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miércoles, 26 de enero de 2011

Fauna de instituto: El prepotente

Como he dicho en más de una ocasión, el malrollismo gratuito y burlón me toca los cojones hasta dejármelos escocidos. No entiendo el supuesto encanto de ir de comemierda por la vida, y que encima haya descerebrados que les rían las gracias a estos gilipollas. Cuando entré en el instituto me topé con uno de estos elementos, y casi desde el primer día me gané su enemistad. ¿Saben eso que dicen los padres de que “es una tontería pensar que un profesor te tiene manía”? Pues en este caso no lo era: este tío me la tenía jurada.

Mi profesor de filosofía entraba crecido en clase, con unos andares más propios de un chulito de discoteca que de un hombre maduro; hablaba con una prepotencia y un desprecio que parecían meticulosamente estudiados, como si estuviera parodiando a un engreído. Hablaba con el ceño fruncido, voz impostada y desgana, como si le aburriera soltar la parrafada, pero a la vez riéndose… de nosotros. Era insufrible.

Utilizaba esa táctica de faltar al respeto a su audiencia de forma cómica, la misma que usan humoristas o monologuistas como Ignatius; la diferencia es que nosotros no éramos público dispuesto a aguantar vejaciones, sino alumnos, y por tanto sus tonterías sobraban. Paraba cada dos por tres para hacer el chistecito estúpido de que no atendíamos, que así no íbamos a llegar a nada, y que no sabía qué pretendíamos en la vida. Todos los días lo mismo. El resultado era el descojone general de toda la clase, que lo encontraba de lo más divertido. ¿Toda la clase? ¡No! Había un chico en que se quedaba mirando con incredulidad cómo los demás se partían la caja con la subnormalada de siempre, mientras le dedicaba una pronunciada subida de ceja al profesor.
Sé que no era lo más inteligente, pero es que era superior a mí; cuando me tocan las narices se me arquea la ceja sin que pueda hacer nada, y en casos extremos, la ceja me llega casi hasta la línea del pelo. El mierdaseca este se dió cuenta, y al no formar parte de los hipócritas y masocas que le reían los insultos, firmé mi sentencia de muerte.

El curso se estructuraba en 6 exámenes, uno por cada autor que iba a entrar en la PAU, y como eran excluyentes, se suponía que cuando aprobabas alguno no tenías por qué volver a preocuparte por él. Saqué un 9 y medio en el primer examen, y antes de que pudiera celebrar mi victoria, me dijo con una sonrisa:

- “Sí Pablo, tienes buena nota, pero no te confíes ¿eh?, que de aquí a junio pueden pasar muchas cosas."

A nadie más le dijo nada.

Fueron pasando los exámenes, y mis notas, que seguían siendo buenas, empezaron a bajar ligeramente; nada demasiado descarado, pero si lo suficiente como para alejarse cada vez más del sobresaliente. Lo curioso es que mis exámenes seguían siendo muy buenos, pero él buscaba la forma de que no lo pareciera. Había una pregunta que caía siempre, consistente en definir, palabra por palabra, algunos de los términos que nos había mandado a estudiar para cada ocasión. Valía dos puntos, y aún teniéndolo perfecto hasta la última coma, me ponía la nota que le daba la gana. Si en esa parte, que era la más objetiva, hacía lo que le salía del escroto, pueden hacerse una idea de cómo me evaluaba la parte redactada.

Cuando me acercaba con el examen de otra persona en la mano, para pedirle que me explicara por qué coño Fulanita tenía más nota que yo, habiendo puesto los dos exactamente lo mismo, convocaba a sus seguidores con un comentario burlón en voz alta:

- ¡Ya está Pablo otra vez quejándose, ¿eh? Si es que no se cansa nunca. jejejeje!

Gilipollas

Me daba largas diciéndome “que me centrara en mi examen y afrontara mi nota, y que no intentara bajar la de los demás”, hasta que ya por último me dijo, no sé si por descuido o porque era más cabrón de lo que imaginaba, que él pensaba la nota que quería poner antes de corregir, y que en función de eso iba adecuando la puntuación de cada prueba. Con dos cojones.

Teniendo en cuenta que ya el año anterior me había enfrentado también al profesorado (otro día contaré esa historia), y que además parecía ser el único que no encontrara divertido a este hijo de puta, no conseguí nada comentándoselo a otra gente del centro, y tampoco quería echar más leña al fuego. Además, únicamente había otro profesor de filosofía en el instituto que pudiera ponerse de mi parte en caso de disputa, y no sólo era peor que este, sino que ambos eran super colegas. Sólo me quedaba rezar para que a final de curso no hiciera la canallada de suspenderme y dejarme para Septiembre. ¿A que no sabéis quién “sacó” un 4,8 en su último examen?
Lo curioso es que, según sus palabras, cada autor era excluyente, pero por algún motivo cambió la política en junio, y luego sostuvo que siempre había sido evaluación continua.

