerero Loco dijo...

Qué recuerdos leyendo tu viaje jejejeje ¿no subiste al mirador del Rockefeller? el Top of the Rock!! aun es más flipante que el Empire, al que hay que subir tambien, claro está, pero el del Rock es una pasada porque ves aun más inmenso el Empire. Y tienes toda la razón, da igual cuantas veces hayas visto Times Square, cuando estás allí flipas como si no lo hubieras visto nunca.
Besos!

El extraño desconocido dijo...

Genial, me encanta como estás relatando el viaje. Esto puede servir perfectamente de guía, eh?

Anónimo dijo...

Hola, tengo que confesar que leyendo todo esto me da un poquitin de envidia, que fascinante debe ser conocer esa ciudad. Con respecto a la gente gorda, no se tal vez es por zonas, yo estuve en Disney (Florida) y ahi si era bastante evidente, que tanta comida hacia efecto.
Bueno espero con ansias la próxima entrada. Besos y gracias por compartir esto.
Ana

JuanRa Diablo dijo...

Flipo, flipo y reflipo. Bueno, es que voy de foto en foto y exclamando Ahhh, ohhh, uhhh. De nuevo me deja mudo el Central Park. Qué pasada y vaya lago.
Lo de M&M's ni me lo imaginaba y tampoco el que apenas se vieran gordos.
Por cierto que me han dicho que allí uno va escuchando español por todas partes, ¿es cierto?
Las vistas desde el Empire State dan Error al abrirlas. ¿Es que hay que pagar para verlas? :D
Esos meteprisas de los aseos deben ser ecologistas que se niegan a que uno se ponga a podar la flora intestinal. Qué gracia me ha hecho tu forma de contarlo.

Hasta el cuarto dia!

peibol dijo...

A El Sombrero Loco:
No subimos porque lo descubrimos tarde, y porque pensamos que habiendo estado en el otro, no nos perdíamos mucho... veo que estábamos equivocados :s

A El extraño desconocido:
Gracias gracias, es que las cosas o se hacen bien, o no se hacen :)

A Ana:
Gracias, mañan mismo estará aquí la siguiente entrega, y sí, yo también creo que debe ser por zonas, y que cuanto más te adentres en la "América profunda", peor será

A JuanRa Diablo:
Sí, es cierto, y pensaba comentarlo en una de las próximas, que casi no hace falta saber inglés, porque hay más latinos que otra cosa, ¿te anima eso a dar el salto? :p

(Arreglaré mañana lo de las vistas del Empire State)

¡Saludos!

El Zorrocloco dijo...

Sólo ese tiempo es el que tardo en entrar sin tocar nadaXDDDDDDDD Buenísimo. Yo soy de los que cojen papel para abrir la puerta al salir, no te digo más. Te entiendo perfectamente XD

Superpatata dijo...

No conocía la costumbre esa que tienen con los aseos en los lugares públicos. Madre mía, yo no podría estar tranquila, porque siempre que voy a un cuarto de baño en algún sitio público tengo que realizar una especie de ritual para no tocar nada, ya sabes, lo típico de colocar papel en todas partes jajaja. Me he estresado con sólo leerlo.
Yo también creo que lo de la obesidad se refiere al país en general, ya que veo a los neoyorquinos como muy estresados, en plan de estar todo el día de aquí para allá, y eso quieras o no, quema calorías jeje.
Saludos!!

peibol dijo...

A El Zorrocloco:
Jajaja, me alegra saber que eres de los míos; yo tardo más que una mujer en el baño, pero eso sí, no hay ni una sola parte de mi cuerpo que toque nada.

PD. Yo también soy de papelito al salir :D

A Superpatata:
Era muy estresante, créeme... En el fondo me da envidia la gente sucia, que llega y toca todo sin plantearse dudas existenciales XD

Ahí le has dado, que la gente no para la pata, y teniendo en cuenta que aquí son todo grandes distancias... Yo hice un esfuerzo por no bajar de peso, así que para compensar todo lo que caminábamos, comía como un animal. Al final sólo bajé un kilo.



¡Saludos!