Este verano no he pasado demasiado tiempo con mi primo pequeño, porque hemos estado de vacaciones en momentos y lugares diferentes. Aún así, hemos podido pasar muchos más ratos juntos que durante el curso, y ahora, a toro pasado, me jode no haber llevado una libretita para ir apuntando sus geniales ocurrencias, porque no tienen desperdicio, como el día de rebajas que me acompañó a mirar ropa, y cuando me probé una camisa que le gustó, me dijo: "Te queda super bien. Te doy un sobresaliente de 9,98; no te doy un 10 porque tiene un hilito suelto".
¿No es para comérselo?
Estuvo de crucero con sus padres, y al preguntarle qué es lo que más le había gustado y lo que menos, me dijo que: "El barco está bien, pero cuando tienes que hacer caca los vater son muy pequeños y se mueven".
Di que sí, ¿quién se para a mirar los camarotes con vistas al mar si uno no puede cagar a gusto?
La semana pasada fuimos a la playa, lo cual me hizo pensar que los años no pasan en balde. ¿Recuerdan aquella época infantil en la que nos preguntábamos por qué siempre "los mayores" salían del agua tan pronto porque les daba frío, mientras nosotros podríamos seguir jugando en el mar eternamente? Me he convertido en uno de esos mayores. Qué tristeza...
Como no era plan de irnos a donde él no hace pie, porque se agobia y se me cuelga del cuello, nos pusimos en la orilla a coger olas, que siempre es más divertido. De repente, llegó una que no vio y le dio un revolcón. Cuando volvió a sacar la cabeza del agua, se giró hacia mí con aire sorprendido y me dijo: "Vaya, ¡Qué inesperado!"
Esa misma tarde, le dije que tenía que ir a buscar una cosa al mercado, y me preguntó: "¿Vas al mercado normal o al mercado negro?"
Otro día se quedó conmigo en casa y "jugamos" a ver quién encontraba más cosas caducadas en la nevera, y quién batía el record de antigüedad. Vale, como juego no suena atractivo, pero ahora que estoy quedándome solo en casa, necesitaba vaciar toda la nevera para saber qué comida tenía que comprar, y organizar las baldas según la fecha de caducidad, y que así no me me pase como a mi madre, que va dejando cosas escondidas al fondo por los siglos de los siglos. En cualquier caso, si haces partícipe a un niño de alguna actividad que tengas que hacer, y se la planteas como un juego, se entusiasma y se lo toma como un reto, y siempre es mejor eso que no enchufarlo a la tele mientras yo hago otras cosas. ¿No? Por cierto, superó mi record de bote caducado de 2008, encontrado otro de 2006. ¡Toma ya!
Cuando finalmente la nevera se quedó prácticamente vacía, me miró con picardía y dijo:
"A ti sí que te está afectando la crisis, ¿eh...?"
Últimamente he estado subiendo a casa de mi hermana a echarle una mano montando los muebles, y una de esas veces fui con Andrés, al que animábamos a colaborar para integrarlo:
- Pero Andrés, no lo hagas así, no seas bruto, se trata de enroscar para que entre bien, no de dar golpes.
- La fuerza bruta lo arregla todo.
- No digas burradas, anda. ¿Por qué no nos haces caso y lo haces como nosotros?
- Es que soy demasiado vago. No lo puedo evitar.
El día que mi primo se haga un blog va a ser un boom. XD
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