Para cuando supe la nota no había opción de reclamaciones o quejas; al día siguiente de dármela tenía la recuperación de toda la asignatura, y al margen de que me dieran la razón (que no), si no lo hacía no tendría derecho a reclamar. Esa tarde además, tenía la recuperación global de matemáticas, de la que salí con la cabeza como un bombo. Tenía media tarde para aprenderme toda una asignatura que había ido aprobando con nota durante el curso, y era absolutamente imposible que me diera tiempo. Obviamente me copié hasta a la hora de poner mi nombre, porque no me daba tiempo de estudiar, y porque no me daba la gana hacerlo. En ese examen me fui "de chuletada" como hasta entonces no se había visto nunca, y cuando supe la nota (aprobado) me dijo con una sonrisa victoriosa:

-
“¿Ves como no era pa tanto? Si te hubieras esforzado en su momento…”


HIJO DE LA GRAN PUTA

A pesar de ser ateo me gusta creer en la justicia divina, y quiero imaginar que el día menos pensado se caerá por las escaleras y se quedará vegetal, sufriendo el desprecio de su familia, que le dejara morir solo de forma lenta y dolora. Y se lo merecerá. Por miserable, infantil, ególatra y comemierda.

25 comentarios:

Islander ! dijo...

Al menos sabes arquear la ceja, me parece un toque súper sexy en la gente (depende de la forma de la ceja también) y yo no tengo ni esa cualidad. Da roña todo eh, de verdad... No importa lo que hagas siempre se sale perdiendo. Si ríes las gracias pierdes tú porque haces el tonto y vas en tu propia contra, si te quejas pierdes tú porque te putean como lo hicieron. Asssssco da el mundo.

LaNiña dijo...

¡OH-JO-DER!
¡Mi profesor de filosofía es igualitooo! :O
Un cerdo hijo de la gran puta que corrige cómo le da la gana y hace lo que le da la gana. Y encima es el único en todo el centro :( Eso sí, a éste le odia to'Dios. No hay alumno (ni muchos profesores) que le aguante. Os llevaríais bien. Tendrías charlas sobre el Opus Dei (estoy segura de que se toca pensando en él)...

JuanRa Diablo dijo...

Sín duda hay por el mundo amargados que hacen pagar sus frustraciones a otros, aprovechando su poder entre comillas. Y éste debía ser uno de esos.
Más rabia aún de que el tipo fuera así es que todos le rieran las gracias. Vamos, que no cuesta tanto quedarse callado, digo yo.

Que yo recuerde ya son dos los hijoputas contra los que planeas una venganza.
Desde luego como te vea alzar una ceja me voy a acojonar vivo :S

Juno dijo...

Pufff...los profes sin vocación, cuanto daño han hecho...

Sara dijo...

Jajajaja a gusto te has quedado, eh? Madre del amor hermoso.Me acuerdo de este tio y de lo negro que te tenia... Que le jodan! Profesores cabrones, a la hoguera, joder!! Bueno, mejor.. a la cámara de gas....¬¬

Amanda dijo...

Mira que no te comento nunca, pero es que me ha parecido oportuno hacerlo: lo primero, porque si tú consideras que es tenerte manía el ponerte una nota que no mereces y no darte respuesta, a mí me han tenido manía cien profesores a lo largo de mi vida estudiantil. Segundo, porque si tú no lo encontrabas gracioso pero todo el resto sí, quizás el que tenga el problema eres tú y no todo el resto. Tercero, porque no creo que llamar hijo de la gran puta, cabrón y comemierda a un tío al que no le caes muy bien y que puntuaba tus exámenes un poco regular, sea proporcionado: llámalo "mal profesional" o "injusto", pero no entiendo a qué viene tanto insulto. Qué no dirías si te hubiera pasado como a una amiga, cuyo profe de clases particulares le metía mano a los diez años.
Por último, y espero que no te lo tomes a mal, creo que enfrentarse a tipos así o a situaciones así en la vida es casi un honor: te preparan para los verdaderos personajes zafios, lavados y medio psicópatas que te encontrarás en el entorno laboral.
No hay para tanto, vaya.

