Juro que este es el último artículo conmemorativo que hago en mucho tiempo, pero es que si había "festejado" los correspondientes a las entradas 25, 50 y 75, no podía dejar de hacerlo al llegar a la 100.Nada menos que cien artículos, a una media de ocho al mes, con meses más prolíficos, artículos de los que me siento orgulloso, otros más de andar por casa, y otros que (para qué mentir), me sirvieron para llenar huecos y salir del paso.
En dos semanas hará un año que empecé mi aventura en la bloggosfera, y me sorprende lo constante que he sido desde entonces. Superada la euforia inicial de los meses de verano, en los que publicaba casi por publicar, sacándome entradas de la manga sin mucha elaboración, comentando noticias y tomando prestados artículos de otros lados, traté de marcar el rumbo que quería que tomase mi bitácora, para seguir a partir de ahí una línea mínimamente consecuente.
Dicho y hecho, a partir de Septiembre del año pasado, que es un mes del que me encantan prácticamente todos los artículos (igual que me pasa con Enero, Marzo o Abril de 2008), elaboré con dedicación escritos más personales, empezando entonces mi calvario, y es que estoy como Santa Teresa de Jesús, viviendo sin vivir en mí, porque escriba lo que escriba, siempre tengo la sensación de estar defraudando a parte de mis
seguidores. Hay quienes alaban mis escritos reflexivos o críticos, mientras otros se decantan por los más banales y humorísticos, y aunque trato de alternar temática a ese respecto, no sé si me estaré equivocando con tanta variabilidad. Si no tuviera obligaciones y una vida que vivir, estaría encantado de tener varios blogs menos prolíficos pero de temática más delimitada.Aunque me siento más cómodo con los artículos críticos o de análisis de lo cotidiano, en contraposición a los reflexivos y nostálgicos, que me hacen sentir expuesto y vulnerable, son estos últimos los que más interesantes pueden resultar a mis allegados, pues nunca he sido especialmente conocido por mi visceralidad a la hora de abrirme a la gente. Dicen que los blogs son los psicólogos más baratos que hay, y es cierto, pues sin querer desprestigiar la
profesión a la que pienso dedicarme, gran parte del éxito de las terapias proviene del mero hecho de ser escuchado por alguien que no te juzga, mientras exorcizas tus demonios; la protección que me proporciona la barrera del ordenador me permite expresarme con más naturalidad, y eso es algo que me encanta. Además, escribir es un hobby de lo más saludable que refuerza mi gusto por la lectura y la escritura, así que... ¡A por otro año y a por otros cien!
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Si hay un gusto no compartido con mis congéneres masculinos que en cierto modo condicionó mi infancia, es mi indiferencia hacia el fútbol. No es nada personal ni algo que me haya propuesto, es que sencillamente nunca me ha llamado la atención. Cuando era pequeño era de los escasos niños que no se apuntaba a un partido, y jamás seguí uno por la tele por resultarme soberanamente aburridos. Nunca jugué a las chapas simulando que manejaba a los jugadores que representaba cada una, no coleccioné cromos de equipos, y jamás tuve balón reglamentario ni uniforme deportivo.