Mery dijo...

jajajaj es que no sabias con quien te enfrentabas!!!como se llamaba este tipo???no lo recuerdo pero a mi me dio el otro, el que tiraba tizas y la verdad que si era divertido, mi primer examen me lo suspendio cuando lo tenia palabra por palabra como en el libro y la explicación que me dio es que el quería saber que yo lo entendía por lo que debía ponerlo con mis palabras y aunque me suspendió ese examen me callo que te cagas porque me daba la libertad de escribir como yo queria en los siguientes examenes, aunque el si nos dijo que la evaluacion era continua. Pero el tuyo amigo mio, escuché una vez que era uno de los mejores 10 pensadores de españa en ese momento...era el que le fataba las patillas no??? como se llamaba!!! no me acuerdo. jajjaja pobrecitoooooo!!!!! pero mira aprobaste y ahora solo te queda un mal recuerdo, jajajjaj

Trouble dijo...

Jajajajajajaja...
¿Soy la única que tuvo un profesor de filosofía digno de una canonización?
Que mala suerte tiene la gente. Siempre oigo estas historias de profesores hijos de puta y aunque yo nunca lo he sufrido, no me sorprenden. Pero vamos a ver, ¿un profesor no es acaso un ser humano?,por mucho que intenten esconderlo. No hay facultad en este mundo que te cambie lo que tu madre no ha podido evitar.
Yo tengo un conocido que estudió filosofía para tener una excusa para salir de su casa y que los padres le pagaran un piso. Pero en lo referente a filosofía, a ética y a ciudadanía, este chaval es un cero a la izquierda. Un pequeño parásito de la sociedad que probablemente acabe dando clases en algún instituto y jodiendo vivo a alguien como tu.
P.D: Me acabo de acordar de algo que no tiene nada que ver. En el instituto de mi pueblo, tuvimos durante todo un trimestre un profesor de filosofía sustituto. Era muy muy raro. Lo llamábamos Colombo porque se daba un aire. Lo gracioso fue que al irse, nos comunicaron que no era profesor, era subinspector de la policía nacional y había estado de incognito por temas de drogas en el centro. Nadie se lo creyó, porque ese tio era un desastre. Pasados unos años me lo encontre en Santa Cruz con su uniforme, y de hecho ha salido alguna vez en televisión como portavoz.
P.D.2: Ya se que me estoy excediendo, mandame a mi blog si quieres xD. Que te iba a decir que hagas un tag de profesores curiosos, porque seguro que tienes mas historias. De hecho, voy a aprovechar y voy a escribir yo.

Elvira, el Cisne Negro dijo...

Menudo cabreo ¿eh? Siempre habrá profesores así, dispuestos a abusar de su posición de poder. Yo en Filosofía también tuve a un incompetente con el que no aprendí absolutamente nada y que se pasaba las clases de juerga... cuando venía, porque a veces llegaba media hora tarde o no llegaba. Normal que en Selectividad eligiera Historia...

Yo soy nueva por aquí en comentarios, aunque llevo siguiéndote varias entradas atrás y he decidido quedarme.

Un saludo.

Naar dijo...

los profesores son personas. los hay maravillosos y redomados hijos de puta. y a veces les caes bien y a veces mal. es así.
yo he tenido suerte de tener en general buenos profes, pero alguno ha habido de este pelo...
en fin, piensa que al menos ya quedó atrás.

Ana dijo...

Me ha dado hasta rabia e impotencia leer tu historia, ¡y eso que no me pasó a mí! No me extraña que hables de él con tanto "amor" con el buen recuerdo que te dejó, ¿no?
En cuanto a que un profe te coga manía ninguno hemos estado exentos, yo tuve una experiencia con una que daba física y química, pero la verdad es que nunca fue como lo tuyo, que era para denunciarlo y todo. Lo mío era sólo que pasaba de mi descaradamente... y a veces hasta lo agradecía, jaja.
Un beso
:)

Aitor Maiden dijo...

Otra muestra mas que apoya mi teoría de que no hay malos alumnos sino malos profesores. Son los profesores los que deben incentivar al alumnado y hacer todo lo posible para que aprueben, y no al contrario.

Yo también tuve algún caso parecido, sin llegar a esos límites.

Raquel dijo...

Pues te comprendo perfectamente. Yo tuve una experiencia parecida en el instituto, él decía que era para ayudarme pero lo que consiguió fue desmoralizarme y que le cogiera manía a la asignatura.
La verdad es que yo tampoco podría reirle las gracias a alguien así, prefiero parecer borde que hacer algo que va en contra de mis ideas.
Un saludo :)

Anónimo dijo...

yo soy el profesor de Pablo. Soy un seguidor de su blog desde hace años y he aprendido mucho. Me jode no ser el protagonista de mis clases y me gusta sentir que tengo el poder. A mi me hacían lo mismo y además en mi casa manda mi mujer. ¿que quieren que haga? Ahora he añadido un autor a mis clases. Peibol.

Jezabel dijo...

Qué daño hace la falta de vocación, dioses.

peibol dijo...

¡Hola a todos!

¡Gracias por la avalancha de comentarios! Una vez más se ha comprobado que la mala baba es que lo que os gusta. ¡Mala gente! XDDD

Tengo una semana un poco complicada; he tenido exámenes, mañana me toca otro, y el fin de semana lo tendré bastante ocupado, entre otras cosas porque tengo uno el martes, pero prometo contestar antes de que empiece la semana. ;)

Sorry

Pecosa dijo...

Tío, cuando he acabado de leer me han dado ganas de levantarme y aplaudir. Y eso que son las nueve y media de la mañana y pensaba que el contenido malsonante de la entrada iba a ser demasiado para el café con leche. Bueno, pues no. Me han dado ganas hasta de coger al susodicho por la entrepierna y practicar el lanzamiento de martillo para las próximas olimpiadas. Menudo desgraciado de la vida.

JuanRa Diablo dijo...

Peibol ministreibol is back!

Take Your Mama Out dijo...

Ay... la puta filosofía de bachillerato... al menos mi profe era maja. Pero explicaba como el culo, y yo lo de estudiar de memoria... jamás, no puedo, necesito entenderlo todo y razonarlo, si no me es imposible...

A mi mejor amiga le pasa lo contrario, todo de memoria, de pe a pa. Así que ella me hacía los exámenes de filosofía, y yo los de química.

Ya me he desviao. Espero que le pase a ese mierdaseca (me ha encantao) todo lo malo que le deseas.

peibol dijo...

Islander!:

Jajajaja. Gracias, a mí lo que de verdad me gustaría es saber mover las dos alternativamente, sólo me sale con la izquierda, pero oye, menos es nada. XD

Tienes razón: de cualquier forma se acaba perdiendo.

LaNiña:

Jajajaja. Por lo que veo es algo común a los profesores de filosofía. ¿Qué les inculcarán en la facultad? ¿Será por la frustración derivada de tener que trabajar dando clase por ser la única salida a la carrera?

Eso del odio generalizado, profesores incluídos, pasaba con la de matemáticas, de la que hablaré otro día, que también se las traía… :s

JuanRa Diablo:

Más que amargado, yo diría gilipollas, pero sí, debe estarlo para actuar así, porque si no ya me dirás. Sí, son dos… que tú sepas. XD

Juno:

Creo que a los profesores deberían jubilarlos cuando pierden la motivación y la pagan con el alumno; ni disfrutan ni hacen disfrutar, y lo que es peor, la pagan con los alumnos. ¿Qué necesidad hay?

Sara:

Jajajaja, la verdad es que sí; empecé escribiendo y me fui encabronando progresivamente. XD ¿Aún te acuerdas de mi calenturas con él? :o

PD. Mejor la hoguera, que jode más.


¡Saludos!

peibol dijo...

Amanda:

No considero que me tuviera manía por ponerme una nota negativa que no me merecía, eso está a la orden del día y responde a muchos factores (el nivel de la clase es alto, el profesor quiere que te esfuerces, el examen está mal corregido, el profesor es duro corrigiendo, etc); lo considero por esa actitud chulesca de advertirme desde el primer momento que por mucho que tuviera un sobresaliente, al final de curso me iba a joder. ¿Qué clase de persona hace eso?

Además, que yo no le riera las gracias no puede ser nunca motivo de que se tome mi evaluación como una venganza aprovechando su puesto de poder. Y no, no creo que yo tuviera el problema, porque éramos bastantes allí los que pensaban que era un gilipollas, pero se reían sin ganas por temor. Yo sé poner la otra mejilla cuando hace falta, ser hipócrita si es necesario y sacar toda la mano izquierda, que con los profesores siempre tiene uno las de perder, pero soltar una carcajada sonora artificial no me sale… y tampoco es que me apeteciera.

Por otra parte, no creo que sea desproporcionado llamarle hijo de la gran puta, cabrón y comemierda, en lugar de “mal profesor”. Mal profesor es quien no sabe transmitir, quien no tiene las herramientas para llegar a los alumnos o no quiere. Pero una persona que, como digo, desde principio de curso me advierte, sin venir a cuento, que puedo suspender en junio (recordemos, con un sobresaliente en el primer examen y sin conocerme de nada), y teniendo además una asistencia y actitud impecables (si obviamos el no hacerle la ola). Una persona que además cambió en el último momento los criterios de evaluación intentando hacerme quedar por loco, que además me comunicó que estaba suspendido con una sonrisa en la cara, orgulloso de su hazaña, y que por su gracia podría haberme impedido hacer la PAU en junio, obligándome a hacerla en septiembre cuando ya no quedan apenas plazas en nada. Alguien que además me intentaba ridiculizar y animaba a los demás a hacerlo cuando reivindicaba la nota que me correspondía (reitero lo de las respuestas iguales a otros compañeros, hasta la última coma, evaluadas de forma claramente diferencial).

Teniendo en cuenta todo eso, y otros tantos detalles que he ahorrado, estoy en posición de decir que sí, es un comemierda y un hijo de la gran puta; no encuentro otra definición más acorde.

Por supuesto que no me comparo con el terrible caso de tu amiga, pero una cosa no quita la otra, ¿no? Es decir, que a alguien le pase algo horrible ni quita que cuando a ti te pase algo malo no te afecte y te encabrone. Por esa regla de tres jamás podríamos quejarnos ni frustrarnos por nuestros problemas, porque en realidad somos unos privilegiados frente a los niños del tercer mundo. ¿no?

En cuanto a tu última idea me parece muy acertada; no es que me alegre de haber lidiado con el gilipollas este, pero mi filosofía de vida es tomarme todo como un aprendizaje, así que sí, seguramente me instruyó para afrontar a futuros cabrones.

PD. ¿Por qué no me escribes también cuando te gusta lo que posteo? XDDD

Un saludo ;)

peibol dijo...

Mery:

A mí también me dio “el otro”, y aunque no se le entendía, tenía mucha más calidad humana que el deshecho este. Incluso solía abrir la mano al evaluar porque sabía que todo el mundo pescaba con la asignatura. XD

Efectivamente decían que era un coco (el que se afeitaba las patillas, no este); habrá que investigar qué tiene publicado por ahí…

Trouble:

Pues parece que sí, porque visto lo visto…

Un profesor es un ser humano, pero uno debe ser consciente de lo que puede y no puede hacer, y no me vale la excusa de “todos nos equivocamos”. Eso no fue una equivocación, sino actuar a mala fe, y con premeditación. No tiene perdón posible.

PD. Habrá más entregas de “Fauna de instituto” ;)

Elvira, el Cisne Negro:

¡Y eso que me coge en frío! Llego a escribirlo entonces y no sé ni lo que me habría salido. XD

Eres más que bienvenida. Espero verte por aquí más a menudo. ;)

PD. Yo también elegí historia en la PAU. Me encantaba. :D

Naar:

Son personas, pero no se pueden permitir algo así. Si un alumno se excede a la hora de comportarse con un profesor, es amonestado y/o expulsado, ¿no? Pues eso. Aquí o follamos todos o la puta al río, pero abusos de poder los justos.

Ana:

Es que fue una sensación de rabia, injusticia e impotencia tan grande, que aún hoy al recordarlo me enciendo. Puta escoria humana…

Yo habría pagado porque en este caso “sólo” pasara de mí. :s


¡Saludos!

peibol dijo...

Aitor Maiden:

¡Exacto! Hay alumnos cáncamos en todos los institutos, porque ya vienen con un rodaje “particular” de su entorno, pero achacarles toda la culpa a los alumnos y no plantearse nunca que los profesores hayan tenido algo que ver, además de injusto, me parece de lo más cómodo e hipócrita.

Raquel:

A mí eso de “te jodo para que te motives” siempre me ha parecido una gilipollez suprema. Si yo soy un alumno que se esfuerza, y lo que obtengo es un reconocimiento muy inferior al que merezco, “para que me motive”, lo que hago es desmotivarme y frustarme. ¿O no?

Anónimo:

Jajajajajaja. Lo siento, pero no cuela. XDDD Aún así se agradece, jejejeje

Jezabel:

Daño es poco decir… ¡hace estragos! :o

Pecosa:

Jajajajaja. ¡Gracias! XD Tú eres de las que piensan que no me excedí entonces, ¿no? XD

Take Your Mama Out:

Yo tuve un profesor de bachillerato que me hacía estudiar de memoria… hasta la última coma. Es el profesor más absurdo que he tenido, con diferencia. Y yo también soy incapaz de estudiar sin razonar, así que imagínate XD

Buen intercambio ese de tu amiga, ¿cómo se lo montaban? Eran tipo test, ¿o qué? :o

Yo también lo espero…


¡Saludos!

Take Your Mama Out dijo...

No, método tradicional y descarado, pasar el examen y a copiar... Cuanto más cantosa sea la forma de hacerlo, menos sospechan los profesores, eso es así :)

peibol dijo...

Totalmente de acuerdo